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lunes, 10 de abril de 2017

La hombre


Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionados por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.800 escritores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.665-



                                                                                                                            Zoí Kareli

Poeta, dramaturga y traductora griega, nacida en Salónica en 1901 y fallecida en 1998. Miembro de una antigua familia tesalonicense. Estudió letras extranjeras y música. Se graduó en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Salónica. Formó parte del consejo redactor de la revista Kojlías. Publicó más de veinte libros de poemas, desde "Ruta" en 1940 a "La encrucijada" en 1973. Parte de su obra está en "Pequeña antología" (1988), también escribió los ensayos "Sobre la duda" (1958), "El absoluto en la obra de Claudel" (1959) y "La pasión de la pasividad" (1967). Los siguientes poemas fueron traducidos por Andrés Aguilar.


                                                                                           "parecen iguales todos los días,
                                                                                            pasan por encima de mí.
                                                                                            Me rodea el día,
                                                                                            la noche me abraza"










LA HOMBRE

Yo mujer, la hombre,
siempre buscaba tu rostro,
que hasta ahora fue masculino.
De otra forma no puedo imaginarlo.

¿Quién es y cómo
está uno más solo,
furiosa, desesperadamente solo,
ahora, yo o aquel?
Creo que existo, existiré,
pero ¿cuándo existí sin él?
y ahora, ¿cómo estoy de pie, en qué luz,
cuál es aún mi propo lamento?
Oh, doblemente sufro,
de continuo me pierdo
cuando tú no eres mi guía.
Cómo veré mi rostro,
mi alma cómo la aceptaré,
cuando lucho tanto
y no puedo adaptarme.

"Dado que la mujer
se adapta al hombre".

No se distingue aún lo trágico
de lo impersonal, ni yo
puedo imaginármelo aún, aún.
Qué me ocurrirá conociendo tantas cosas,
ya sé en este momento
que de su flanco no me has sacado.

Y digo que soy persona íntegra
y sola. Sin él no crecía
y ahora soy y puedo
y somos pareja separada, aquél
y yo, tengo mi propia luz,
alguna vez la de la luna.
Dije: no desciendo del sol;
tengo tanto orgullo
que trato de llegar a él,
de superarlo, yo
que ahora me aprendo y plenamente
aprendo mi deseo de resistirlo
no quiero recibir
nada de él ni espero.

No lloro ni canto una monótona canción.

Pero resultará penoso
el propio desgarrón que premedito,
para conocer el mundo por mí misma,
para expresar mi propia palabra,
ya que hasta ahora existí
para admirar, respetar y querer,

ya no le pertenezco
debo permanecer sola,
yo, la hombre.-



MUSICALIDAD

Bella música de los días
otoñales en Tesalónica
cuando la lluvia cae, a veces, densa
o también ligera, y después nuevamente
se intensifica esa lluvia plateada
de los primeros días otoñales,
tan diáfana y delgada como

una conversación lenta y musical de mujeres
en el otoño de su vida.
De aquellas mujeres que permanecen
tranquilas y en silencio,
un poco orgullosas y melancólicas
y que, a veces, cuando hablan
se apresuran a decir aquello
que tal vez quisieran olvidar.-



EL ÁRBOL

Me extiendo como las ramas, como las hojas,
sensaciones tengo alrededor de mi cuerpo,
recuerdos
murmullan, se tocan, se mueven
tranquila o fuertemente.

Parecen iguales las ramas,
el viento de la vida
con juegos y luces,
muestra su diferencia.

Se doblan las ramas, las hojas,
los recuerdos, las sensaciones chocan contran mí,
pájaros hacen su nido en secreto,
voces escondidas en las más densas
y frondosas ramas de la fantasía.

Como si se avecinara una tormenta,
el embellecimiento de las cosas me golpea.
Mi cuerpo recto se sostiene,
se queda inmóvil el alme y crece
como si no leimportara mi atavío...

que se va y regresará,
se marchita y se cae
para brotar otra vez mi vida.-



                                                                                                           Zoí Kareli



Imágenes: Arte digital contemporáneo








quiquedelucio@gmail.com

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