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sábado, 30 de enero de 2016

Inicial


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.259-


                                                                                              Aurora Venturini


Poetisa, cuentista, traductora y ensayista argentina, nacida en La Plata en 1922 y fallecida en noviembre de 2015. Se graduó en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nac. de La Plata, conoció a Eva Perón de quien fue amiga íntima y con quien trabajó. En 1948 recibió de manos de Jorge Luis Borges el Premio Iniciación por su libro "El solitario". Estudió Psicología en la Universidad de París, ciudad donde vivió 25 años y trabó amistad con Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Eugéne Ionesco y otros. Por sus traducciones de autores como Rimbaud, Ducasse y Lautréamont  recibió la condecoración de la Cruz de Hierro otorgada por el gobierno francés.



                                                                                  "Yo todo lo miro con brazos quietos
                                                                                   y piernas de barro. Barro seco, inmóvil.
                                                                                   Porque es verdad:  me abaza la fatiga.
                                                                                   Me abraza y yo no la hecho afuera"





POEMA INICIAL

Con este cielo diáfano, parece
que el corazón se hubiera levantado
desde el húmedo lecho del otoño
hasta la cabellera de algún árbol.

Un quieto ruiseñor amanecido,
abrió las alas y partió su canto
y compartió una flor, con una abeja,
debajo de la copa del espacio.

Yo siento que en mi pecho
ahora, el corazón acobardado,
quiere hablar a la hierba, entre las lilas,
con una leve ondulación de pájaro.

Como un muchacho triste,
corazón de recuadro.
Corazón escolar
que alguien, muy terco, dibujó en un árbol.-


TRANSMIGRACIÓN

Sé que vendrá la noche de mi muerte
entre una doble floración de lilas,
con balido de oveja, con cencerro,
con olor a naranja mandarina.

Mi alma por los campos
será otoño de fiesta
y desde el agua inquieta de la infancia
volveré como quiera.

Y seré lo que quise ser, un árbol,
una leve mariposa leve,
el corazón helado de la lluvia
y el surco en que se vierte.

Y seré lo que quise ser, un río,
un mapa, un perro. Noche de mi muerte
vendrá muy sola por el campo solo,
callada y bellamente.-


EL ROJO

Si muerto el labio, no murió el acento,
adónde el rojo irá, ya desprendido?
Al rosal florecido,
a la amapola que nació del viento.

Irá la muerte con andar de cirio
de rojos corazones enhebrados
por tantos labios que hubo desangrados,
tiñendo la alta plantación del lirio?

O nutre, allá, su entraña,
para vivir la vida que no espera
con lumbre verdadera,
cuando los vidrios del amor empaña.-


GALEÓN PINTADO

Sobre mares pintados van a caer gaviotas
y las ondas errantes transparentan naufragios.
En el alma del agua duerme el gris de las cosas
que lábiles fugaron del universo alto.

Alas como plumas, picos, marineras canciones
de pájaros que fueron piratas como hombres
transcurren raudamente y al fatigarse ponen
ancla en los arenales, raíces en las orbes.

En resaca de orillas grises como la pluma
duendes del fondo juntan una por una astillas,
reconstruyen galones que flotan en las brumas
y galones avaros de la costa fenicia.

Sidón y Tiro vuelven a la resaca azul,
las viejas factorías desenrrollan sus telas
y el ancho mar se tiñe como un
cartaginés de múrez purpúreo de acuarela.

Grande melancolía de los puertos empieza,
lampos de fuego arrojan desde proa fantástica
y los trirremes hunden a los galeones, sea
en las batallas phoenix o en las batallas áticas.

Y uno que está pensando que ha perdido la vida,
que ha perdido la luna que era suya en la infancia,
sube a la nave fiera que el mascarón deriva
en los estriberones ilusos de la página.-


                                                                                          Aurora Venturini




Imágenes: Pinturas del argentino Héctor Basaldua




quiquedelucio@gmail.com

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