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lunes, 7 de marzo de 2016

Jardinero de otoños


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores, difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.295-
                                                                                   
                                                                                          Percy Lúber Ipanaqué

Poeta y narrador de Perú, nacido en Pucallpa en 1985. Estudiante de Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de Piura. Ha publicado las siguientes plaquetas: "Transmutación", "Epístola a los transeúntes", "Suicidas aedos", y el libro "Hostia Sideral" (2005); en narrativa ha publicado "Los apóstoles de la muerte" (2007) y "Paraíso en llamas" (2008), Premio Nacional de Poesía, en el Concurso Ciudad de Huamachuco con su poemario: "La sinfonía del naúfrago".


                                                                                   "Pues él vio como incendiaban nuestros
                                                                                     pastos y cortaban nuestra historia.
                                                                                     Se lo llevaron todo y nos dejaron sin 
                                                                                     sentido. Pero aquí no pasa nada
                                                                                     y no sirven para nada los poetas"







EL JARDINERO DE OTOÑOS

El mar destrozó mi corazón ante tu ausencia.
Ay, si vieras cómo se cae a pedazos mi pobre corazón y
se disuelve en el humo como un
pájaro de agua, como pájaro perdido entre la niebla.
Esta tristeza volvió mi corazón en el
pájaro solitario de aspavientos que
desde tu soledad te llama. Óyelo.
Él te llama desde
sus eternas soledades.
Él te llama desde el fondo marino,
desde el reflejo del cielo donde cree ver tu rstro como
espejo de agua, como espejo de viento.
En las blandas lejanías
él te ve sobre las olas del mar, ausente en las espumas.
Él te llama desde la tierra húmeda,
en el ocaso donde aún resuenan
olas lejanas, lejanas:
¿Acaso jamás dejarán de destrozar mi corazón
hecho pedazos?.-



EL SUAVE DISCURRIR A LOS ABISMOS

I

Lo que sientes en tu sangre te lleva al mito del barro
al vuelo del pájaro.
Lo que sientes en tu sangre como una espada que quema
como una rosa de oro te lleva
al encanto de un río en tu piel,
al sueño de un colibrí en tu alma
¿Adónde te sumerges?
A la urdimbre de lágrimas construidas por tu madre,

a la orilla del encanto,

a a piedra del día sin sombra.
Donde salía el encanto de sirenas,

la brujería de un bujeo sobre tu sonrisa de plata.
¡Ah, qué hermosa la selva, qué hermosa!
Entonces oíste hablar a las flores,

disfrutaste la sonrisa del río, las cascadas.
Tu corazón se transformó en verde canto
de luisas,

en dulce llanto de ayaymamas solitarias,
fluiste por las piedras,
fluiste sobre los aguajales,

junto al jergón y a la boa en un rincón del cielo.
Y te diste cuenta que eras el viento.
Volabas, sí, volabas en un coro de palomas,

en el llanto de un niño indio, en el dolor

de los leñadores.
¡Oh, qué solo, qué sólo te sentías!
La soledad era lo que sentías en tu sangre,

el simple descender a los abismos
el simple reptar de las serpientes en tus venas.
Lo que sientes en tu sangre es el venado herido,
es el lomo de un asno.
Entonces eres el llanto y fluyes sobre las playas,
emerges del olvido.
Fluyes en ese canto de cristal, en los grillos,
en el rugir del otorongo.
Naces en el resplandor de una flor, en el vuelo
de una gaviota.
Dibujas estrellas con tus manos de nube,

desciendes vertiginosamente en la selva.
Estrella tu crazón contra las piedras, ¡Qué dolor,

estás solo, qué triste!.-


XII

Toco mi mano y no soy el que te toca.
Camino despacio y no soy yo el que va tras de tus pasos.
Canto a tu amor y no soy el que te ama.
Toco mi rostro y no soy yo el que te extraña.
Estoy tan fuera de mí mismo por estar a tu lado.-


XI

Un asesino viene a visitarme,
es silencioso, leve, cruel.
Cada noche el crímen nunca falla,
cada noche me da muerte.
No deja pistolas i cuchillos,
ni gota de sangre alguna.
El asesino soy yo mismo.
el suicida, el inefable,
el inmoral, el traicionero.-


I

Otra vez estoy solo
con el acto efímero de araña
que teje melancolías
y se detiene en el corazón nocturno,
en el resplandor cálido del silencio.
Otra vez estoy solo,
tan perdidamente solo,
tan desquiciadamente solo,
que no siento el calor de tu mirada,
que lloro tristemente en los ojos de Diana.
Sin embargo,
aquí a noche inventa
una ilusión agreste,
aquí la noche reconoce
mi edad de pájaro sombrío.
Otra vez estoy solo,
tan perdidamente solo,
que ni la muerte viene a verme.-


RECUERDOS OSCUROS

Mariposas de la muerte
veo tirado los recuerdos
el otoño de mis sueños
se ahuyentaron...
Pedazo a pedazo
trato de volver a la vida
me inclino hacia la nada
¡Cuántos dioses mueren a mi costado!
Una paloma blanca a veces llega
a esta tumba
luego se aleja, es que todos se alejan siempre.
Acabo de oler tu perfume,
adoro el santo sacramento de mis penas
y la cruz negra de tus besos...
me quedo vacío.-



                                                                                     Percy Lúber Ipanaqué



Imágenes: Pinturas abstractas de artistas de Estados Unidos, contemporáneos.





quiquedelucio@gmail.com

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