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domingo, 10 de junio de 2012

La sombra

                     David Escobar Galindo, poeta nacido en Santa Ana, El Salvador en 1943. También se distingue por ser novelista, cuentista y dramaturgo. Doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, es académico de la lengua, docente universitario y traductor de importantes autores. Gracias a su vasta trayectoria, ha ganado importante galardones nacionales e internacionales.
De su obra cabe destacar los siguientes poemarios: "El Libro de Lilian" (1976), "El Corazón en cuatro espejos" (1976), "Sonetos de la sal y la ceniza" (1979), "Sonetos penitenciales" (1980), "Canciones para el álbum de Perséfone" (1982), "Ejercicios matinales" 1993), "El Venado y el colibrí" (1996) y "Esquirlas y villanos" (1997).


                          "Usted es la sombra que amanece desnuda,
                          con un temblor de miedo en las espaldas.
                          Pero hay que estar despierto: a mediodía
                          sonará la trompeta"


COMO LOS DIOSES       poesía de David Escobar Galindo

Como los dioses en su audaz vigilia,
me asombro de estar vivo y de estar muerto.
La palabra revienta en el silencio
y el silencio se nutre de palabras.
¿Cuál es la diferencia entre estar vivo
y estar muerto? -Los dioses son balanzas.-



HA MUERTO UN HOMBRE
1
Un hombre ha muerto. ¿Quién? No importa...
Ha muerto...¿en qué lugar? Tampoco importa.
¡Tan sólo importa, pues, eso que corta
la vida con su tajo amargo y cierto!

Lo cierto es que se ha muerto. Está desierto
por un instante el mundo. Un ala absorta
cruza el azul. El infinito aborta.
¡Importa que un sepulcro se haya abierto!

No importa quien. La identidad. La historia.
la bala atroz o la agonía vaga.
¿Murió de indignidad, murió de gloria?

No importa. Un hombre ha muerto. Ahí la llaga.
¡Y aunque la vida es nube transitoria,
sólo la vida importa, que se apaga!

2
Un hombre ha muerto, sí. Tu, yo, cualquiera.
Pero la vida sigue, sin remedio.
Sigue sembrando su animado predio
con la misma semilla que no espera.

Aunque la cicatriz de aquella hoguera
-un hombre es una hoguera- busque el medio
de arder un poco más, con ese asedio
que se pierde en la humana tolvanera.

Ha muerto un hombre. Se acabó, sin duda.
Se fue a la eternidad, si es que ha podido;
si es que la eternidad sirve de ayuda...

Se fue, no más. Ha muerto y malherido,
como todos los hombres. Y desnuda
vuela su sombra apenas el olvido.-


NIÑOS QUE CARGAN OTROS NIÑOS

Niños que cargan otros niños
semidormidos y pidiendo
centavos por las ventanillas
de los autos, mientras regresa el verde
del semáforo. Niños de intacta suciedad,
niños igual de ancianos que la música,
duros como semillas en un plato de peltre;
y en esta levedad el verano, los juegos,
las personas que entran al hospital,
los ríos de vehículos, y una
fosforescencia triste y furiosa en los vellos
de mi antebrazo izquierdo. Pasaje de luciérnagas
por una puerta llena de candados. Pronuncio...
¿Cuál palabra?-


LOS QUE PASAN NO SABEN

Los que pasan no saben
que una flor
es el precio de la suerte.

Los que pasan no saben
que tras la piel
se esconden otras vidas.

Los que pasan no saben
que los grandes espacios
son nuestras casas del mañana.

Los que pasan no saben
que la sangre es el único
pasaporte seguro.

Los que pasan no saben
que nadie es fuerza viva
antes de penetrar en otro espíritu.


Los que pasan no saben
que la luz del amor
jamás será ceniza.

Los que pasan no saben
que una flor
es el precio del milagro.

Los que pasan no saben
que ya somos eternos.

Con sólo tener esta
conciencia del misterio.-


DEVOCIONARIO

La paz no necesita de los héroes.
el heroismo de la paz es otro.
Es un sereno paso sin angustia
por aquel campo en que acechaban minas.
Y es sobretodo ese convivio afable
de la diversidad de los anónimos.

La paz no la hace nadie. Se hace sola.
Lo importante es sembrar una semilla.
La gente piensa que la guerra es fuerte:
¡Qué va! La guerra es sólo un aneurisma.
Alguien la pincha, y se desangra toda.
La paz en cambio es la verdad de un árbol.-


                                            David Escobar Galindo

Imágenes: pinturas del artista plástico francés, Bruno Schmeltz (Los Pirineos, 1938). Del hiperrealismo






quiquedelucio@gmail.com

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