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martes, 12 de enero de 2016

El nacimiento

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1,242-


                                                                                               Ana Isabel Trigo Cáceres

Poeta y narradora española, nacida en Madrid en 1973. Estudió Trabajo Social en la U.C.M y durante un tiempo formó parte de la Red Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Ha recibido, entre otros, el Premio Ana del Valle (1996), el Voces Nuevas de Ediciones Torremozas" (1996), el Premio Nacional Mujer (2002),  Finalista del I Premio Internacional Margarita Hierro (2006), etc. .Es autora de "El día del espectador" (2006), "Entonces" (2014), asimismo publicó en una decena de libros compartidos y antologías como: "Voces Nuevas" (1996), "23 Poetas y un DNI" (2004), "Último ahora. Quince poetas" (2013), "24 poetas unidos2 (2015), etc.


                                                                             "No me gusta el olor de las adelfas
                                                                              Pero sé que  he regresado
                                                                              porque los paseos marítimos
                                                                              se llenan de estos arbustos"








EL NACIMENTO DEL MAR ROJO TUVO LUGAR HACE VEINTE MILLONES DE AÑOS

Mucho tiempo después,
a lomos de sus camellos,
mujeres y hombres con ropas oscuras
cruzaron el desierto
en busca de una tierra amable
cerca del cauce de los ríos.
Allí elevaron sus primeras casas.
Todo era nuevo, todo era posible.
Un teatro de luz.
Los faraones no habían nacido
y nadie conocía aún el significado
de la palabra.

Fue
entonces
en aquel tiempo, antes del diluvio,
cuando nos amamos.-


NADIE TE ADVIRTIÓ

Nadie te explicó que la vida es esto,
que hay tantos combates como días, tantas lágrimas
como cicatrices, tantas lágrimas como cuerpos,
tantas lágrimas. Nadie te advirtió.

Caminaste solitario sobre las olas de mercurio.
Saboreaste el raro fulgor de la piel, la ácida textura
de la nostalgia.

Nadie te advirtió que crecer es llegar a una casa vacía.
Ahora te sientas en tu sillón de cuero
                                   y evocas el mar.-


ESTE TREN

Este tren que atraviesa
las llanuras del sueño
es un pájaro oscuro,
un cuchillo silbante.

Este tren me interroga
con pupilas de bestia,
este tren es mortaja
que devora mi cuerpo.

Este tren es de azogue,
es la luz imposible.
Y tu boca extraviada.
Y mi boca de bruma.

Porque todo nos roba
este pájaro, todo...
Nuestros nombres proscritos
que son dunas, son nada.-


ZAPATOS

                                        Invento una gaviota
                                        invento lágrimas
                                          Claribel Alegría


Zapatos de charol y poco más
que ese charco que pisas cuando corres,
ajeno a la verdad siempre imposible.

La verdad, esta lámpara,
este brillo de novas,
la verdad
de mi lengua pintando tu paisaje
tu nombre, mi paisaje.

Invento una gaviota, invento lágrimas
para saber que existo.

Invento que me quieres
y me buscas en este carnaval

al sur de los relojes.-


INVENTARIO DE BIENES

El lado izquierdo de la cama
un yogurt natural azucarado
dos envases de danonino de chocolate
un cuaderno de guardia
un manuel de pedagogía
un libro de marjorie agosin
una cortina rota
una abeja atrapada en una urna de cristal
el cadáver
de un vestido de tela de damasco
el cadáver del tiempo
la entropía del píloro
un cuaderno
de guardia

la tarde centrifuga mi dolor

preparo arroz para mi hijo
y tiendo la colada
-apuntar norit en la lista de la compra
y jabón de marsella apuntar
siglos de olvido y de sombra constante-

mientras sylvia plath mete la cabeza en el horno
abre el gas
y masculla una última oración.-


HIJO

División celular en el proceso
por el que estás llegando a mí, criatura;
cálculo exponencial, tu alma futura
que llena la matriz de un solo beso.

Y percibo tu baile azul -travieso
recital en el amnios- que perdura:
eres un nadador de luz segura
y cierta. No me importa ya más que eso.

Eres parte de mis hechos cotidianos,
la voz de mi escritura y mi memoria.
No lo imaginé, nadie me lo dijo.

Mis manos necesitan ya tus manos.
Sólo quiero abrazar tu alma y tu historia...
Nada me importa más: Llamarte
                                            hijo.-



                                                                                        Ana Isabel Trigo Cáceres


Imágenes: Pinturas del francés Paul Gauguin




quiquedelucio@gmail.com





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