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viernes, 8 de junio de 2012

Razón de escribir

               Enrique Gracia Trinidad, poeta español nacido en Madrid en 1950. A partir de 1970 se dedicó por completo a la literatura y el teatro clásico. Es director de los ciclos de lectura "Poetas en Vivo" organizado por Caja Madrid en la Biblioteca Nacional, y de los talleres creativos "El Arte de escribir". Coordina, entre otros, el certamen de teatro clásico "La vida es sueño" y el del "Teatro Contemporáneo Siglo XXI". Es miembro de la Junta Ejecutiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y de la Asociación Prometeo de Poesía.
Ha recibido muchas distinciones por su obra poética, entre las que vale la pena mencionar: Accésit al Premio "Adonais" con "Encuentros" (1972), Premio Encina de la Cañada con "Canto del último profeta" (1988), Premio Feria del Libro de Madrid con "Crónicas de laberinto" (1991), Premio Blas de Otero con "Restos de almanaque" (1993), Premio Juan Alcaide con "Siempre tiempo" (1997) y en el 2004 Premio Emilio Alarcos por "Sin noticias de Gato de Ursaria". En el 2002 se le concedió el Profesor Honoris Caus de la St. Lukas Gilde Antwerpen Akademie.


                         "La mitad de los días es resto de almanaque,
                         y el tiempo está cansado
                         de jugar con nosotros, con tu pelo de alcázar
                         que mis manos asedian"



RAZÓN DE ESCRIBIR

Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de alguna estantería.

Escribir para un siglo, si es que llega,
menos oscuro y torpe que este siglo.
Dejar impresa la memoria:
papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,
ámbar, cuarzo o moléculas de gas.

Hacer que las palabras naveguen al futuro
como si fuesen barcos de papel
que sobrevivan hoy a su naufrágio.

Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.-


VIAJEROS AL TREN

Desesperada y gris, un poco loca,
se dispuso a viajar conmigo al fin del mundo.
-Eso está lejos -dije-,
mejor nos vamos hasta el parque,
patatas fritas y cerveza, sol,
para qué más.
Pero ella siguió haciendo el equipaje.
Cientos de cachivaches, zapatos y pañuelos,
un florete de esgrima (me sigo preguntando para qué)
guantes, perfume, rulos, crucigramas;
y tuve que trepar a las maletas para que se cerrasen.
-¡Vámonos! tengo ya los billetes del tren.
Era la dueña del asunto.

Se sentó en el asiento junto a la ventanilla, apoyó la cabeza,
y vi el reflejo de su rostro:
tenía una sonrisa de las que no dejan salida.
-Voy un momento a por tabaco- dije.
Seguía ensimismada.

Sus ojos se agrandaron a lo lejos,
cuando le dije adiós desde el andén.
Ni ella ni las maletas regresaron jamás.-


DIFICULTADES

Lo más difícil es que el corazón
recorra su distancia sin heridas,
que el tiempo tenga besos suficientes
entre las páginas del libro que hace piedra la Historia.
Lo más difícil es
que las fotografías rocen sin abrasar
las horas degolladas,
acaricien sin daño
los encajes oscuros de las horas que fueron.
Lo más difícil es que la rutina sirva para tejer
una canción de cuna
que adormezca y abrigue los caballos sin alma del olvido.
Lo más difícil es que nuestros versos
rescaten hoy de nuevo la canción más oculta, sin sangrar,
sin hacer de la vida cotidiana un esperpento.
El resto es siempre fácil, sucede simplemente.-





  TE QUIERO

Cuando alguien pronuncia esa palabras
todo se paraliza.
Los asuntos más graves adelgazan, las noticias se duermen
en los ordenadores
las solemnes estatuas
bajan del pedestal, juegan al mus
y pierden compostura.
Algo queda en suspenso,
quizás la vida o cualquier cosa de mayor importancia.
Cuando alguien las pronuncia,
todo comienza a ser igual.
Y da lo mismo
que la luna se olvide de mirarnos, que la cena esté fría.
Da igual, para entendernos, que la lluvia de abril
ponga muecas de octubre,
que tenga más de un ojo el huracán,
el cíclope,
la perdiz de los trajes o el pirata del cuento.

Da igual que tú después te calles
y que yo no conteste.-


                                                   
                                       Enrique Gracia Trinidad


Imágenes: pinturas del artista plástico español, Ginés Parra (Almería, 1896 - París, 1960).






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