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martes, 5 de enero de 2016

Una amazona

Quinto año de una antojadiza antología de la poesia de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta es una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.

Publicación N°1.236-



                                                                                              Begoña Leonardo

Poetisa, narradora y recitadora española, nacida en Zamora. Colabora en los medios digitales y de papel como: "Almena", "Cinosargo", "La Fanzine", "Agitadoras", "Al otro lado del espejo", "Vinalia", "En sentido figurado", etc. Es miembro de la Red Mundial  de Escritores en español. Ha publicado, entre otros,  los poemarios: "Respira, y luego dime que estás vivo" (1998), "Nadie dirige la palbra" (2009), "No frenes la lengua de los pájaros" (2010), "Deshaucios en el paraíso" (2011) , "Maniobras y precipitaciones nocturnas", "Desde todas las mujeres", "Mis sienes florecen manzanilla", etc. Conduce su propio programa radial promocionando la actividad cultural.


                                                                                            "Nada te salvará cuando ante el precipicio
                                                                                             a quien amas, diga ven
                                                                                             nada hará que derrames el líquido
                                                                                             la savia que chorrea dignidad" 







UNA AMAZONA ASFÁLTICA

He querido muchas veces
cruzar la calle y vivir la vida de otra.
Sentirme la mujer que se sube a ese taxi
una carrera incierta y misteriosa.
Ser la que en el cine besa a un hombre
que no es el suyo,
la que toma de la mano a una niña
muy distinta a la mía.
Ponerme el sombrero aquel
que parece un nido de golondrinas
y atreverme como esa,
con una minifalda que corte la digestión al de enfrente.
Ser la chica de la panadería
despreocupada y tontona
que dedica miradas alegres
y consoladoras a cualquiera.
Cometer algún delito
del que no arrepentirme
y correr sin permiso
y gritar
y reir desencajada...
Ser una amazona asfáltica
fuera del tiempo y la ley
surcando cuerpos
devorando aleluyas
con los labios extenuados
y las mandíbulas doloridas
de morder lo prohibido.-


EL AZOTE DE LAS RECOMENDACIONES

No hables más de liviandades
lujuria
sexo
vientres
literatura
y humedades varias.
No en bares trasnochando soledades,
salpicadas de tinta
cerveza y humo de colegas.
No te pega.
A tu edad,
ya no es tiempo de estos excesos.
A tu edad
tendrías que pensar en estabilidad
en hipotecas
en desafíos económicos
rentables/confortables...
Tendrías que tener
una casa o dos
un coche o dos
un perro
y/o un gato.
Porque peinas canas y te ríes demasiado.
Y tienes arruguitas
que pronto serán arrugotas
y deberías tener más hijos
antes de parecer su abuela.
Y tendrías que haber disfrutado
de algún premio selvático
o de alguno en plan, crucero por el Mediterraneo.
Porque el tiempo pasa
y dime
dime qué has hecho.
Perdiste muchos trenes
y te diste la vuelta.
Y algo que me preocupa,
no escribas más versos
como si tuvieras veinte años.
No sigas con eso, de que eres poeta.-


TODOS LOS HOMBRES QUE PRONUNCIARON MI NOMBRE

Los hombres que me amaron
medían el tiempo con una regla de latón
medían el amor con una brizna de hierba
medían el calor con la luz del mediodía
y me contaban cuentos
cuando la luna besaba los labios al sol.
Los hombres que me amaron
no eran los mejores amantes
expertos en Kamasutra
no eran los más inteligentes
eruditos en lenguas muertas
no eran los más guapos
los más fuertes
los más adinerados
ni unos pobres de solemnidad.
Tampoco eran príncipes encantados,
pero eran elocuentes oradores
en la lengua del silencio
de los espacios entre suspiros,
eran matemáticos del ritmo tomados a mis caderas
y músicos virtuosos manejando mi instrumento.
Los hombres que me amaron estaban de acuerdo
me decían similares piropos
me miraban y reían casi igual
mentían y mordían
y me prestaban su camisa casi igual.
Los hombres que me amaron
dormidos susurraban que era bonita.
Todos los hombres que pronunciaron mi nombre
supieron, que habían amado a una mujer.-


MINUTOS MUERTOS

Sentir lánguida la mañana
pesado el presentimiento amorfo
anodina la respiración del que late.

No asimilo a información que miente
que pretende anular la razón mordida.

Estoy despierta en un mundo agonizante
lo que miro no me ve
lo que apoya en mi espalda
pesa demasiado poco para tanta emoción
contiene el peso lamido
del que corre descalzo
y persigue el día pasado
la hora pasada
los minutos muertos.-




                                                                                             Begoña Leonardo



Imágenes: Pinturas del artista contemporáneo Michael Parkes  (EE.UU).






quiquedelucio@gmail.com


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