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sábado, 22 de septiembre de 2012

Redención

                                                    Dolores Etchecopar, poeta argentina nacida en Buenos Aires el 4 de julio de 1956. Hija de padres diplomáticos, cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Ginebra, después de haber vivido en distintos países de Europa y Latinoamérica. Parte de su obra literaria está contenida en las siguientes publicaciones: "Su voz es la mía" (1982), "La tañedora" (1984), "El atavío" (1985), "Notas salvajes" (1989), "Canción del precipicio" (1994), etc. Actualmente reside en la Argentina dedicada a la práctica literaria y a la investigación poética, colaborando con importantes diarios de su país y del extranjero.


                                                 "Ella no dijo su nombre
                                                 se dejó prender fuego lentamente
                                                 con una carta en la mano"



REDENCIÓN  poesía de Dolores Etchecopar

una mesa
el ruido de un tren al irse de una ciudad
una mano
no sabe cómo se entra
pero abre tus lágrimas
y vuelve con tu rostro a la tierra.-


MADRE

Mi madre es suave como un campo de maíz
pero a veces se oscurece
entonces me siento sobre una piedra
para que me trague el sol.-


EL SACRIFICIO

ella murió
pero pudieron salvar
al primer resplandor del océano
que se abría en el iris de sus ojos.-


ENCANTAMIENTO

no es ella 
pero su pie descalzo
se apoya tan lentamente
bajo la palmera
es su sueño
la buscan en el prado
sus rastros en la hierba indican
que se lleva la parte desconocida de su cuerpo
por el silencio ella puede
arrastrarse hasta el bosque
puede encontrar sus pasos solares
su antiguo cuerpo inclinado
para hechizar el suelo
mucho después ella no habla sabe
las palabras sacrifican el galope
que brilla sobre el abismo.- 




                                DESTINO

                                La verdad ha sido sacudida una y otra vez
                                en las talas del universo
                                ahora mi vida custodiada
                                por el traslado de los cerdos y los cánticos
                                empuja la música del sol
                                ahora  la muerte es el velo
                                que esgarran las corpulentas aguas del amor.-


CARTA A

y ahora que un gran fuego de palabras  
mueve la campana del desierto
(mientras unos niños agitan banderitas
a los patios lanzados por la memoria hacia la noche
ahora locamente
                    te esperamos
                                    yo y la cerda chilona
aquí donde sólo cantará aquel invierno
en mi boca desaparecida.-



EPÍLOGO I

suenan miles de teléfonos. Atiendes.
Del otro lado es siempre ella:
su delicada y funesta isla de pétalos.-



                             Dolores Etchecopar




Imágenes: pinturas del artista austríaco Ergon Schiele (1890-1918). Del expresionismo de Austria.


quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

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