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lunes, 7 de diciembre de 2015

Recuerdo


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.211-

                                                                                             Silvia Japaze

Poeta argentina, nacida en Tucumán en 1972. Es licenciada en Psicología y trabaja como psicóloga clínica. Ha publicado el poemario "Leve"  ( Huesos de jibia, 2014), prologado por el poeta Santiago Kovadlof. El crítico Fabián Soberón ha dicho de sus poemas que. "nos elevan y en la altura encontramos la densidad alada o los pájaros procaces de la vida. En ese curioso arco, nacen la calma y el oasis de sus versos"


                                                                                       "El mal que te hace pensativo
                                                                                        va con el cuerpo
                                                                                        sin riego, sin savia,
                                                                                        como el árbol que crece en seco"





RECUERDO

Recuerdo
el color desnudo
de tu piel arena,
mi sed
en la eterna siesta de tus brazos.
Recuerdo
el susurro del viento
entre los sauces
y la almohada nuestra,
su verde perfume al dormir
y ese buscar
en tus ojos
mi agua fresca.
Recuerdo
cada cosa
que no viví contigo.-


HABLO CON MI SOMBRA

Hablo con mi sombra a veces,
cuando más se aleja.
Hablo con las plantas, al regarlas
y al despojarlas del polvo o de sus hojas muertas.
No sé hablarles sin tocarlas o servirlas
ni indagar en mí sin atenderlas.
Hablo con la lluvia
y me sincero.
Tampoco sé fingir cuando hablo con la lluvia,
ni esconderme con la piel mojada.
Conozco mis maneras de no estar
y las invariables maneras de volver.
Los pasillos del silencio que transito
como yendo a casa.
El mínimo estremecimiento
que resiste mi regreso en las cosas.-


LAS HOJAS DE NÁCAR

Las hojas de nácar
aplauden agudos roces
en la galería.
Enhebro los sonidos
como cuentas de un collar de siesta
que zumba a coro el haberte perdido.
Los ladridos, las hojas secas que arrastran
los segundos,
los pájaros que se buscan sin saber
si van o vuelven de su sitio.
Todo sucede
en mi oído,
donde todo sucedía.-



LA MAÑANA

La mañana
es extremadamente larga
Pueden suceder en ella varios días
extenuantes a la vez.
Reviso las noticias sin comentarlas,
flotan los titulares del diario
como la nada misma flota
en un mundo que no es más que papel.
Las galletas sobran desde que no estás,
se humedecen
en esa rara manera de envejecer
que solo las galletas pueden.
Me miro en el espejo antes de partir
y me pregunto cuál de ambas soy yo.-


EN ESTA TARDE

En esta tarde,
la más irreal de todas mis tardes irreales,
tu duda me reconstruye.
En tanto te cuestionas si soy para ti o no lo soy
sentirme me sacude,
decreta que sí soy
me salva de una muerte
inminente en el ocaso.-


JUAN

Juan acomoda sus creatus todas las mañanas,
los entreteje en el alambre
(me alarma ver que cada vez son menos los rombos
metálicos).
A fuerza de lastimar sus brazos,
Juan anhela ver el frente cubierto de un verde suyo.
Lamentaré, cuando eso suceda
no saber de Juan y sus obstinaciones matutinas;
perderme la síntesis de la torpeza
y dulzura en sus dedos,
permanecer en la ventana preguntándome.
Lamentaré, cuando eso suceda
dejar de sentir que siente que lo observo,
dejar de ser una mujer en la ventana.-





                                                                                         Silvia Japaze



Imágenes: Pinturas de Leonid Afromod  (Bielorusia, 1955)




quiquedelucio@gmail.com 

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