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sábado, 12 de noviembre de 2016

Noche de furia

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.500 escritores, respetando el derecho de autor.






Publicación N° 1.530-



                                                                                                          Valeria De Vito

Poeta, narradora y editora argentina, nacida en Buenos Aires en diciembre de 1977. Estudió Castellano, Literatura y Latín en el Profesorado Joaquin V. González. Coordina espacios de lectura y escritura creativa y trabaja como docente de lengua y literatura. Es Directora del sello El Ojo de Mármol que, desde su creación, lleva editados más de diez títulos. Ha publicado "Colección de fantasmas" (2014, reeditado en el 2015), "Un ramillete de rocío" (2016), participó en las antologías "Veni, Vidi, Vici" 42 canciones de Madonna reinventadas en poesía, obra visual y de "Taco aguja" (2016) -cuentos de escritoras argentinas contemporáneas.



                                                                                      "Mientras tanto, me crecen alas
                                                                                       no sé muy bien si para volar o para 
                                                                                       levitar el tiempo. A veces, las alas 
                                                                                       son como los párpados"













NOCHE  DE FURIA

Anoche hubo furia de estrellas.

Pronosticaron lágrimas,
intentos de robo,
alarmas,
granizo,
incendio,
y se olvidaron
de la furia de estrellas.

Nos sumergimos
en una ficción:
Imagino un pronóstico nuevo:
el sol cierra
en un cielo rojizo.
Nosotros,
sentados
sobre la orilla
del río.
Cada junco tiene su color.
Los juncos y yuyos,
las manzanillas y el cardo,
los grillos que se hacen oír
desmienten un pronóstico vencido,
actualizan el amor,
lo vuelven parte de lo natural.
Hacen brillantes los sentidos.

Estamos acá.
Donde el cielo,
el agua,
las plantas y los animales
nos comprenden,
haciéndonos parte
de un todo original.

A varios metros,
sombrillas de paja
sacuden oscuridad.
Una tormenta de polvo amenaza.-



UN MOSQUITO FILOSO

Llovía
cuando
estábamos juntos,
y juntos caminábamos
no sé adónde
o dónde
llovía,
no sé.

No sé
si escribo
para vos
o para mí;
por qué escribo
si sé
que
me pasa.

Son muecas, gestos
partes de un todo
que se está yendo.

Lamento, lamento, lo lamento,
mientras un mosquito filoso
me pica el antebrazo
y paro de escribir para matarlo.

Quiero volver a verte
o empezar a verte,
a comprender
qué pasa,
qué escribo,
para qué escribo.

¿Para nada
o para vos?

Quiero volver a verte
o renunciar
a verte,
a aceptar
qué pasa,
qué pasaba,
por qué el odio
es un amor tan grande
que se esparce por el cuerpo.-



CAÑO DE ESCAPE

No puedo tomar un avión
sufro de espasmos en el vuelo;
sufro de dios en la religión y
en la estación
del ruido al tren.

Pero puedo escuchar
soplar al viento
su silbido divino que
hurga en el polen
cuando decido ser
transparente en mi espacio.

Dibujar contornos de aire,
vaciar de hielo el agua hirviente o
en la desesperación, amanecer.-



VIENTO EN LA RUTA

Tomo té,
escribo.
Es el viento
o el corazón
el que galopa.

El coche nos dejó.
Sin decir una palabra
regresamos acá.

Anduvimos como briznas de viento
contra la corriente,
hasta llegar a este hotel
lleno de frío,
rodeado de caballos y jabalíes.

Aunque en un rato amanezca,
acá no habrá música,
apenas tus ronquidos.

Estamos lejos de todo,
lejos de darnos un beso
lejos de imaginar la paz.-



UN RAMILLETE DE ROCÍO

Pensar no da para más.
Quiero escribir
solo si llueve.

Traje varios cuadernos;
quiero escribir fotografías
quiero escribir todo.

El agua del río es marrón.
No hay más tiempo.

Quiero escribir todo
todo es amar
y desarmar
una bomba de tiempo.


/

Cocinar nos sale bien,
mezclar la harina,
los huevos,
la espinaca,
las papas
y amasar,
entrelazar nuestros dedos.
Los ñoquis.

La forma la das vos
porque tenés el don
de que te salgan parejitos.

Luego, la siesta
con la persiana baja,
calor y mosquitos
que buscan la sangre
dulce;
yo busco tu almíbar.
No quiero esconderme más.
No te escondas vos
ahora,
por favor.

Hablar ya fue,

el archivo se reseteó.-




                                                                                                            Valeria De Vito




Imágenes: Pinturas de John Burikas.





quiquedelucio@gmail.com

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