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domingo, 30 de septiembre de 2012

Alucinaciones

                                                     Gabriel Zaid, poeta y ensayista mexicano nacido en Monterrey en 1934. Publicó su primer poemario en 1958. Ha incursionado en las diferentes formas poéticas y en diversos ensayos acerca de los problemas sociales. Su poesía se ha depurado con el paso del tiempo, para que cuarenta años más tarde aparezca por su rigor y limpidez, como uno de los avatares más afortunados del clasicismo en la segunda mitad del siglo veinte mexicano. Es miembro de la Real Academía de Letras desde 1989. Autor de numeros libros, lo mejor de su obra está recopilado en su poemario "Reloj de sol", publicado en 1995.  Ha sido galardonado con diferentes premios nacionales e internacionales.


                                    "Tu cuerpo, el mundo, corre.
                                    Mis ojos, el mundo, también.
                                    Nadie ama dos veces con los mismos ojos"


ALUCINACIONES    poesía de Gabriel Zaid

El vio pasar por ella sus fantasmas.
Ella se estremeció de ver en él sus fantasmas.

Él no quería perseguir sus fantasmas.
Ella quería creer en sus fantasmas.

Montó en ella, corrió tras sus fantasmas.
Ella lloró por sus fantasmas.-


ELEGÍA

Yo soltaba los galgos del viento para hablarte.
A machetazo limpio, abrí paso al poema.
Te busqué en los castillos donde sube el alma,
por todas las estancias de tu reino interior,
afuera de los sueños, en los bosques, dormida,
o tal vez capturada por las ninfas de río,
tras los espejos de agua, celosos cancerberos,
para hacerme dudar si te amaba o me amaba.

Quise entrar a galope a las luces del mundo,
subir por sus laderas a dominar lo alto;
desenfrenar mis sueños, como el mar que se alza
y relincha en los riscos, a tus pies, y se estrella.

Así cada mañana por tu luz entreabierta
se despereza el alba, mueve un rumor el sol,
esperando que abras y que alces los párpados
y amanezca y, mirándote, suba el día tan alto.

Si negase los ojos el sol se apagaría.
El acecho del monte y del amanecer
en tinieblas heladas y tercas quedaría,
aunque el sol y sus ángeles y las otras estrellas
se pasaran la noche tocando inútilmente.-


ANIMAL FANTÁSTICO

Un brazo nada más no es cosa mala
si ves que el otro se convierte en ala.

Y para qué dos pies, no es cosa buena,
si a cuatro viva el alma suena.

Tener mil pares de ojos para ver.
te- ver- te- ver- te- ver.

Y dos espaldas para tanta gente
que sueña, pero sigue la corriente.-

PASTORAL

Una tarde con árboles,
callada y encendida.

Las cosas su silencio
levan como su esquila.

Tienen sombra: la aceptan.
Tienen nombre: lo olvidan.-


RESPLANDOR ÚLTIMO

La luz finl hará
ganado lo perdido.

la luz que va guardando
las ruinas de olvido.

La luz con su rebaño
de mármol abatido.-





                               PRUEBA DE ARQUIMEDES

                               Si te hundiera en una tina,
                               vería el volumen que desplazas.
                               Si te colgara de un pie,
                               hasta qué punto eres un bulto.
                               Estoy perplejo porque eres.
                               Porque eres eso, eso y más que eso.
                               ¿Acabaré de entenderte?
                               Te muerdo y sólo te desprendo un grito.
                               Te aprieto y vuelas en una carcajada.
                                ¿Dónde está el alma, dicen los cirujanos?
                                ¿Quién eres tú, digo yo?
                                Me fui de bruces en tus ojos.
                                No tenían fondo.-


                                                                     Gabriel Zaid


Imágenes: pinturas de Andrew Atroshenko  (Pokrovsk, Rusia  1965)


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