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jueves, 31 de diciembre de 2015

Faroles


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.232-


                                                                                          Martha Álvarez Galarza

Poeta y ensayista de Ecuador, nacida en Ambato, en 1949. Es Licenciada en Lengua y Literatura por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central del Ecuador. Ejerció la docencia universitaria, es Miembro de Número de la Casa de la Cultura, Núcleo de Loja. Ha escrito, entre otros, los libros de poesía: "Memorial de los días", "Celosía del alba", "Fiorella de agua", etc. y los ensayos "Antología de la leyenda ecuatoriana", "Loja y sus leyendas", "Cuentos, mitos y fantasías", etc. En 2012, la Municipalidad de Ambato le otorgó el Premio Juan León Mera, en reconocimiento de su obra literaria y de gestión cultural.


                                                                                  "Sin embargo, el dulzor
                                                                                    del momento fugitivo,
                                                                                    es canción, es canción
                                                                                    en alas de golondrinas" 





FAROLES

La negra hiedra, ebria grita,
al verso su réquiem de secretos,
entre una espera y otra, solo hay
el vacío de luna.

Efluvios de amor que fluyen
como el agua que huye a lo profundo.
Percibo la sombra que riega
la distancia entre tus labios y los míos.

Me seduce el eco de la nostalgia,
me aniquila la embriaguez de malva,
cuando tu risa noctámbula
hiere el cristal de mis querencias.

¿Quién dijo que el amor pasa como luz
-frágilmente- sin tocar a nadie?
Allá donde la memoria cae lluviamente
donde expiran mariposas del ayer.-


TRANVÍA

Se deshace el azul
de los estíos errantes
cuando me amas
entre ciruelos
con fulgores de rayo
en una noche de lluvia
y allí se abren tus brazos
almenas para mi piel de luna
me acogen vencida
de insomnio y deshabitados besos
y tú...hecho para mis brazos
fundamos el rocío de los vientos
el alba las alas de fuego
entonces te llamo amor
de cerezos ardiendo
en todos los besos que palpitan,
te amo por todos los inviernos
que pasaron arrogantes
sin mirarnos
amor de estrellas quemantes
con frescura de amarantos
llénate de mis horas de ternura
y en tu hora mediodía
que gotea sobre mi alma
soy un gemido en la ruta tuya
quemante sin límites
en la hora vértigo de tu sangre.-



MANOS

Mis manos tienen la memoria
de tu cuerpo, el olor del mundo
y de trébol en el amanecer.
Tus manos cantata de luna
que pasa el alba entre sus dedos
¿Y el sol? ¿el llanto del amor?
gorrión que atraviesa el otoño
llega a la nieve huraña
del invierno infinito.
Espada que busca un secreto
en mi acento en mi canto
Te pierdes en mis manos
de ámbar y agua
para tus vendavales
y vivo en tu amor
el suplicio de la tormenta.
Es mi destino de lluvia
errante con el viento silvestre
de tanto amar esta tristeza.-


HEREDAD

Vengo de la ternura de la tierra
de la caricia honda,
del viento de las floraciones,
del follaje de los frutos añejos.
Vengo de ti, Padre mío,
de tu corazón ajado
de la ausencia extendida
de tu eterno silencio.
De la historia de tu sangre,
de la heredad de tus abstracciones.
Aún me golpea la lasitud de tu voz
y el eco de tu andar taciturno.
Vengo de la esperanza,
de los días del arcoirís,
del duelo de la lluvia y la luciérnaga,
y de la plenitud del fragor filial.

Vengo de ti, Madre buena,
del idioma de los trinos,
en el que me hablabas,
sembradora de esperanzas
me enseñaste el abecedario.

Madre dime ¿vendrás
a enseñarme geometría
en cartulina?
Ahora eres caricia matinal
enredada en ternuras infinitas.

Vengo del linaje de las primaveras
en el ulular del granazón.
¡Entraña telúrica de mis padres
heredad gravitante del amor!-


CANCIÓN REDONDA

Naces amor así de repente,
con la oración del ciprés
incontenible como el ángelus.

Así de repente con tu azul esencia
cuando el pañuelo enjuga tu sonrisa
sin orillar el tiempo que palpita.
Así, de pronto blanda levadura,
canción redonda de rosada pulpa
asomas así de repente,
con tu risa miel de mediodía,
que estalla bendecida de rubores.
Vienes con tu corazón llovido
y tu frío toca el rumor largo
del beso que en tu boca es alegría.

Naces amor así de repente
como quien encuentra su sendero
y sabe que ya pasó por él.

Ese de repente
que tiene su propio fuego,
siento su abrazo al liberarme.-



                                                                                              Martha Álvarez Galarza



Imágenes: Pinturas de los artistas de Estados Unidos Dan Mc Caw y Rex Preston.





quiquedelucio@gmail.com

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