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lunes, 4 de julio de 2016

Día al amor


Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.300 escritores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.406-


                                                                                                   Cicerón Flórez Moya

Poeta , periodista y narrador de Colombia, nacido en Condoto, Chocó, en 1936. Hizo un curso especial de periodismo en Quito y posteriormente realizó seminarios en Costa Rica y Mérida, Venezuela, entre otros. Dirigió el Semanario "El Mural" de Cúcuta y luego el Semanario "La Opinión". Fundó y dirigió la revista Guía Internacional (1970 - 1975). Es afiliado a la Asociación Colombiana de Periodistas y Escritores de Turismo. El 4 de octubre de 2011, recibió el Premio Simón Bolivar, máximo galardón del periodismo colombiano.


                                                                                              "Te adoro con esta diaria cifra de amor,
                                                                                                allí donde estamos intactos
                                                                                                como la miel de tu boca o la ola
                                                                                                en que el río nos amarra de pronto"








CONSAGRO ESTE DÍA AL AMOR

Antes, voraces dias sobre mi pecho
y la noche comiendo a fondo el resto.
La atroz agua nocturna del naufragio me llevaba.
Y estaba el corazón en el olvido.

Sólo pálidas figuras en la ahogada memoria.
Allí estaban, el rostro de antes,
las palabras anteriores al derrumbamiento,
los ojos del preludio, sí, sus ojos,
en donde hallé lágrimas como joyas,
hilos de mi propia luz.
Y caminos para llevar el amor más seguro.
Antes estaban allí. Su presencia conmigo,
eran raíz, nombre, sílabas terrestres.

Luego, por sobre todo, el agua de la noche,
la fibra dura de la ceniza,
el hastío en que fue a romperse
lo que antes era fuente y llama.
Y sin camino me ví a través de la noche.
Sólo la triste línea de un nombre
que se pierde y mi saber morir.

Pero hoy, después de todo, aquí,
entre papeles llenos por el olvido,
entre la furia de los huesos disgregados,
entre pasos cortados en su ruta,
entre el rescoldo y la hoguera,
entre el odio y los advenimientos,
entre la casa de locura y miseria,
entre los mareados pabellones de sexo,
entre mil bocas vetadas por otras bocas,
entre el humo de las fugas,
entre las paredes más desiertas,
entre la deserción y los adioses,
entre este nuevo color del alba,
entre la noche que me reconozco,
regreso hasta encontrarte, a tí.

Consagro este día al amor, a tu amor, a mi amor,
a nuestro amor, al mundo que nos junta.
El día tuyo y mío. Este día más grande.
Resplandeces bajo el sol para mi gozo,
caes como paloma del verano.
Vienes como una rosa recién puesta al vuelo.

Te consagro este día, partidaria y mía,
en la soledad y la esperanza.
Regreso al manantial que antes no tuve,
regreso para tu beso y mi ilusión,
venciendo la dura agua de la noche,
apartando toda oscura memoria en el tiempo,
porque aquí me inicio de nuevo
para abrir el mundo con tus ojos.

Consagro este día al amor, a tu amor, a mi amor,
a nuestro amor. Aquí nos encontramos,
como quien encuentra su vida y su verdad,
hasta para correr hacia la muerte.-


EN TODO TU COLOR

Tanta luz en tus ojos, tanta luz en tus manos,
tanto color que te brota del alma,
tanto color que sale de tu sangre,
color que cae al mundo y me traspasa,
color que viene de la propia muerte,
o de la más dura roca de los días,
o baja de los hombres o de la fronda humana,
o llega de una cifra de demencia
o de la soledad de tu llama y la mía.
Tanto color de relámpago, de espina, de ternura,
tanto color igual al sonido de una rosa,
tanto color del agua y de la noche cotidiana,
tanto color de risa de payaso
o de una vieja lágrima.
Tanto color de vida bajo el rocío de una primavera.
Tanto color de mujer al nivel de su verdad.

Se me entra la luna por los poros
y el corazón adentro me deja tu color de cristal:
color para mi angustia y mi palabra
hoy siempre en tus moradas.
Y el silencioso amor tiene el color
de un cielo estrellado.
Y el paso que trae es igual al color
del polvo y de la llama.
Es todo tu color, para cubrirme.-


LUZ EN LA OSCURIDAD

La luz sobre las cosas oscuras
pueden ser una trama de la ilusión,
pero su resplandor deja definidos
los nombres y las figuras que se quedan.
También el canto de voces invisibles
es una corriente de la memoria del tiempo
que va plasmando huellas en los caminos.

Muchos gestos describen lo inesperado
y ponen al desnudo secretos que parecían
joyas enterradas por el olvido.-


EL ROJO VERANO

Espléndida, bajo la luz, siempre viva,
yo te he encontrado:
tu piel de fuego sobre la arena,
tu boca de miel sobre mi boca,
tu cuerpo alargado a mi cuerpo
o copiosamente levantado al árbol
en el ardiente atardecer de diciembre.

2

Este acto de amarte a flor de sexo y alma,
son la pasión que para tenerete en mi sangre
he creado aun contra el acecho de la muerte,
tiene el sabor de los densos días del verano.

3

Sobre esta tierra, en la corteza de ese árbol
quedarán amarrados nuestros cuerpos
y crecerá la flor con la miel de tu boca
y el fuego del verano que este día gozamos.-



                                                                                                Cicerón Flórez Moya




Imágenes: Pinturas de John White Alexander  (Estados Unidos, 1856 - 1915)




quiquedelucio@gmail.com

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