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martes, 22 de diciembre de 2015

Tus ojos


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor
.
Publicación N° 1.225-



                                                                                           Camilo José Cela

Importante escritor y académico español, nacido en La Coruña el 11 de mayo de 1916 y fallecido en Madrid, el 17 de enero de 2002. Entre sus múltiples reconocimientos, obtuvo el Premio Nobel de Literatura (1989), el Príncipe Asturias de las Letras (1987), el Miguel de Cervantes (1995), etc. Ocupó un sillón en la Real Academia Española, sus libros más conocidos son: "La Colmena" publicada en Buenos Aires por estar prohibido en España , "La familia de Pascua Duarte", "Mazurca para dos muertos", "Cristo versus Arizona", Viaje a la Alcarria", "El cancionero de la Alcarria",etc.


                                                                                     "Desearía, lleno de ardor,
                                                                                      acunar allí mismo donde nadie
                                                                                      se atreve a levantar la vista,
                                                                                      un pensamiento que hace señas al aire"  





TOISHA V

Ahora que ya tus ojos son como sal, y fértil
Tu inmensa boca es un volcán difunto.

Ahora que ya los labios y las piedras,
Tus  vestidos pegados cual olvidadas vendas

Y este atroz mineral que extraje de tu pecho,
Son reliquias tan ciertas como antiguos abrazos.

Ahora que tus axilas pueblan de olor el mundo
Donde yo con mi piel de viudo te presiento.

Ahora que tus zapatos, tus sostenes, tu lápiz de labios,
No me dan más que frío al encontrarlos.

Ahora que ya no puedo dormir donde has dormido
Porque mis ojos lloran azufre y yodo ardiendo.

Ahora que ya no puedo ver tu talla desnuda
Porque alambres al rojo se clavan en mi sexo.

Ahora que los domingos, salgo sin rumbo, inmóvil.
Y qué tranvías, yeguas, las moradas mujeres
ni el consuelo,
han de torcer mi ruta de novio eternamente.

Ahora que ya conozco bastante a los hombres,
para que no me fie ni de mi pena misma.

Ahora que los difuntos, en montones austeros,
son los incapaces de hacernos verter lágrimas
porque mis ojos son de cristal y aluminio.

Ahora que ya me olvido de qué es dormir tranquilo,
e imbeciles amigos pueblan
mi soledad de compasiones que
no quiero.

Ahora que mis dos manos son totalmente inútiles
porque en clavos con óxido sólo encuentran tu cuerpo.

Ahora que ya mi boca pudiera cerrarse eternamente,
porque tus salobres ingles, tus sustanciosos huesos,
Ya ni me pertenecen.

Ahora que ni cuchillos, ni pistolas, ni ojos envenenados,
me hacen temblar de miedo, porque un solo veneno
Es quien late en mis pulsos.-


II

Ahora, ahora mismo,

En este instante idéntico a niña embarazada,
En este instante mismo en que la sangre
se agolpa por mis sienes

En este instante, oh muerta !, en qué navajas, tréboles,
o espartos moribundos dan sabor a tu boca,

En que huracanes trémulos, musgos recién nacidos,
o gusanos sin boca son dueños de tus senos,

En que la tierra inmensa te ahoga por la garganta
por un instante no mayor que un beso,

En que lágrimas huecas o mechones de pelo
perfectamente inútiles

No son lo que yo quiero: que es tu presencia misma,

Que es tu carne dorada donde yo me dormía,
que son tus piernas tibias, tus muslos abarcados,

Tus fecundas caderas donde yo cabalgaba
como un verano, hasta que te rendías,

Tus fortísimos brazos con que, toda desnuda,
me levantabas sobre tu cabeza

En este instante en que un dolor inmenso
es incapaz de hacerme mover un solo dedo,

Yo te prometo, oh dulce esposa mía asesinada,
Oh madrecita sin haber parido, oh muerta,

Colgar tu atroz recuerdo cada noche de un pelo,
y que desiertos de tiniebas moradas

O amargas noches de insomnio y sobresalto
sean incapaces de ahogarme como a un niño.-


CUMPLEAÑOS DE UNA MUJER

Cuando mi corazón empezó a nadar en el caudaloso
río de la alegría de las más
limpias herraduras del agua
Y descubrí que en el alma de la mujer
subyacen cinco estaciones de grácil silueta
Oí silbar al ruiseñor del camposanto de la aldea
y ahuyenté de mi piel los malos pensamientos
Aparté de mí los torvos presagios
de la debilidad la enfermedad el hambre
la guerra la miseriay los vacíos de la conciencia.
Empecé a oler tímidamente el gimnástico aire
de la belleza que duerme contigo
Y volé tan alto que perdí de vista el aire
de los invernaderos el agua quieta de las
acequias y el fuego purificador también la arcillosa
y pedregosa tietta que
piso y en la que seré olvidado por tu mano
Te amo lleno de esperanza
Tu vida es aún muy breve para acariciar la esperanza
y hoy cumples años quizá excesivos
Hoy cumples mil años
Quisiera bailar en un local cerrado
con la muerte coronada de
esmeraldas y
rubíes yo coronado de musgos y alfileres
para proclamar en el reino de las más
solitarias ballenas
Mi dulce sueño con estas sobrecogidas palabras
Pregono en voz alta
el espanto que me produce la felicidad.-


EN FORMA DE MUJER

Ese amor que cada mañana canta
y silba, temeroso, matutino, inútil
bajo las húmedas tejas de los más solitarios corazones

y rosas son o escudos, o pajaritas recién paridas,
te aseguro que escupe, amoroso
en ese pozo en que la mirada se sobresalta.
Sabes por donde voy:

tan temeroso
tan tarde ya
(también tan sin objeto).
Y amargas o semi amargas voces que todos oyen
llenos de sentimiento,

no han de ser suficientes para convertirme en ese dichoso,
caracol al que renuncio
Un ojo por la insignia,
un torpe labio,

y ese pez que navega nuestra sangre.
Los signos de oprobo nacen dulces
(también llenos de luz)
y gentiles.
Eran
-me horroriza decirlo-
muchos los años que volqué en la mar.

Que ese amor que cada día grita
y gime, temeroso, matutino, inútil
bajo las tibias tejas de los corazones,
es un amor digno de toda lástima.-




                                                                                       Camilo José Cela  



Imágenes: Pinturas del artista contemporáneo Andre Kohn






quiquedelucio@gmail.com

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