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jueves, 8 de noviembre de 2012

Casa vacía

                                                                       Manuel Scorza, poeta y novelista peruano nacido en Lima en 1928. A los veinte años viajó como exiliado a México, allí publicó su primera obra importante "Las Imprecaciones". Diez años después regresó a Lima donde continuó su carrera literaria. En 1970, y debido nuevamente a su actividad política se exilió en Paris donde trabajó en la "Ecole Normale Superieure de Saint Cloud". De su obra también merece mencionarse "Desengaños del mago" (1961), "Los adioses" (1959), "Poesía amorosa" (1963), "El vals de los reptiles" (1970), "Poesía incompleta" (1970), "La danza inmóvil" (1983), "Obra poética" (1990). Le fue otorgado el Premio Nacional de Poesía Peruana en 1956. Falleció en un accidente aéreo en 1983.


                                     "Por todas partes sitiaba un muro de olas negras.
                                     ¿Iba a ser la poesía
                                     una solitaria columna de rocío?
                                     Tenía que ser un relámpago perpetuo"



LA CASA VACÍA   poesía de Manuel Scorza

Voy a la casa donde no viviremos
a mirar los muros que no se levantarán.

Paseo las estancias
y abro las ventanas
para que entre el tiempo del Ayer envejecido.

¡Si vieras!
Entre las bungavillas
cansadamente juegan
los hijos que jamas tendremos.

Yo los miro. Ellos me miran.
Mi corazón humea.
Éste es el sitio
donde mi corazón humea.

Y a esta hora,
en el balcón, callada,
yo sé que tú también te mueres
y piensas en mí hasta ensangrentarte,
Yo también pienso en ti.

Óyeme donde estés:
por esta herida no sale sólo sangre:
me salgo yo.-


LA CITA

Son las siete;
la calle está oscura;
ya no vendrás.

Aunque llegaras
todas las tardes
a la orilla de esta cita,
y aguardaras, inmóvil,
todas las horas que en el mundo faltan
ya no me hallarás,
porque esperándote perdí mi juventud.

Y no como el guerrero
que las manos moja
en la espuma bermeja de la guerra.
¡No como los ardientes varones que conocí!:
¡Alexander extraviado en la espesura!
¡Gabriel amarrado a los torrentes!
Eugenio deshojado a la aventura!
¡Amaro, que un día solo con tu fusil partiste!
¡Os envidio, jóvenes vehementes,
a quienes no bastándoles los crepúsculos,
por mirar llamaradas
incendiaron su propia edad florida!

Yo, miserablemente
perdí mi juventud;
aguardando que cumplieras
la cita de los parques,
gasté los veloces años.
¡Oh cafés humosos donde fingí
leer los diarios de mi feroz melancolía!

Esperándote perdí la juventud
y me pesa.
Son las siete:
y estoy solo.-


SERENATA

Íbamos a vivir toda la vida juntos.
Íbamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.

No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quiere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reírse de otras cosas,
morirse de otras penas.
Adiós es separarse, ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

¡Ibamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran
en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.

Está bien: adiós.
Contra el viento el poeta nada puede.

A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.-


                         Manuel Scorza




Imágenes: pinturas y collages del artista estadounidense Derek Gores (Nueva York, 1971)


quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

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