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domingo, 8 de julio de 2012

Camino del silencio

                              Eloy Sánchez Rosillo, poeta español nacido en Murcia en 1948. Es profesor de Literatura Española en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia y colabora activamente en numerosas revistas literarias de casi todos los paises europeos. Antes de cumplir los treinta años obtuvo el Premio Adonais 1977 por su libro "Maneras de estar solos". Posteriormente publicó "Páginas de un diario" (1981), "Elegías" (1984), "Autorretratos" (1989), así como dos recopilaciones de toda su poesía, "Las cosas como fueron" de 1974 a 1988 y "La Vida", donde reúne composiciones escritas entre 1989 y 1995, su poemario más depurado y que lo destaca definitivamente como un gran creador en la literatura de habla hispana de la actualidad.


                                       "La luz los separaban. No podían
                                       acomodar sus ojos al dolor que la mañana
                                       derramaba en su mundo, en el tierno desorden de sus cosas" 



CAMINO DEL SILENCIO    poesía de Eloy Sánchez Rosillo

Y ahora cállate. No dejes que a tus labios
 se asomen nunca más las palabras que hoy
has dicho por  vez última. Guarda la voz
para tu soledad. Que tu trabajo
sea el silencio, el gozo o el dolor de callar
lo que las horas te dieran, lo que aprendiste
en los días luminosos que se fueron.-


EL POEMA

A veces me tropiezo con tu sonido. Escucho
un eco que golpea las paredes del sueño
y oigo en mi pulso un ritmo de aventura y suicidio.
La noche se hace entonces laberinto. Mis pasos
penetran en el bosque, presienten el encuentro.
Me acerco a los lugares donde la muerte esconde
el vértigo y la luz de su relámpago.
Para todo soy ciego si este dolor me acecha:
la destrucción buscada es la vida más honda.
Ya no puedo escapar.Tu voz es cárcel;
la orden se hace canción, llanto quemado,
lucidez delirante, tiempo entero.
Me rodean las cosas; en la penumbra gimen
y esperan que las nombre, que mis manos
impriman un color a su destino,
esculpan una forma en su carne reciente.
Me olvido del silencio, de la larga sequía;
la soledad se puebla de jadeos y gritos;
giran los signos y la sombra acepta
mi fiebre sacudida, mi pasión levantada.
Me pierdo en el camino, regreso. Al fin descifro
la secreta escritura, el vértice sonoro.
Todo germina y callo. Tiembla la noche. Cae
una gota de lumbre sobre el papel en blanco.-


LA COSTUMBRE

Esta ciudad del sur donde tú cantas
se me acerca en la noche.
Apenas oigo
el rumor encendido de un labio que pronuncia
las letras del deseo,
la fórmula secreta de dos seres tendidos,
los anillos del fuego, los nudos del amor,
la ecuación desgarrada del minuto y la sombra.
La vida arrastra nombres, fechas, rostros,
caricias que llenaron de luz aquel verano,
risas sobre las sábanas lamidas por el sol.
Todo se va. Las cosas
tienen entre sus manos un designio de herida.
El silencio se agranda y cava su agujero;
la soledad apaga las lámparas colgadas
en los umbrales de la oscuridad.

No me mires ya más. Cierra los ojos,
arranca ese recuerdo caliente de tu pecho,
entierra las imágenes que juntos levantamos,
busca sin ilusión la llave que perdiste.

Y después siéntate, pacientemente:
el libro abierto huele a madrugada.-


PRELUDIO

Ya no sé cuándo, pero una vez dijiste
algo sobre la noche, algo acerca
de los poderes de la oscuridad.
Y tus palabras, tan extrañas a ti, tan diferentes
de tu esencial y conocida luz,
me hicieron recordar los largos años
que tardó este presente en madurar.

Hubo un tiempo anterior. Hubo una ausencia
de sol acariciando los lugares
que después me ofrecieron su verdad más profunda.
Y fue lento el azar. Y fueron lentos
los toscos argumentos del dolor,
las oblicuas miradas de la sombra.

Ahora escucho el sonido claro que en la mañana
se alza sobre los cuerpos, los paisajes
que antes fueron oscuros.
                                     Frente a mis ojos brillan
realidades distintas, que hoy comprendo.

Pero cuando la tarde se acerque a los confusos
y trágicos colores de su fin,
tal vez oiga de nuevo la voz que había olvidado
y tenga que encontrar otras razones
para pensar que esto tampoco es cierto.-


                                                 Eloy Sánchez Rosillo


Imágenes: pinturas  de la artista plástica Asta Norregaard  (Noruega, 1853- 1933)








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