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domingo, 11 de diciembre de 2016

Paredes

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.500 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.559-


                                                                                                    Laia Noguera y Clofent

Poeta , narradora  y traductora española, nacida en Calella en 1983. Ha publicado los libros de poesía: "El escultor" (Premio Amadeu Oller 2002) (2002), "Fuga evasíon" (Premio Recvll 2003) (2003), "Incendio" (2005), "Tellus" (VI Premio Literario Juan Duch 2005) (2006), "No te puedo decir nada" (Premio Martí Dot 2006) (Barcelona, 2007), "Los lobos" (2009), "Triunfo" (Premio Miguel de Palol 2009) (2009), "El Uno" (2010), "Paredes" (2011), "Caer" (Premio Ausías March 2011) (2011), "Ríos subterráneos" (con grabados de Adriá Martín, Ana Gimenez , Andrea Alcalá y otros) (2011), etc. Ha participado en más de diez antologías de poesía en lengua catalana.



                                                                                                 "Tal vez una palabra se hace real
                                                                                                  como símbolo de otra cosa
                                                                                                  que quizás sí,
                                                                                                  que no existe" 








PAREDES

Me siento en un banco
como viajar sin mapa.
Compro la casa en ruinas
de mi nombre, para retornar a ella.

Y, sí, me he confundido
y me he perdido entre los árboles.
Y he preferido volver
conmigo, para esperarme.-


***

Hemos soñado que comíamos
en la misma mesa
y que el silencio era blando
y caliente como el pan.
Y me he despertado partida
como las migajas.-


***

Una hoja besa
ávidamente
el interior del agua con
deseo de nítida pasión.-


***

Hablarás enseñas de una divisa falsa,
hasta que la palabra sea
la única realidad
de otro mundo.-



REX TREMENDAE

Es aquí que arraigaría.
A veces me pierdo.
Pierdo sangre.
Tú como lo haces.
Estoy sola.
A veces los ojos se me llenan de sol y puedo mirarte.
Entonces me reconozco.
Había querido recorrer todas las montañas.
Pero admitir que nada.-



TURBA MIRUM

Fiesta quieta de hojas perennes.
Pequeñas respiraciones de la tierra.
Lo veo desde dentro y noto un hilo de tristeza.
Tristeza un poco como yo.
La bestia de lo que he perdido.
Horas buscándome.
Quisiera decir un nombre
que no fuera el mío.-



COSAS MÁS GRAVES

Siempre hay algo más grave en que pensar.
Tú te escapas y soplas la espuma
de la cerveza,
concentrado en las piruetas
de las esferas
diminutas, perfectas y suaves.

Admira la belleza de tu cuadro.
Sonríes como lo haría un dios
del orden y el control,
la permanencia.

Pero de repente te das cuenta:
una galaxia que gira,
un centro móvil,
las aspas en peligro constante
la disolución en el líquido.

El monstruo, el monstruo loco,
la boca abierta
en cualquier momento.
La grúa estrellada,
la estufa de butano,
el ordenador caliente,
el paso de peatones,
el día que te piden
que pases por el despacho...

Y tú te ves,
un punto minúsculo,
abstraído
en trivialidades,
que cae entre los brazos enormes
de la espiral
y se astilla en el vacío.

Te quedan pocos sorbos de cerveza.-



TENÍA LA AMIGA 

Tenía la amiga sentada en su regazo.
Le veía la espalda brillar bajo el sol.
El aroma me invita a probarla, tan clara.
Sabía la fiesta que me daba su cuerpo.

Él abría con ahinco mostrándome
rojeces a escondidas quebradizo;
tenía la pierna descabezada de pétalos,
chispas relucientes, en la punta de los dedos.

La amiga me miraba. Si me reía -brillaba!-
quería abrazarla y saber el olor.
Que dulce, la amiga, tan roja y tan blanca!
El amor me la ha hecho para hacerle el amor.-



DE UNA HERMOSA DAMA

Fue el peine, no yo,
porque las marañas de una belleza
de verdad -cabellos negros-
no se hacen más grandes con el calor.

Había estado solo. Bajo el balcón
las golondrinas descolgaban
chirridos extraños de primavera.
Sentía caer el tiempo atrás:
la tarde clara: los rizos mojados.

En los hombros, la impaciencia.
En la barandilla del balcón.

El peine ve un hombre solo
que mira hacia arriba, un hombre así
que cierra los ojos, relleno de luz.
Le parezco un árbol y una lucha
entre el pelo y la piel blanca.
Él mira hacia arriba y le permito
que me vea los dedos besarme la cabeza.

Pero me peinaba:
fue el peine, no yo.-


***

Habla de ti como un triunfo.
Como una banda de música.
Pero hay Grietas en las paredes.
Por eso te tomo la mano.
Éste es el regalo.-


***

Sentir tu peso
encima mío
como una palabra de dios.
Precipicio de garganta abierta.-





                                                                                                 Laia Noguera y Clofent




Imágenes: Pinturas de David Heffinger  (Estados Unidos, 1946)







quiquedelucio@gmail.com






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