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viernes, 6 de julio de 2012

Así era

Como responsable del blog, agradezco profundamente las más de 100.000 visitas realizadas a 14 meses de su creación. Este apoyo me da energía para tratar de mejorar permanentemente, difundiendo y documentando la cultura poética en esta ventana virtual, en planos sociales, artísticos y académicos. Siempre procurando entregar lo mejor de la literatura universal con la ilustración  de pinturas de todas las épocas.
Muchas gracias amigos, seguimos creciendo juntos para hacer cierto eso de que "la poesía es el azar derrotado palabra por palabra". Por algo, además, Nosotros Somos Quien Somos.
Quique de Lucio. 


                                     José Hierro, poeta español nacido en Madrid en 1922 y fallecido el 21 de diciembre de 2002. Es uno de los grandes poetas contemporáneos de habla hispana. Se considera como sus obras más importantes: "Cuadernos de Nueva York" y "Alegría". Autor multipremiado, Hierro recibió numerosas distinciones, donde se destacan: Premio Adonis 1947, Premio Nacional de Literatura 1953, Premio Nacional de la Crítica 1957, Premio Marc de Poesía 1959, Premio Príncipe de Asturias en 1981, Premio Nacional de las Letras Españolas en 1990, Premio Reina Sofía 1995, Premio Europeo de Literatura Aristeión 1999, Premio Cervantes de las Letras 1999. Fue, además, Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1999. En 2002, poco antes de morir el Ayuntamiento de Madrid le concedió la "Medalla de Oro" de la ciudad y fue nombrado "Doctor Honoris Causa" por la Universidad de Turín, en Italia y por la Universidad Internacional Menendez y Pelayo.


                                                    "Pensaba que sólo habría
                                                    sombra, silencio, vacío.
                                                    Y murió. Estaba en lo cierto.
                                                     El mismo Dios se lo dijo"



ASÍ ERA     poesía de José Hierro

Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
no nadar por aguas profundas,
no saltar los puentes del tiempo
hacia un pasado que me abruma,
no desgarrar ya más mi carne
por los zarzales, en tu busca.

Canta, me dices. Yo te canto
a ti, dormida, fresca y única,
con tus ciudades en racimos,
como palomas sucias,
como gaviotas perezosas
que hacen sus nidos en la lluvia,
con nuestros cuerpos que a ti vuelven
como a una madre verde y húmeda.

Eras de vientos y de otoños,
eras de agrio sabor a frutas,
eras de playas y de nieblas,
de mar reposando en la bruma,
de campos y albas ciudades,
con un gran corazón de música.-


EL BUEN MOMENTO

Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.

Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.

Y no es posible librarse
de su recuerdo.-



                                                    PASEO

Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.
¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!
Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.

Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.
Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!
Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.

Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.
Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.

Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.-


SEGUNDO AMOR

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,
porque sólo el presente ofrece carne viva.
Sería, recordar, sentir dolores de otros
doliendo en nuestras vidas.

Serenidad. Se siente el otoño en el alma
caer, con la tristeza de su razón cumplida.
A qué mirar adentro, a la espalda, pensar
en la luz que declina.

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.
Contengo la pregunta con la mano en la herida.
No quiero que desgranes tu pasado, que tornes
a lo que no se olvida.-


                                                             José Hierro


Imágenes: pinturas del artista plástico boliviano Orlando Arias Morales  (Potosí, 1954)




quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

1 comentario:

  1. Felicitaciones, Enrique. Un blog de poesìa con tantas entradas contradice -un poco- a los duros tiempos donde todo se tasa. Porque si hay algo a contrapelo de lo útil, eso es la poesìa. Tal como dice su dibujito, nos queda la palabra
    Descorchese un vino. Y festeje.

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