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lunes, 12 de diciembre de 2016

Escasez

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.500 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.560


                                                                                                      José A. Garrido Cárdeno

Poeta español, nacido en Huelva en 1971. Ha publicado los siguientes libros: "Dame mi alma y déjame en paz" Niebla, 2015), "Superchoco" (2015), "Adán y Eva no se adaptan al frío" (Ediciones Vitrubio, 2016), "El armario del loco" (Versátiles Editores, 2016), etc.


                                                                                            "De nuevo buscaremos un refugio
                                                                                             a esperar que escampe otra vez.
                                                                                             He leído que mejorará
                                                                                             y que vienen claros por Portugal"










ESCASEZ

Contigo en la cama
me gusta que reine
la escasez.
Que falte el tiempo
y el sentido común.-



ERRORES

Envuelto entre sábanas de pasado
ordeno borradores
y repaso apuntes de nostalgia.
Tacho.

Lo erróneo lo tacho.
La prudencia es mi mesita de noche,
los dos dedos de más en el vaso del orgullo,
el recibo devuelto por el banco de tu aprecio,
La sopa caliente de miradas
en el agosto de tu cuerpo.
Los tacho.

La voluntad cobarde de disparar
frases de fogueo.
Tacho la primera persona del plural
en cada página de lo vivido.
La mancha de humedad en el techo
con tu cara mirándome.
Lo absurdo lo tacho.

El subir las escaleras al revés
para simular que me marcho.
Esperar que sople el viento de poniente
en el trastero y que navegue tu recuerdo.
Escuchar detrás de la puerta
una canción muda y no gemida.
Lo reincidente lo tacho.

El trueque de relojes,
la sacarina en tus besos,
los platos de compasión,
el vertido tóxico de tu risa,
el desierto por cruzar de tus caderas,
la pasión andando descalza y de puntillas.
Las treinta y dos canciones dedicadas
y este poema.
Los tacho.-



TE LO JURO

No te manches las manos conmigo,
que destiño desencanto.

Huelo a rancio.
A domingo por la tarde.
Sueno como el violín del manco.
No busques amarre en el puerto.

Hallarás al bocazas endeble
rugiendo promesas de quita y pon,
el insensato blanqueado de neuronas
que vuelve a perder las llaves de casa.

Y la casa.
Sólo tengo en los bolsillos,
pensamientos sueltos para comprar el pan.
Y una colección de maníes
en el cajón de los calcetines.

No seas la viuda de mi sombra
no abraces la Biblia de mi locura.
Advertida quedas.
Si lo haces, corres el riesgo
de que te haga feliz.
Lo juro por la copla que me mató.-



GARABATOS

                   
                      Mil veces prefiero
                      que pierdan los buenos,
                      que ganen los indios
                                              Zenet



Ya nadie escribe con la uña del dedo
en la espalda del otro.
Parece que el mundo se inunda,
que blasfema entre los árboles del parque.
Incrédulos
como parte de una broma preparada.
Todos van vestidos con traje de infelicidad
y llevan las coderas desgastadas
de esperar en la barra del bar
a que el mármol se convierta
en lápida con sus propias iniciales
grabadas con tipografía Bookman.
Hacen gastos rápidos
con los dedos y los ojos fijados
en la pantalla del móvil.
A mí, en cambio,
me gusta fumar en la cama
esperando a que el domingo
dibuje tu nombre.-



EL TIEMPO EN LOS BOLSILLOS

No me caben más noches en los bolsillos,
ahora tendréque llevar la misericordia
sobre las palmas de las manos
con riesgo a tropezar
y esparcir toda mi fragilidad en cualquier sitio.

He de tener cuidado
porque tengo cierto pudor a morir en público,
a viajar al norte de un mal recuerdo
a los dolores que insisten en quedarse
y a tragarme los motivos sin masticarlos.

Me gustaría caminar
por el lado seguro de la calle,
donde los pasos no piden permiso
y el miedo lo llevan los demás a la espalda.
Andar con el único alegato posible
de esperar una caricia tuya
que dure lo suficiente
para que el día amanezca en mis bolsillos.-




                                                                                                 José A. Garrido Cárdeno




Imágenes: Pinturas de Víctor Baner  (Estados Unidos, 1969)






quiquedelucio@gmail.com

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