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lunes, 15 de octubre de 2012

Etereidad

                                      José Antonio Muñoz Rojas, poeta y prosista español nacido en Málaga en 1909 y fallecido en 2009, a la edad de 100 años. Estudió Derecho en la Universidad de Madrid. En 1936 viajó a Cambridge para ahondar en la lírica inglesa. Su trayectoria literaria se inicia en 1929 con el libro de poemas "Versos de retorno", seguido por diversas publicaciones, entre otras, "Abril del alma" (1943), "Las cosas del campo" (1953), "Cantos a Rosa" (1955), "Lugares del corazón" (1962), "Salmo" (1970), "Ardiente jinete" (1984), "Yo sólo se nombrarte" (2002), etc.
En 1998 obtuvo el "Premio Nacional de Poesía" por su obra "Objetos perdidos" y en el año 2002 el "Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana" por el conjunto de su obra. Fue nombrado "Hijo Predilecto de Andalucía" en 1998.


                            "Corazón prisionero y emigrado,
                             que con cada latido el hierro labra,
                             y que convierte en sueño cuanto toca" 


ETEREIDAD    poesía de José Antonio Muñoz Rojas

Y se queda uno con la esperanza,
colgando de su delgado hilo
de tantas cosas colgando,
de tantas esperanzas deshaciéndose,
con tanto temor oculto,
con tantos olvidos como caben
en un instante, tantos olvidos
vividos y padecidos,
como para llenar una estrella.
Y esa mujer que llegó hoy con su misterio,
con su etereidad, que lo hace posible,
que la define y la sostiene
y ha dejado la casa
llena de su misterio.-


HIJA DE SIEMPRE

Hija de siempre de las cosas claras,
las estancias de luz, las aguas donde
la paz halla aposento, el tiempo tiene
un paso sin temblor. El temblor queda.
No te cumple lo torpe. Todo sale
seguro al existir. No hay esperanza
porque la dicha existe, la tenemos
sin desear ni desazón. Se mide
con hermosura todo. La hermosura
fue en el comienzo. Su fluir no cesa.-


NADA TIENES QUE VER CON LA POESÍA

Nada tienes que ver con la poesía,
Una cosa es poesía y otra rosa,
aunque al nombrar los pétalos, las gentes
piensen que los poetas no andan lejos.
Mas no es verdad y sí que tras los pétalos
andan los muladares, los canteros,
los hortelanos, las fecundaciones,
tus manos indudablemente bellas,
que los recogen un momento, dudan,
y los entregan a las aguas mansas.-


SÓLO ESO: PISAR...

Sólo eso: pisar, sentir la tierra
por la mañana con la fresca; que el rastrojo
cruja bajo tus pies cuando lo andas;
que tu perro te busque la caricia,
y el belfo de tu potro el verde tierno.
En la penumbra de la estancia luego,
quedarse quieto sin pensar, sintiendo
sólo el pasar del tiempo sin sentirlo.
La tarde, ya la promesa del jazmín cumplida,
no perderse un instante de su gozo.
Y en el corazón Rosa latiendo.
No fuera esto lo sumo. O demasiado.-


ROSA, DULCE...

Rosa, dulce, la temprana, salta.
Figúrate que el agua te recoge.
Cierra los ojos. ¿Cuántas son? Las formas
de la dicha nacieron en los montes
y bajaron al llano con los ríos,
hacia la mar segura con las aguas.-


                                           José Antonio Muñoz Rojas


Imágenes: pinturas del artista francés Henri Martin (Toulouse, 1860-La Bastide, 1939)













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