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jueves, 29 de diciembre de 2011

Botella al mar

En un breve discurso ante el Congreso Internacional de la Lengua, el escritor Gabriel García Marquez, dijo, entre otras cosas, que:
" A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: "¡Cuidado!". El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: " ¿Ya vio lo que es el poder de las palabras?". Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras. Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande
en el porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. Son pruebas de una inteligencia que desde hace tiempo no cabe en un pellejo. Por ejemplo, jubilemos la ortografía, enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?.
Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis 12 años".

"Botella al mar para el dios de las palabras"               Gabriel García Marquez.           10 de noviembre de 2010.
                
                              * * * *

BOTELLA AL MAR . Mario Benedetti

El mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar

poner en ella por ejemplo un grillo
un barco sin velamen y una espiga
sobrantes de lujuria    algún milagro
y un folio rebosante de noticias

poner un verde un duelo una proclama
dos rezos y una cábala indecisa
el cable que jamás llegó a destino
y la esperanza pródiga y cautiva

poner en ella por ejemplo un tango
que enumerara todos los pretextos
para apiadarse a solas de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño

poner promesas como sobresaltos

y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor que nos sigue como un perro

poner en ella por ejemplo un naipe
un afiche de dios      el de costumbre
el tímpano banal del horizonte
el reino de los cielos y las nubes

poner recortes de un asombro inútil
un lindo vaticinio de agua dulce
una noche de rayos y centellas
y el saldo de veranos y de azules

pero en esa botella navegante
sólo pondré mis versos en desorden
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre

y un niño la descubra y la destape
y en lugar de estos versos halle flores
y alertas y corales y baladas
y piedritas del mar y caracoles

el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar

                                   Mario Benedetti

Este poema es la nueva versión de uno que escribió Benedetti, así titulado pero mucho más breve, publicado en 1979. El aquí seleccionado fue especialmente reescrito para el libro "Preguntas al azar", Editorial Sudamericana. Agosto de 2002, Barcelona.

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