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domingo, 12 de agosto de 2018

Así es el amor

Octavo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 3.000 escritores, respetando el derecho de autor.





Publicación N° 2.123-



                                                                                                                      Gabriel Mantilla Chaparro

Poeta y narrador colombiano, nacido en Cali, en 1954. Es Licenciado en Letras y Mágister en Literatura Latinoamericana por la Pontificia Universidad Javeriana. Es profesor asociado y jefe de Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Los Andes (ULA), en Mérida. Dicta las cátedras de poesía y cuento y de literatura contemporánea. Ha publicado los libros de ensayo "Hernando Track, el superior de las lámparas (1992), "Vivir a pulso" (1995), "Ser filosófico y ser poético en la obra de Álvaro Mutis (2001), "Los hijos de Acteon" (2002), "Viaje al poema" (2003), etc. Autor de los poemarios "Último bosque" (1985), "Canción para Mervarid" (1985), "El vuelo de Maya" (2000), "Una tumba en el bosque" (2000), "Larga es la noche" (2001), etc.


                                                                                                     "De tanta altura ha caído la mujer
                                                                                                      que amé, herida por la dura realidad
                                                                                                      del pantano donde habitan demonios
                                                                                                      ocultos que odian todo lo alegre"











ASÍ ES EL AMOR

La alegría se eleva desde las entrañas de la tristeza
como de las cenizas emerge una lengua de fuego
que no ha de cesar

Del volcán irrumpe la hirviente roca
hacia los poderosos vientos helados de la ventisca

Así es el amor, una sed de besos
y cuerpos abrasados y desnudos
en la gélida noche

Así es el amor, estrellas fundiéndose
en el secreto gemir que en los aposentos sucede

Allí los cuerpos se hunden uno en el otro
como ciegas raíces que hincan la tierra

Y en sueños ruedan por el valle
hasta detenerse en la gran roca
del placer consumado

como una canción hermosa y antigua
que nos deleita un buen rato y poco a poco
va apagando sus notas.-



MUERTE EN PLENITUD

Afuera quedan la muchedumbre y el desvarío
aquí quedamos nosotros, solitarios y tenaces
recorriéndonos a besos
como quien se despide para siempre

como dos añejas botellas
que se envidian y buscan
en la profunda y oscura bodega

yo me alimento en el furor de tu mirada
y tú sucumbes en mis brazos
hermosa y herida amazona
como una niña que se derrumba

hundo mi mástil en tus tiznadas arenas
navego en tus playas
agonizante y sin prisa
para morir de dulce plenitud

aquí yace un amante feliz
entre los escombros de la tibia cabaña
más allá del río, donde acaba el camino.-



NUNCA ESTÉ TAN SOLO

Que nunca esté tan solo que no te vea sonreír
que nunca estés tan lejos que ya no puedas volver
y esté la casa alegre y yo te vea suspirar
que todo esté impregnado de tu hermosa presencia
como una estación sin pasajeros ausentes

Que tú escuches atenta mis poemas
que nacen de una alegría donde reinas tú
y sea plena esa dicha como un silo colmado
que no se instale entre nosotros el olvido

Y estén siempre nuestros corazones vecinos
arrebatados de amor en el largo camino
y yo sea poeta sólo por vivir en ti
con este amor que me hace feliz.-



ELLA

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Ella era fresca, saltaba como loca por la vida
atravesando jardines de extraños dueños
con sus senos al aire que eran el tormento de curiosos
Fruta desprendida del árbol del paraíso
tiraba sus redes por la colina,
seductora, como agua abandonada en el desierto
corría por el sendero que va al bosque
dejando huellas de su cuerpo en el follaje
Orgullosa de sus cantos
cubiertos sus pies de hermosas sandalias
Salía siempre con la luz del día
regresaba a su casa sólo cuando las tinieblas
lanzaban sus misterios en la noche cerrada
y las sombras se alargaban
Los campesinos dormían con sus manos sufridas
o rendidos por el trabajo y la ebriedad

La vi correr por el medio de la calle bajo el sol ardiente
rumbo al abismo del final
corrí tras ella para detenerla

La vi correr hacia el abismo
Esa ha sido su tumba, cada tarde me acerco
al borde del risco y toco mi flauta
para que algún día ella entone
desde allí su canción.-






                                                                                                                    Gabriel Mantilla Chaparro





Imágenes: Pinturas de Tomek Satowski  (Polonia, 1961)





quiquedelucio@gmail.com


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