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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Grillos de verano



Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.500 escritores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.569-



                                                                                                               Raúl Jurado Párraga

Poeta peruano, nacido en Jauja en 1962. Realizó estudios de Literatura en la Universidad nacional La Cantuta, donde actualmente ejerce la docencia universitaria. Ha publicado, entre otros, "El sol partido de los sueños" (Lluvia Editores,), "Poesía del 70" (Antología y notas), "La música violeta" (2014), etc. Tiene varios trabajos inéditos y próximos a publicarse.



                                                                                                "No voy a morir sin tocar tu piel
                                                                                                 sin saber que olor tiene tu boca
                                                                                                 sin saber que paloma se ha escondido 
                                                                                                 en tu pecho"











GRILLOS DE VERANO

En anto, mi boca
se detenga en el filo
de tus brillantes y rugosos pliegues
los grillos cantarán
canciones de primavera.
Ahora la noche
es una mano
que recorre sabiamente
la boca de tu cuerpo
mientras mi ardiente
sello se imprime en tus muslos
para encender capullos
y ramas puras en tus cabellos.
En tanto, tu boca
inunda de saliva mi boca
los grillos cantarán
canciones de verano.
Ahora voy quitándote
las últimas nubes de tu cuerpo.

El árbol se queda desnudo
y la rama se hace grande
tu ventana se hace vasta
como las barbas del mar en el espejo
transparentes de mis venas.
En el barro
llegan a estamparse los grillos
y las marcas pequeñas
de dos amantes
que han paseado
sus dedos y sudores
por el filo del goce que beatifica.
Ahora en humedad de sus cuerpos
la electricidad mueve temblores
en tanto, los grillos cantan
la luz de las pasiones.
El barro ahí, los grillos ahí,
luego un cántaro
cocido en el fuego
del abrazo

donde duerme la araña cansada
que alimentó mis ojos.
Ahora veo tu lengua
clavada en mi cuello.
El cuarto es el cielo
que se abre
cuando amoldo tu cuerpo cansado
en el barro de mis deseos
mientras los grillos cantan
canciones de arco iris.-



BOTE DE LUZ

Sobre tu piel navega un bote
y un delfín se da a contraluz
en tus ojos abismales y suicidas
con ese delirio de naufragar
en cada puerto entre tanto amor.
Gitana de anillos ebrios.
Gitana de luces
cintura hermosa de arena
cabellos de algas y granizos.
Mujer donde nace la niebla
mariposa inmensa de luz
conjunción del mar y la tarde
fundidos en el abrazo
de la tarde.
Por todo ello he aprendido a graficar
el cielo como un jinete con espuelas
silenciosamente cabalgando
de piel a piel.
Ahora vi tu entrega es un bote de luz
en el linaje torrentoso de mi cuerpo.-



SONIDO

Tocan tu ventana
Y no abres
Por que el viento
Puede dañar tus cabellos
Tocan tu puerta
Y no abres
Por que un hombre
Viene a cobrarte una deuda
Tocan la casa
Y levantas la mirada
Al cielo
Sabes que no podrás
Negarte a abrir
Pues un ventarrón
Te elevará al aire
Y tu negativa
No servirá para nada
Pues junto a ti
Está el hombre
El viento
Que ahora abrazas
Y te elevan a cumplir
Con tu deuda.-



INCENDIO

Se que incendio tu cuerpo y la sombra de tu alma
te conozco tanto
que las torres inventadas en tu nombre
me saben a dulce melancolía de viejo
que ante ti mi memoria
está hecha para el silencio
como ahora
que miro como nacen los caracoles bajo la lluvia
cuando incendio la pradera eléctrica de tu lengua.-



RECUERDO

De ti me queda una gota
un pedazo de carne y un caballo de aire.
Hoy estoy juntando los fragmentos de tu risa
esa risa de iglesia infernal
esa mueca marina que me ahoga
en el vino rojo de mi pasión.
De ti me queda esa noche larga de lejanía
ese mar inmenso de locura
ya vez, algún día me agradecerás
haberte recordado en este poema.-



ABANICO

Como abanico
de rosa blanca
tu cuerpo prohibido
se me pega como filigrana
de agua
después de las oraciones
de una desnuda comunión
entre la suavidad de tu piel
y la aspereza de mis movimientos.-




                                                                                                      Raúl Jurado Párraga






Imágenes: Pinturas de Víctor Moya Calvo  (España, 1890 - 1972)






quiquedelucio@gmail.com

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