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martes, 3 de julio de 2012

En una esquina

                       Aníbal Núñez, poeta español nacido en Salamanca en 1944. Estudió Filología Francesa en la universidad. A pesar de su temprana muerte a los 43 años, dejó una importante obra poética y un gran archivo de traducciones de poetas como Rimbaud, Mallarmé, Nerval, Eugenio de Andrade, entre otros. Publicó: "Fábulas domésticas", "Alzado de la ruina", "Taller del hechizero", "Estampas de ultramar", "Claves de los tres reinos" y dejó inéditos o parcialmente publicados otros como "Cristal de Lorena", "Naturaleza no recuperable", "Cuarzo", "Definición de Savia", "Primavera soluble" y "Figuras en un paisaje" que han ido apareciendo después de su prematura muerte ocurrida en 1987.
Sus escritos sobre poética, de gran lucidez e inteligencia, son fundamentales para comprender su concepción de la poesía que él definía como "No creo en una poesía que valga por su mera intención de ser confesión, y sí, en cualquier intervención que se atenga al lenguaje, que renueve la fantasía o la crónica con un previo compromiso con la palabra".


                                          "Tibio yeso tus ojos tienden sobre
                                          mi corazón en ruinas: rapidísima
                                          reconstrucción de un templo a ti dedicado"


EN UNA ESQUINA     poesía de Aníbal Núñez

Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de noviembre:
verde seco es vaija de otro verde
seco que abarca toda la costumbre
de renacer -cenizas son
los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las estrellas-

No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay sitio.
                                   Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.-


AMIGA TE CONTEMPLO

lusi indescai uiz daiamons
tus dos trenzas nostálgicas
del colegio de monjas caserón
donde el amor tendiera sus acechos
en los libros de misa las señales
que te dejó en la frente varicela
te veo la boca amor acantilado
donde rompe tu voz...
y como veo también
las señales del tiempo consumido a mi lado
-la música cesó- recojo la mirada
y la vuelvo pasando por tu brazo
por tu muñeca donde son
las siete de la tarde
y la llevo hasta el cielo inanimado
que hoy amenaza lluvia.-


FLECHAZO MÍSTICO DE COLT


Felicidades ante todo te
elijo a ti la de la fila
tercera casi al centro
un poco a la derecha
desde el espectador
cabello rubio ni
largo ni corto no
es buena pista claro ni así mismo
la de los dientes de conejo todas
las yankis los tenéis no te lo tomes
a mal la de los ojos
la de los ojos tiernos
de carnero miopes que yo ayer
en el segundo banco a tu derecha
con gabardina clara
y cara de zapatos
nuevos qué más te da:
tú estarías a lo tuyo
siguiéndole
las yemas a miss eva..-
que yo ayer y tu boca
quisiera haber tenido
para no mancillar.
                      Sí, tú, la misma
que vestía como todas
pero de otra manera blusa blanca
y falda hasta los pies
Nobody knows ni tú que te miraba

y -el de la voz tomada el descreído
el sádico, el mordaz el asesino-
con miradas furtivas sin embargo
cuajadas casi sólidos
vistazos que yo quise
fueran bolas de nieve
almohadones de plumas como esas de vosotras
cuarenta y siete ángeles de carne
y hueso como todos lo que han sido.
Gracias por vuestras voces por tu voz
unida entrelazada
en la polifonía el oleaje
que con la concha rompía el ábside románico.
Gracias por ese amén
que despertó mis hematíes
estancados y gracias
por ese aire que ahuyentó el incienso
los rastreros madores
de la pobre parroquia:
                                 las matabas cantando
como quien lava albas
con alegría manípulos
amitos corporales
sobrepellices sucios de santidad de mira
me y no me toques Áuf!
acallando los quiries gorigoris
de feligreses cluecas con incluso
el miserere que cerró la parte
primera y me dejó tan boquiabierto.
El miserere más alegre
que jamás escuché pues te miraba
y no quería perderme (por nada de este mundo)
tu tan ingenuo júbilo escolar
con el que me engañaste que aún me dura
tu sonrisa canora y me contagia.-

MADRIGAL

Tus ojos de ese verde
que no sube la bolsa ni los corceles pastan
-corceles son caballos guerreadores-
                              Tus ojos
que me cuentan de fértiles inundaciones cíclicas.-


(de "Taller del hechicero" 1979)



                                                      Anibal Núñez


Imágenes: pinturas de la artista plastica contemporánea de EE.UU, Diane Leonard.


quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio


                             

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