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viernes, 16 de octubre de 2015

Mujeres bellas


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un producto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.

Publicación N° 1.164-


                                                                                    Rosario de Gorostegui

Poetisa y narradora española,  nacida en Cantabria, Santander en 1961. Licenciada en Historia del Arte y en Filología Hispánica, ha obtenido los siguientes premios de poesía: Primer Premio en el "XIII Certámen José Hierro" del Ayuntamiento de Santander (1994) con el libro "Estación del sur", Segundo Premio de Poesía en el "XXIII Certámen Literario Castillejo-Benigno Vaquero", de Granada (1999) con "Podría ser un año", Segundo Premio en el Certámen Andaluz de Poesía 2001 con "De puertas para afuera", Segundo Premio en el Certámen Artífice 2001 de Loja, Granada, etc.


                                                                                   "Aprendía el perfil de las hojas;
                                                                                    cada espera tiene su otoño
                                                                                    pero las uñas crecen más en invierno,
                                                                                    el frío dilata el sitio "







MUJERES BELLAS

Hay mujeres bellas
aunque la vida las trate mal,
bellas de cuerpo presente cuando cargan pescado,
recogen leña o limpian casas;
aunque su pareja las trate mal,
por jóvenes, por deseables o por mujeres.
Bellas de alma ausente
cuando esperan y sonríen sus sabios ojos.

El perfil de algunas espaldas
denuncia la belleza de sus mujeres.-


***

Cuál será el secreto que nos salve,
dónde está la ventaja del anfitrión,
el saber que anticipa los lugares
para no ir a ciegas y romperse
si el mar, distraído, nos salpica.

Me miran poco, me quieren fuerte,
me saben verde, me sienten agua...

Cuál será la respuesta verdadera
que hace encender las luces de colores,
los fuegos artificiales; subir el telón
y que aparezca la estrella y que brille
mientras dure.-


***

Un cuerpo es sólo un cuerpo;
algunos lo visten de oro, telas preciosas
y se convierte en objeto de deseo;
otros lo desnudan, lo maltratan
y se convierte en puta, en preso, en víctima,
(varía si se maltrata o desnuda
el propio o el ajeno)

Un cuerpo es la vida que contiene,
incluso la muerte.-


***

Cómo es eso de morir?
Descender a los infiernos
o al hospital, es lo mismo;
ese olor a azufre
o a desinfectante, es lo mismo;
los tubos, las agujas,
camillas que ruedan por pasillos
hacia el final...

Quiero que me inhumen,
tocar la tierra, el origen por fin,
después de este desarraigo.-


***

Estaba tan amablemente calentito
junto al fuego,
que se quemó.
Estaba ricamente sentado frente a la tele
en un confortable sillón,
y se murió.
También murió, junto a su fusil,
el soldado de cualquier guerra.
Y, peor aún, murió el que huía del soldado,
no tenía tele ni sillón,
ni fuego para cocinar las arvejas
que robó
al dueño de la tierra que trabajaba,
por nada.-


***

Quedan pobres en la calle,
siguen ahí, sin nombre,
ensuciándolo todo.
Molestan a los turistas pidiendo dinero,
huelen mal y, seguramente, son peligrosos
porque no tienen dónde caerse muertos, qué perder.
Qué feas son las miserias de cara sucia,
olor a pies y a orín.
¡Pobres pobres!

Quizá si nos ofendiéramos los remeros
de este barco,
podríamos recoger algunos naúfragos,
algunos ahogados.-


ESCARCHA

Donde la escarcha se hace renacimiento
y sonríe en el trébol de marzo,
casi primavera.
Su peso amable consolida la razón del día que,
sin más motivo,
amanece;
difumina verdes, sepias, ocres y violetas
hasta el último gris del horizonte,
no frontera sino torpe percibir más allá de la vista.
Imaginar la luz desde la sombra,
la ondulada cabellera rocosa de los montes
y un oleaje de viento por las copas;
volar.-


***

Quiero llorar el tiempo justo para sentir los ojos,
andar hasta el final del río,
hasta el municipio primero de los ríos.
Es la hierba blanda bajo los pies,
la humedad y su mañana,
el sonido de la escarcha al ritmo de mi peso.
Luna inmensa que recorre sin transición
la curva de la ventana.-



                                                                                       Rosario de Gorostegui





Imágenes: Pinturas de Friedrich Von Amerling  (Alemania)




quiquedelucio@gmail.com

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