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viernes, 2 de octubre de 2015

No estoy segura

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.

Publicación N° 1.151-
                                 
                                                                                          Tulia Guisado

Poetisa y editora española, nacida en Barcelona en 1979. Es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, realizó el postgrado "Crítica literaria en la prensa" en la Universidad Pompeu Fabra. También dedicada a la enseñanza y a la edición, ha publicado el poema "Vendrán más años ciegos y les harán más malos", finalista de la séptima edición del Concurso de Poesía "José María Valverde" en el 2003. Ha participado en diverdas antologías, como: "Las noches de LUPI en Madrid (2014), "Amor se escribe sin sangre" (2015), etc.


                                                                                   "Y cada noche yo me aprendo la lección.
                                                                                    Asiento y otra vez doy las gracias.
                                                                                    Cada noche doy las gracias,
                                                                                    aunque nunca sé por qué las doy"






NO ESTOY SEGURA

Si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para decirte
que no estoy segura de estar
cerca de ti ni de querer hablar,
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para decirte
que no estoy segura de estar
cerca de mí ni de estar hablando,
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera silencio
me acercaría a ti para decirte
que a veces tanto silencio me oprime, y
que no estoy segura, no, de estar
cerca de ti ni sobre tu hombro leyendo esto
aunque quiera hacerlo.
Ni de estar ausente en ti
ni de estar vacía de ti siempre
ni siquiera de estar en este momento
escribiendo que si yo fuera el silencio
aprovecharía para acercarme a ti,
y callar,y apartar despacio el ruido
que pudiera molestarte: por ejemplo
mi llegada, inesperada, o tal vez inoportuna.
Aprovecharía para acercarme a ti
y hablar, y decirte que estás hermoso hoy
que te sienta bien ese rubor de verme
tan cerca, porque me acercaría, para decirte
que no estoy segura de ser silencio
ni de poder aguantar así más tiempo, sin forma
y sin espacio, sin manos, y sin pies, sin aliento,
que no estoy segura, no, de estar
cerca de nadie, si tú no estás cerca de mí.
Si yo fuera el silencio
me acercaría a ti para que vieras
qué frágil es el silencio estando conmigo.
No, no estoy segura de tener carne y orejas
ni de abrir libros o cerrar los ojos o las piernas
mientras fuera cae la noche como un juguete
para los demás, para distracción de los sonámbulos,
o pesadilla para los insomnes. Pero yo no estoy segura.
Ni siquiera de estar en este momento temblando,
susurrándote esto, porque, de hecho,
muy bien pudieras estar tú
equivocado pero bajo otra boca
que estuviera igual de lejos de mí que tú
-o equivocada yo- con otra piel
tu otro nombre, con tu otro oído tú
puesto en cualquier otro silencio
que no sea yo
o en cualquier otro modo de hablar
o de invocarte,
que no sea el mío,
y que funcione.-


37 GRADOS

Si alguna vez fui feliz,
lo fui entonces, a 37 grados.

Nada debería existir.
Ni la tierra, ni el fuego,
ni el agua.
Mucho menos el aire,
donde respiran los demás
para dañarme.
Ni la esperanza.
Pero existe.
No hay palabras.
Y existe.

Nada debería alzarse sobre la tierra
y llamarse tierra y ser barro y existir
si a la tierra se regresa
antes de crecer en ella.

Yo no he inventado este dolor,
y sin embargo, trazo cada día
el mapa de la lluvia en el planeta,
y es nuevo, cada día, para mí
el trazo de esta herida, de esta llaga,
que se expande,
que crece
cada día.
Cada día.

-Nunca creíste que fuera tuyo
un dolor tan antiguo, tan usado,
dicen, tan poco original.

Es mío.

Cada día le pongo un nombre nuevo:
lo llamo pie,
lo llamo estómago,
lo llamo rodilla,
lo llamo cabeza,
cansancio, malestar,
canas, cuello, manos, huesos.
Y de todos,
mi favorito es insomnio.
Lo llaman insomnio.
Lo llaman insomnio los enanos.
Y los hombres malos.-


LAS MUJERES SABIAS

La realidad es.
Pero a veces, la realidad,
sólo se deja ser.
Y es, sin nosotros.

Y la mujer de pelorojo
se sienta cada noche junto a mí
en la cama, cada noche, cada noche.
Y me explica con palabras de humanos, con signos lingüísticos
de seres racionales, con enunciados, con todos los niveles
del lenguaje:

lo irracional.
Y me explica, como me explicó entonces,
con unas palabras de plomo fundido
que caen sobre mí como espuma de ácido
en las sábanas, como las lágrimas:

lo que pasa.
Y así, dicho por ella, todo lo que pasa, parece normal.

Cada noche.
Camino en círculo,
porque es lo que hace
quien no quiere llegar a ningún sitio.

Y, si tengo suerte, me duermo.

No hay palabras.
Esto no son palabras.-



                                                                                             Tulia Guisado




Imágenes: Pinturas del artista de Estados Unidos, Edwin Blashfield






quiquedelucio@gmail.com





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