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martes, 4 de abril de 2017

Jerusalén

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.800 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.660-



                                                                                                                 Carlos Zanón

Poeta, guionista  y novelista español, nacido en Barcelona en 1966. Autor de los libros de poemas: "El sabor de tu boca borracha" (1989) que fuera Mención Especial del Premio Anthropos, "Ilusiones y sueños de 1000 maletas" (1996), "En el parque de los osos" (2001) que fue finalista del Premio Nacional de Poesía Ciudad de Irún, "Algunas maneras de olvidar a Gengis Khan" (2004), Premio Valencia de Poesía, "Tictac Tictac" (2010), "Antología Yo vivía aquí" (1989-2012) (2012), "Rock'n'roll" (2014), "Banco de sangre" (2017), etc. Fue Premio Valencia Negra a mejor novela del año: "No llames a casa" (2012).



                                                                                   "una manzana en forma de corazón,
                                                                                     una espalda rota y un nombre extraño.
                                                                                     Los pájaros gritan enloquecidos,
                                                                                     atrapados en jaulas celestes
                                                                                     de promesas nunca dichas"



                                                                   









JERUSALÉN

Un gato armenio, apenas me oye,
aparece desde los callejones,
para decirme que el Rey David no existió
y que tú ya no me amas.
Le creí -como yo- hambriento de noticias tuyas,
de saber de ti, conocer si aún seguíamos separados
en el dédalo cobarde en el que un día nos perdimos
para evitar matanzas, noches de inocentes
y minutas de abogados.
Por saber qué fue de todo aquello, ya sabes,
lo que sentíamos dentro y no sabíamos explicar,
lo que prometíamos y decíamos hace mil años,
el ansia con el que nos robamos,
al primer descuido,
los besos, la vida y la ropa.
El gato tiene sucio el hocico, lustroso el lomo gris
y se deja acariciar como también haces tú
pero tiene el alma gitana como yo,
de Faraón de los Autochoques,
aquellos que prometen más de lo que quieren dar.
Se enreda el gato armenio en la electricidad
de mis piernas como hiciste un día tú,
sólo para recordarme cuánto te quise
y qué pena de amor que, de repente,
en un callejón, nadie se atreve a matarlo
a la luz de un cuchillo y un adiós.-



CADÁVERES CONOCIDOS

Perdido entre callejones
que a su vez andan escondidos
de rascacielos y avenidas
mientras atruenan en mis oídos
las campanas de las catedrales,
la carita mojada de aquella niña
que acudía a buscar, letal,
su dosis de cariño y confort.
Trato de huir de la belleza,
de esta atroz melancolía,
con la que se trenza la vida.
Escapar, desaparecer,
subirse a un autobús y que la lluvia
empañe los cristales y los pasajeros
no pregunten quién eres,
a dónde vas o quien es
ese cuerpo que arrastramos
de las ruedas desde hace rato.-



LOBO

Lobo hunde sus pisadas
en altas moquetas de hoteles
y la puerta giratoria le exime,
por unos instantes, de decidir.
Palacios de nieve y aeropuertos:
Lobo no ama, espera, sólo espera
con ese cansancio en respirar,
hablar y mirar, vivir el hilo
que enhebra sueño y recuerdo
hasta que se te desfonda el alma.
Que inútil: ya estás muerto,
todo se repite para no volver.
Corazón de plomo y agua sucia
-diluvios, castigos, sólo tormentas-,
con la que hierves leche y café
en el notarás, ciego, tu arco
que entre escollos de magdalena
tratará de llegar a buen puerto:
sólo es cierto lo olvidado
y nada se pierde en la memoria
excepto nombres y aniversarios.
Temblando de frío, hambre y deseo,
Lobo ya no llora: sólo espera.-



MÁS QUE VIVOS

Es una estrella muerta.
Pienso en Aznavour y sus amantes,
atrapados hasta el infinito
entre canales y tercas nostalgias.
Pienso en tí, transformándote,
pagando tu amor y tu engaño
con orgasmos, cortinas nuevas
y algún exorcismo barato:
hogueras al fin y al cabo,
mantenidas con la resina
que va superando el olvido.
Y es que en ocasiones, el amor
ni da lumbre ni alimenta.
Es un cáncer, un agujero negro
que se va tragando el Tiempo.
Es momento quizá de volver
a los libros, recordar
para que sirven las cosas,
robar las palabras a sus dueños,
romper espejos y pagar
sin miedo alguno
los siete años de desdicha.
Pienso en tí y en mí,
muertos si era cierto que ayer
estábamos más que vivos.
Pienso en tu cuerpo y en el suyo,
pienso en ese nicho abierto
en el que  hasta los recuerdos
han de olvidarse a sí mismos.

En ocasiones el amor no ama.-



EN EL ROMPEOLAS

Gota a gota.
La máquina ósea, el estallido del metal y de la sangre.
Estoy temblando llevo un abrigo estoy sentado
en el cemento, cerca de las olas.
Apesta a cerrado apesta a muerto apesta a silencio.
Y hay niños morenos guapos hombres morenos guapos
con los cuerpos completamente tatuados
de águilas azules, cuerpos de mujer,
cadenas de oro, Cristos y también puñales,
zambulléndose en las aguas,
buscando anzuelos,
piedras con las que romper sueños y cristales.
Gota a gota,
el próximo amor me durará siempre.-



                                                                                                                 Carlos Zanón





Imágenes: Arte digital contemporáneo






quiquedelucio@gmail.com



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