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viernes, 18 de marzo de 2016

Pliegue del Cielo

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.





   Publicación N° 1.306-                                                                                        
                                                                                      Facundo D'Onofrio

Poeta argentino, nacido en Buenos Aires en 1990. Publicó "La mujer que vino de Lorraine" y "Los relatos de Fermín" (Bs. As., 2012) y "Cada pliegue del cielo" (El ojo de mármol, 2015). Participó en varias antologías, entre ellas, El Rayo Verde  (Poética-2015). Dirige junto a Juan Escolar, el ciclo de entrevistas "Bestiario". Parte de su producción poética fue traducida al idioma italiano.


                                                                             "con su gracia primitiva y su comodidad despojada 
                                                                              de valores intrusos y de interpretaciones
                                                                              sin piel que nada dicen
                                                                              y nada saben de lo verdadero"






PLIEGUE DEL CIELO

Quiero para mí
cada pliegue del cielo
el infierno de sus nubes
chocando contra mí
y la tormenta
azulada negra tormenta
como un incendio de agua
ardientes gotas de fuego
empapándome
cada pliegue del cuerpo
hasta consumir
mi carne mis huesos
las cenizas
y no dejar nada
desplegado
en el suelo.-


19

De nochecita y en verano
el patio es una sombra
que deja correr el viento.
Los helechos se humedecen
rogando
la llegada de la lluvia.

Me demora un durazno
salado como el fuego
que patina
en la dicha de su almíbar.

Por qué no arrancarle
de un tirón el presente
y absorber el jugo alegre de su vida
si el tiempo ya lo hizo
y lo hace conmigo.-


11

Un desierto
o un durazno.
El juego consistía
en elegir.

Nunca elegí el desierto
porque sospechaba
que no podías dármelo.

En cambio el durazno,
el arenoso durazno
era el consuelo
del atardecer.-


10

Prometí no involucrarme
en el sufrimiento
de una estrella.
Tampoco en la fiebre
que empaña el aire
cuando nace la lluvia.
Ni el rayo que lacera
la carne estrepitosa
del desastre.
Lo prometí en el patio
vulnerado y seco
del día después
junto a un limón empobrecido
que observaba
burlón
el sinsentido de las cosas.-


1

Toda
la civilización
en mi cuarto.
Extinta.
Hubiera sido otro el futuro
Sí.
No.
No lo sé.

En la selva
no hay hombres
que resistan la furia.

Hubiera seguido el oficio mudo
de decir mucho
para decir así
todas las palabras.-


3

Nunca comí al limón
como se come a las frutas.
Hubo siempre un perro
al lado de mi silla.
Las dos de la tarde es una hora sospechosa
decía la abuela.
Yo salía igual a andar en bicicleta.-


5

Nunca pensé que el frío
diera tanta dicha.
Un abrazo de invierno puede más
que todo el verano.
El calor es un misterio entre dos personas.

Las plantas no pueden mentir
ni decir la sombra
sin embargo nosotros
no sabemos lo que ocurre
entre ellas y el mundo.

Pienso en cómo se ablanda
un corazón congelado.
Es como robarle un suceso
al pasado y darle
un sentido que no existe.-


                                                                                             Facundo D'Onofrio




Imágenes: Pinturas de Monserrat Gudiol  (Barcelona, España, 1933)





quiquedelucio@gmail.com
                                                 

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