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martes, 6 de noviembre de 2012

Deseada

                                                    Gabriel Celaya, poeta español nacido en Hernani, Guipúzcoa en 1911. De nombre real: Rafael Múgica. Ya publicado anteriormente en el blog. Uno de los escritores que integraron el famoso Grupo español de la Generación del 27. En 1947 fundó , junto a Amparo Gastón, la colección de poesía Norte. Obtuvo en 1956 el "Premio de la Crítica" por su libro "De claro en claro". En 1986 recibió el "Premio Nacional de las Letras Españolas". De extensa obra poética, se puede mencionar a "Plural" (1935), "Cantos Íberos" (1955), "Casi en prosa" (1972), "Buenos días, buenas noches" (1976), "Penúltimos poemas" (1982), etc.


                        "Maldigo la poesía concebida como un lujo
                        cultural por los neutrales
                        que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
                        Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse"


DESEADA   poesía de Gabriel Celaya

Deseada, ¡tan suave!,
confín donde resbalo.
¡Oh siempre un poco ausente,
suspendida en la nada!

¿Son tus ojos dulces?
No, que está turbado
tu mirar brillante
de anhelos contrarios.

Yo te amo, te amo, te amo,
todo lleno de alas tempestuosas,
y de grras, de furias,
de dolor, por abrirme.

¡Oh, tenme en tu sonrisa,
en tu sombra, en lo leve
de tu mano impalpable!
¡Tenme en tu caricia!

¿A qué llamas cambiando?
¿Qué me pides furtiva?
¡Oh tú, siempre ignorada,
tú siempre antigua y nueva!

Ven más cerca. No tema.
Tu mano tibia tiembla,
tu cintura se atreve
con sobresaltos, mía. ¡Mía, deseada!

Y aún sonríes con ojos
inocentes y raros.
¡Oh, dime! ¿Qué sugieren
tus ojos arcaicos?

Cabelleras, torrentes,
músicas perdidas,
corazón: esa ave
que, tomada, tiembla.

Y tú, esquiva, flotando
desnuda, lenta y suave.
Tú, chiquita, huida
en un cielo sin nadie.

¡Oh dime, deseada,
cómo hay que abrazarte
mientras tu boca expira
en la mia, sin habla!

Di si tu remota
belleza en tu cuerpo
puedo yo apresarla.
Puedo así matarte.

Deseada, ya basta.
Deseada, no puedo.
Deseada, tú quieres
que yo muera contigo.-


FECUNDACIÓN

Y si yo te toco, tú eres lo que eres;
y si no te toco,
tú, tranquila, duermes.

Tú, conmigo, todo,
palmera que crece,
sonrisas abiertas
que, meciendo, envuelven.

Y si no te toco,
dulzura que pesa,
caes en tu silencio
densamente lenta.-





TÚ QUE SOLO ERES TÚ

                    Mi vicio, mi locura, mi alegría,
                    ¡todavía muchacha!
                    Mi nunca suficiente amada,
                    cámbiame los ojos si así quieres,
                    pónmelos de ira.
                    Es lo mismo. Me das vida.-


                                                         Gabriel Celaya


Imágenes: ilustraciones del artista francés Pierre Mornet (1972)



quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

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