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lunes, 21 de marzo de 2016

Los no amados

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuya sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.309-

                                                                                                    Rafael Morales

Poeta español, nacido en Talavera de la Reina en julio de 1919 y fallecido en Madrid en 2005. Se Licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid y obtuvo una beca para estudiar dos años en Portugal, donde se licenció en Literatura Portuguesa por la Universidad de Coimbra. Dentro de su extensa producción, se pueden citar : "Poemas del Toro" (1945), "El corazón y la tierra" (1946), "Los desterrados" (1947), "Canción sobre el asfalto" (1954), Premio Nacional de Literatura, "La máscara y los dientes" (1962), "Inédito prado de serpientes" (1993), "Entre tantos adioses" (1993, Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla), "Poemas de la luz y la palabra" (2003), etc.



                                                                             "El cielo es plomo gris que se derrumba
                                                                              sobre el pavor silente del paisaje,
                                                                              es un inmenso buitre hambriento y sordo,
                                                                              un infinito dios amenazante" 







LOS NO AMADOS

Qué soledad del cuerpo; qué soledad del alma;
qué vacío en los ojos; qué vacío en la sangre.
Nadie escucha su pena ni su cálido aliento,
rosa ardiente en el aire.

Sus bocas para el beso, rojas de amor se abren;
sus frentes buscan manos, amorosas caricia
de algún cielo distante.

Sus manos alzan dulces, llenas de sombra,
amantes;
las levantan temblando como tristes fantasmas,
amarillas de amor, rosas muertas, al aire;
rosas ciegas que buscan a través de su noche
la luz rosada y grande.

Alto vuelo de angustia, alta torre de sangre
levantan estos hombres hacia un cielo impasible
donde no habita nadie.-


OCASO

Yo estaba junto a ti. Calladamente
se abrasaba el paisaje en el ocaso
y era de fuego el corazón del mundo
sobre el silencio cálido del campo.
Un no sé qué secreto, sordo, ciego,
me colmaba de amor; yo, ensimismado
estaba fijo en ti, no comprendiendo
el profundo misterio de tus labios.
Puse la mano en tu mejilla pura
con un temblor casi de luz, de pájaro,
y vi el paisaje convertirse en ala
y arder mi frente contra el cielo alto.

¡Ay locura de amor!, ya todo estaba
en vuelo y en caricia, transformando...
Todo era bello, venturoso abierto
y el aire ya tornóse casi humano.-



LAS AMANTES VIEJAS

¡Ay, carne de destierro, ayer amante,
reseca carne vieja y apagada,
recuerdo ya del tiempo caminante,
desierto de ilusión, rama tronchada,
flor de la ausencia pálida y constante!

¿En dónde aquella luz de la mirada
escondió su fulgor y su hermosura?
Acaso boga ya, deshabitada,
por un cielo sano, dulce y pura,
perdida, amor, herida y olvidada.

¡Ay, los pechos de nieve, casi vuelo,
de suave vientecillo y de manzana,
montecillos de amor, temblor de cielo!...
Como mis flores muertas en la vana
ausencia caen para buscar el suelo.

¿En dónde está la púrpura templada
de aquellos labios de mojado fuego?
Entró en ellos la noche despiadada
y todo lo dejó desierto y ciego,
todo destierro y sombra de la nada.-


JARDÍN

La tarde gris es un ensueño. Apenas
si se nota la brisa, si se siente
que llueve delicada, suavemente
sobre rosas, claveles y azucenas.

Qué tranquilo el ramaje, qué serenas
las nubes lentas, leves del poniente...
Oh, caricia tibia y silente,
derramada en el aire y en mis venas.

A ti te sueño, Concepción, te evoco
en esta tarde de templada calma,
donde faltan la luz y tu sonrisa,
y, en la dulzura de la tarde, toco
la pureza celeste de tu alma,
que llega con la lluvia y con la brisa.-


DESEO

Eres como la luz, muchacha mía,
dulcemente templada y transparente;
caricia toda tú que tiene el día,
el día tú creciéndome inocente
por este pecho, amor, por este frente,
por esta sangre que la tuya guía.

Ay, terca luz, abrásame en tu cielo,
donde la maravilla me convoca
al gozo fugitivo de tu vuelo.

No me des calor como a una roca;
dame tu vida en él, que sólo anhelo
hallarte en tu abrasada boca.-


BESO

Mi sangre se me puebla de un ardor inefable
y en las manos me laten incomprensibles pájaros,
altas nubes oscuras, atormentados mares,
cuando acerco a tus sienes rumorosas mis labios.

Todo mi ser se inunda de infinitos y hondura,
me fundo con el cielo, con la luz, con los campos,
y las piedras inertes y el arroyo tranquilo
se me acercan y tiemblan, venturosos y humanos.

¿Qué misterio celeste entre tus venas fluye?
¿Qué Dios omnipotente me llama entre tus labios?
¿Qué mares increíbles me llevan poderosos
entre adelfas y estrellas, entre nubes y astros?

Arrebatado, enorme, como huracán perdido,
mi corazón se evade y va hacia ti sangrando.
¡Ay, corazón herido de pasión y locura,
pájaro sordo, inmenso, que va ciego volando!.-




                                                                                                  Rafael Morales




Imágenes: Pinturas de Nicolay Bogdanov-Belsky  (Rusia, 1868 - 1945)




quiquedelucio@gmail.com                      

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