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jueves, 1 de octubre de 2015

En estas horas


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.
Publicación N° 1.150-


                                                                                       Antonio M. Moreno

Poeta y narrador español, nacido en Madrid en 1972. Residente en Alcalá de Henares, estudió Humanidades. Ha publicado su poesía en "Antología Poética 23 poetas y un DNI", en la revista "La bolsa de pipas", dirigida por Ramón Piña Valls, editó dos revistas de poesía: "Poesía en los bares" y "Poesía en los bares I" y el poemario "El café del loco". Ganador de varios premios de poesía y relato entre los que se destacan: Premio Nacional "Guadiana" (2012), Premio José Chacón de Poesía en 2010 y 2011, Premio "Albaricoque de Oro 2007" de Poesía, en Murcia, etc.


                                                                             "No quieras adivinar ni cómo
                                                                              ni por qué te late el corazón
                                                                              No pronuncies su nombre,
                                                                              nunca" 





EN ESTAS HORAS

Es, en estas horas,
cuando el sueño no encuentra su camino,
cuando estrellas desnudas nos vigilan,
cuando espero la señal de tu mirada.

Es, en estos ratos,
cuando el humo del tabaco viste el aire,
cuando un whiski derramado
da paso al siguiente, más cargado,

cuando hurgo en el desorden imperial de mis adentros
para encontrar el valor para acecharte.

Es, en estas noches,
cuando miro hacia el fondo de la barra,
y tú, radiante, grande, altiva y bella
me niegas el favor de tu mirada.

Es, en estos tiempos,
cuando aprendes que el dolor es sólo eso,
cuando brota de la herida nervio y rabia
y no quieres cerrarla con tus besos.

Cuando entiendo que el amor es noble juego
de estrategias, azares y misterios.

Es, en estas cosas,
cuando el alma revienta en mil pedazos
cuando el sol hace de madre improvisada
y me manda a la cama del fracaso,

sin un beso en la frente...

                    ...ni en la cara...

             ...ni en los labios.-



DOMESTÍCAME

Domestícame,
átame a las patas de tu cama,
no dejes que me lama las heridas
que me abrieron los años.
Hazme de ti,
de tus silencios, de tus ausencias,
y aguardaré nervioso
escuchar el sonido de tus pasos tras la puerta,
y me pondré contento al verte entrar,
escucharé tu voz como si fuera
el aire que se estaba terminando.
Esperaré ansioso las caricias de tus manos
por mínimas que sean,
y restregaré mi cuerpo contra el tuyo
aunque uses  los cojines del sofá
como un muro insalvable entre nosotros.

Domestícame,
enséñame las luces de tus ojos
y te guiaré, sin prisas, por mis ganas.
¡Cuidado!
no tropieces con el miedo
que dejo tirado cada noche
por el suelo al desvestirme,
o con la estúpida correa,
en forma de corbata,
que me amarra a un trabajo
que no me gusta mucho,
que no me gusta nada.
Conquistarte sería
mi trabajo ideal.

Domestícame,
lánzame una mirada
hacia el final del parque
y yo te la devuelvo
convertida en un beso
que te cierre los ojos
y ya, luego, si quieres
desplegamos las alas,
encendemos las calles
y volvemos a casa.

Domestícame,
hazme invisible a todas las mujeres,
siente mi sombra acercarse despacio
hasta tu dormitorio,

      hazme sitio en tu cama.

                Domestícame.

                      Domestícame.-



EL CAFÉ DEL LOCO

Te espero a las cinco en el café del loco,
llevaré un libro negro sobre mi negro pecho.
Tú puedes traer, si quieres, una rosa
y apretarla bien fuerte entre tus manos,
así, cuando la sangre que
te arranquen las espinas
comience a gotear por tu meñique,
sabré que ya has llegado. Que eres tú.

Te espero a las cinco en el café del loco,
sentado en esa mesa, en el rincón,
haciendo pajaritas de papel con servilletas
que no cesan de agradecerme mi visita
y que apenas consiguen mantenerse en pie.
Les pasa lo que a mí.

Te espero a las cinco en el café del loco,
habrá un par de señoras en la barra
dando conversación al camarero,
vienen todas las tardes por aquí.

Te espero a las cinco en el café del loco,
si no puedes venir no pasa nada.
Puedes estar tranquila,
si no puede ser hoy que sea mañana,
y si no lo dejamos para la semana próxima,
para el próximo mes.
Para cuando te venga en gana o en deseo.

Te espero a las cinco en el café del loco.
Ya, ya sé que no es así como se llama,
que tiene un nombre fino y elegante,
que la gente que pasa por aquí
luce buenas maneras, ropas caras,
y una mezcla de lástima con odio
que puede adivinarse
cuando clavan sus ojos sobre mí.
Sobre el hombre de barba, despeinado,
que espera en una mesa de rincón
a que aparezca, a eso de las cinco,
una mujer hermosa, bien vestida,
con la sonrisa abierta y la mirada
con ese brillo ingenuo y despistado
de quien no sabe a quién es a quién busca,
ni para ni por qué,
ni qué pintan encima de la mesa
cincuenta pajaritas de papel,
ni qué es lo que hace aquí,
aparte de esperarla
desde hace mucho tiempo
el loco que le da nombre al café.-


                                                                             
                                                                                Antonio M. Moreno



Imágenes: Pinturas del artista francés Henri Matisse. (1869 - 1954)






quiquedelucio@gmail.com

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