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miércoles, 13 de junio de 2012

La casa

              Lina Zerón, poeta y novelista mexicana nacida en Ciudad de México, en 1959. Estudió Relaciones Internacionales en la ENEP Acatlán, Universidad Autónoma de México. Colabora en las secciones culturales de los diarios "El Financiero", "Arena del Excelsior" y "El Semanal de la Jornada" de México. Forma parte del Comité organizador del Festival de Poesía de La Habana, Cuba, desde el año 2000 y dirige el Comité General del Festival "Poetas del Mundo" de Toluca, México. Ha recibido destacados galardones, entre los que se cuentan: Medalla de Oro a la mejor poeta extranjera en Montevideo, Uruguay 2003, Mujer del Año 2002 por el Estado de México por su trayectoria poética y Miembro honorario de la Literatura bilingüe por la paz en Estados Unidos.
Parte de su obra está contenida en las siguientes publicaciones: "Luna en abril" (1996), "Flor y piedra" (2001), "Rosas negras para un ataúd sin cuerpo" (2002), "Un cielo crece en el fondo de tus ojos" (2004) y "Nostalgia de la vida" (2005). Lina Zerón es una de las voces de la nueva poesía que, desde México, brilla en el panorama literario de habla castellana.


                                                "Asido al cántico del alma
                                                el amor permanece.
                                                Porque es arpa de sombra y lumbre"


LA CASA       poesía de Lina Zenón

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.   
Bien:
comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí de pie
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
alguna vez fueron música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Pero tienes razón:
tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo toda
con todo y promesas de futuros sublimes.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este cielo sombrío
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.-


NADA SIN TI

Nada es sin ti,
  nada en la nada
     mi nada perdida naufraga
        sin ti.

La ola nada sobre nada
    sin ti sola la ola nada.-


RESUCITADO RECUERDO


Hoy resucitó un dolor maldito.

Te vi cruzando la calle,
tranquilo,
sin prisa.
Apenas nos separó el aliento,
busqué tu mirada.
Casi probé tus caricias.

Volteaste el rostro,
ella se acercó suavemente,
tejió sus dedos entre tus manos
y una sonrisa en común brilló.

Retrocedí nerviosa.
Mi mente voló a otra fecha:
la misma calle,
la misma hora...
Tu, yo. Ella al acecho.

Alucinaron mis ojos,
recordé cuando eras buitre volando
en círculos de aurora tras mi negra cabellera.
Volví a sentir el fuego 
y tu boca buscando mi boca.

El llanto reventó en mi cara,
congeló mi sangre.
Se entumesieron mis manos...
Tu, ella. Yo en el olvido.

Me di la vuelta,
caminé con prisa,
vomité tu nombre en la siguiente esquina.-





                               PARA NEGAR TU AMOR

                       Para negarte tendría que cortarme las manos,
                       pudrirme dulcemente por el sexo...
                       Sabes cómo odio negarte.
                       Y odio esta sensación de estar atada a tu cuerpo.
                       La lluvia de mis ojos es ácida
                       si tú no la provocas.

                       Para negarte tendría que matar mis sueños,
                       apagar la luz casi desnuda de mis párpados
                       y arrancar tus arlequines miembros
                       dibujados con magia, con movimientos de lluvia.

                       Si no estás tú
                       grito en el teléfono,
                       te nombro, alaridos doy.
                       Odio esta orfandad que se apodera de mis sábanas.-


                                                    Lina Zerón


Imágenes: pinturas del artista ruso Mijail Vrubel (Moscú 1856-1910)


quiquedelucio@gmail.com

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