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martes, 28 de febrero de 2017

El río equivocado

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.800 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.633-


                                                                                                       Odymar Varela Barraza

Poeta y narrador colombiano, nacido en Barranquilla en 1967. Es egresado del Colegio Americano y de la Universidad del Atlántico, sus textos han sido incluidos en diversas antologías impresas y digitales. Sus poemas se han publicado en periódicos y revistas de su país y el extranjero. Publicó en el 2010 su poemario "El alma al orden", luego "El sueño de existir" y "La eternidad de momentos ínfimos" (2014), "Ajustes de la vida en color sepia" (2016), "Romance de un sonido con su eco", Antología personal 1998 - 2015 (Editorial Odradek, 2017), etc. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, rumano y francés.



                                                                                                 "Esto es lo que queda del polvo
                                                                                                  por eso no duele al caer
                                                                                                  por eso, no sabía distinguir
                                                                                                  tu aliento, del aire" 









EL RÍO EQUIVOCADO DE AGOSTO

Me duele el río de agosto
equivocado, vacío
y el discurso amenazante de tu silencio.

Me duele el reloj que nos aleja del tiempo
y ese río que explora en tu piel
el sabor de Cartagena.

Me duele el agua que no mana de tu pecho
y los peces que se esconden en la noche
por temor a la oscuridad.

Me duele que Ray Charles
no nos cante Yesterday a solas
y que tu gato no me quiera hablar.

Me duele no saber deletrear
las palabras que conducen a tu nombre
y el olvido que se olvida de olvidar.

Me duele el río de agosto, equivocado, vacío.-



LA CASA EN MÍ

Hay una casa que vive en mí.
Abro sus puertas en los ventrículos de mi corazón
surge la luz de una historia con pasos alegres
es el tiempo una sangre insólita
que fluye desde si hasta si
como un río sin límites.
Dentro, las voces repican su adiós
mientras las celosías niegan el futuro
con una flor en el dintel.
Allí estás
igual que sombras que recorren sin parar
mis músculos y mis sentidos.
Eres el clamor de cada alvéolo
la latitud insondable de los abismos
el pálpito urgente de cualquier pensamiento.
Hay una casa que soy yo
con mis ventanas de mar y mis pasillos azules
con la penumbea de las habitaciones descreídas
con la voz en los adornos
que lloran su luz blanca
sobre recuerdos sin edad.
Hay una casa en mí
que no se describe en metros cuadrados
su medida es el rondo de una peonza incansable
su longitud la cicatriz de un horizonte
que para siempre me habita.-



MIS COSAS

He regresado a la habitación de los ecos.
Mi espalda se ha vuelto cuadro, jardín, profundidad.
Cada objeto exhibe la huella de un algo impreciso
que en la memoria se tiñe de luz. Medallas, libros,
extraños souvenires que alguna vez tuvieron vida,
dibujos, hojas sueltas, versos y escritos
que languidecen junto al cajón blanco,
las fotografás que nunca enmarqué y que ahora
son la palpable seña de una destrucción programada.
Todo persiste en su obstinación de muerte. Mientras
busco entre las ropas lo que mi corazón olvidó
suenan cerca
otras voces, otros silencios, otros pasos sin futuro
que no reconozco.-



MAR

El mar continúa siendo un sujeto
lleno de dudas y de sal.

En él fallecen marinos
seres que desconocen su existencia
conserva canciones clandestinas
de sirenas.
No existen referencias de lo contrario.

El mar nos transparenta
con la muerte.
No hay trayecto que devore
los recuerdos
no hay artefacto triturador
de osamentas sin dolor.

Todo es dolencia
     la noche
     las sombras
     la mano
que desconozco tanto.

Comienzan a derribar los primeros escombros
cortados con las uñas de los ojos.
La arena que se filtra
de los sueños se hace polvo.

No hay más baile
      que tus ojos
apostados en la camisa.

Ya no seré de nadie
      ni tú de nadie.

Todo es arcaico
      y la despedida se nos hace
una inservible libertad.-




                                                                                        Odymar Varela Barraza




Imágenes: Pinturas de Henry Asencio  (Estados Unidos, 1971)







quiquedelucio@gmail.com

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