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lunes, 2 de mayo de 2016

Alguna vez

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de odos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antologia cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.346-

                                                                                                 Alberto Quero

Poeta y narrador venezolano, nacido en Maracaibo. Magister en Literatura Venezolana y Doctor en Ciencias Humanas por la Universidad de Zulia. Es miembro de la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Ha publicado: "Dorso" (1997), "Esfera" (1999), "Fogaje" (2000), "Giroscopio" (2004), "Aeromancia" (2006), "Los que vinieron (2013), etc. Obtuvo, entre otros,  la Mención de Honor en la XII Bienal de Literatura "Eduardo Sifontes" (1997), Primer Premio en el Concurso Estudiantil de Cuentos de la Universidad de Zulia (1999), Primer Premio en el Concurso de Poesía "Por una Venezuela Literaria" (2013), etc.


                                                                            "Dibujo todo lo que converge y lo que avizoro
                                                                             en este momento angosto
                                                                             porque ahora sólo disuelvo:
                                                                             resido en la ausencia"








ALGUNA VEZ YO

Alguna vez yo habité en un país parecido a la infancia,
no era la infancia,
sino sólo lo más parecido a ella.
Alguna vez yo tuve dioses,
amorfos o transparentes pero en todo caso intangibles;
no eran dioses, pero así yo lo creía.
Alguna vez yo tuve verdades,
plurales más que totales
y hasta susceptibles de ser envueltas en papel de regalo;
no eran verdades,
pero hubiera dado cualquier cosa porque lo fueran.
Alguna vez yo tuve pensamientos,
tambaleantes y torpes como todos los pensamientos;
no eran pensamientos,
pero sólo por su aparentamente notable
dominio sobre las cosas
me dejé dominar por ellos.

Alguna vez yo tuve esperanzas,
vanas e intrascendentes,
tan ingenuas que rayaban en lo verídico
y hasta en lo realizable;
no eran esperanzas, y yo siempre lo supe,
pero no pude evitar estremecerme
cuando comprobé que todo en cuanto una vez creí
eran solamente epítetos y redundancias
dentro de la misma espiral.-


23

Extraños fueron aquellos días de mi juventud
(ahora perdida y difusa)
desnudos de metáforas y de sospechas,
cuando el amor era más nube que espejismo incurable
y aún no se me ocurría tras cuál esquina aguardaba el frío
Extraños fueron aquellos dias
limítrofes con lo verosímil,
grotescos por tanta credulidad,
ilusos hasta la repugnancia
y de pura candidez inflada, abominables.

Extraños fueron aquellos días
carentes de fechas y de rótulos,
antípodas de esta asepsia
y de estos desiertos memorizados,
tan en medio de esta, mi prematura abdicación
tan al principio del resto
inmaculado de mi muerte.-


LA VIDA INOCUA

Me siento a mi propia vera

De tanto tragar flores mis voces son apenas
silbidos inaudibles
proclamas de tardes y de vientos.
Las piedras me han servido de confidentes
Ignoro con cuál fin, pero velo.
No nombro infiernos ni convoco umbras:
los anticipo.
No deseo más que una mujer,
una lo suficientemente ciega
como para atreverse a permear sobre mí
sus perfumes,
una que olvide mi rostro, mi cuerpo y sus espinas,
una que no tose más que mi incienso
y me escrute sólo con la punta de los dedos.
Arsenal o cerebro, no sé:
hace tiempo que me deshice de eso.
Me flagelo si maldigo
o si blasfemo contra el silencio.
Repto: mezclo telarañas y moho,
examino cifras, restauro granos de arena
y me ufano únicamente de ser
orfebre de ningún escándalo.

Eso es todo;
en realidad ya no me queda mucho qué decir:
mudo tras las avalanchas,
caracol adrede,
soy abundante sólo en ecos.-


LENTO

Para mí no es la vida probable
ni el asombro ante ella;
yo carezco de apremios, de fulguraciones
y de incisiones desapercibidas.
Tampoco me llama el placer trotamundos
y aun menos la sabia fecundidad del nomadismo;
yo giro en torno a los crepúsculos
y mi único rugido es una catarata;
yo no soy prisas
ni las previsibles furias de una sangre a medio estrenar
sino la erosión y las mareas:
a mí me surca la calma
y mi sombra huele a parsimonia.

Así que, si el mundo está apresurado,
que se vaya, no importa:
ya pasará otro.

Y en ése me iré.-


IMPACIENCIA

¿Cuál secreto me está siendo revelado
en esta hora de fragor y presentimiento?
El tiempo sólo me promee un horizonte blanquecino:
trato de halar la intermitencia de algo posterior,
algo que sea decisivo y permanente
y que pueda nombrar en esta búsqueda,
reciente y extensa.
Busco y no me importa resistirlo,
porque puedo superar cualquier escrutinio,
¿Se me ha dicho algo oculto en este momento
de hambre y de duda?
Recorro las anchas veredas de cosas que
todavía no suceden,
los ásperos declives de una espera que me señala
¿Se me ha iniciado en algún rito
que luego deba recordar
con frecuencia y sosiego?
Me preparo furtivamente para deslizarme en lo lejano:
ahora soy lo que aguardo
¿Bastará mi deseo para el traslado?.-




                                                                                                Alberto Quero



Imágenes: Pinturas de la artista rumana Rodica Poiata (contemporánea).




quiquedelucio@gmail.com

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