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martes, 29 de noviembre de 2016

Besos y cerillas

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.500 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.547-
                                                                                               


                                                                                                         Nerea Delgado

Poeta española, nacida en Valencia en 1993. Es Historiadora del Arte. Escribe desde muy chica, ha publicado: "Tanto en ti" (Editorial Origami, 2015) y "La barba de Peter Pan" (Frida Ediciones, septiembre 2016).



                                                                                       "anoche volví a tomar pastillas para dormir.
                                                                                        Eres más fuerte que el sueño
                                                                                        sólo el alcohol te debilita y aparta de mí
                                                                                        pero reapareces"

    







BESOS Y CERILLAS

No te besé
porque sabía que sería como comprobar
con la lengua
que la plancha está suficientemente caliente
como para quitarle las arrugas a mi camisa
y agujerearla por completo.

Soy un Ave Fénix
con la asignatura de resurgir suspendida
y no quiero que me recojan
como un cenicero que un perro ha tirado a la alfombra.

Un beso se conviete fácilmente
en una antorcha.
Un beso y una cerilla son gemelos,
adivina cuál es el hermano malo.

Tus labios son el asa de una taza de café
recién servida.
El asa no quema,
decían.
El vaso tampoco,
aseguraban tranquilos.
Mentían.

Estuve a punto de convertirme en leña
cuando te pusiste delante
pidiéndome que completara la chimenea.
Me invitaste a pasar
pero me tropecé con el felpudo,
y cuando aprendí a saltarlo
se me olvidó cómo se mira hacia adelante.

Me asustaron tus llamas,
pero ahora sé que el verdadero villano de esta novela
es la ausencia de ellas.

Es mejor vivir calcinado
que dormidos y arrepentidos.
Pero eso lo pensé después
cuando ya no había tiempo,
que es cuando se piensa todo los bueno.-



UNA PROTAGONISTA

Hora punta en el metro.
Y yo he quedado contigo
para ir al teatro.

Andenes asfixiados y escaleras mecánicas
sucumbiendo al desenfreno de maletines megros
y zapatos de tacón.

La lluvia hace de este escenario
una película de bajo presupuesto
con una protagonista que se muere por besar.

Falda empapada,
medias llenas de barro,
zapatillas donde bailan mis dedos
sin saber con certeza si llegarán a tiempo.

La gente se grita escupiendo verdades
a caras de falsedad sin opción de cruz.
El azar siempre me puso cachonda.
Y en esta vida hasta la muerte juega
a los dados.
Y a los dardos.
Envenenados.

Con el rimmel corrido
me siento guapísima
sólo porque eres tú quien me mira
y me dice "ojalá fuera lluvia
para calarte hasta la ropa interior".

Ya lo haces.

La ropa interior no es nada
sin alguien que la admire
y prefiera arrancártela que plancharla.
Sin alguien que tenga curiosidad
por ver lo que hay debajo.
Sin alguien que vista a sus musas
con tus sujetadores.

Llegar a tiempo
es ver de rodillas
cómo empieza la función.-



CONFESIÓN MECANOGRAFIADA


Nuevo Documento de Word, n° 87.
Octagésimo séptimo intento de fingir que me das igual,
que te he olvidado,
que me importa poco no ser la reina de tu baile.

No soy nada convincente.
Mi perro no me cree,
es que no me creo ni yo.

Te atropellaría
ahora mismo
con un vagón lleno de pasajeros
y les encendería el típico letrerito de aplausos
de los programas de humor malo
para que vitorearan tu pérdida.

Llevo los brazos en cruz
para no perder el equilibrio
pero siempre acabas apareciendo tú
cambiando el sol por un vinilo de mi cantante favorito,
entonces miro hacia arriba y no tropiezo.

No sé dónde  caigo
pero estoy segura que muy lejos de ti.
Lejos de los bares
lejos de las chaquetas vaqueras
lejos de los pañuelos que me protegen la garganta.
Demasiado cerca de las canciones de blues.

Soy carne de melodía triste de armónica
en la celda más oscura de la cárcel.

Escondo con vergüenza mi traje de abandonada
pero tengo que aprender a lucirlo.
Tengo que volver a caminar haciendo ruido,
ya sea por los tacones
o por los espejos rotos que llevo adentro.

Me he disparado en la lengua
y en vez de sangre han salido cartas.
Todo mi cuerpo está lleno de folios
escritos que nunca te envié,
fechados y firmados
dnde me confieso suicidamente tuya.

Ahora ya lo sabes.-


***

Algo ha hecho que me acordase de ti esta mañana.
A lo mejor la luz todavía encendida del parque.
A lo mejor el olor a la primera barra de pan.
O tal vez este agujero en la garganta,
por donde se me empiezan a colar
las ardillas y el invierno.-



                                                                                                         

                                                                                                   Nerea Delgado




Imágenes: Pinturas de Suhair Sibai  (Siria, 1956)






quiquedelucio@gmail.com

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