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sábado, 9 de julio de 2016

Aguas abajo

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.300 escritores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.411-

                                                                                                             Gabriela Pais

Poeta, narradora y dramaturga argentina, nacida en Buenos Aires en 1970. Es Profesora y Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Especialista en Estudios Culturales y Comparados. Acaba de editar su segundo libro de poesías "Las ruinas - Poemas de la Hembra-Hembra", su primer libro es "Escapada de la forma ausente". Tiene inéditos en poesía: "Ruta ancestral", "El diario de las frustraciones" y "Crack", Hasta el 2008 dirigió Editorial La Bohemia, organizó diversos festivales y encuentros culturales a nivel nacional e internacional dependientes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.



                                                                                                  "Voces ancestrales son ecos
                                                                                                   que retumban profundamente,
                                                                                                   la voz del corazón habla desde
                                                                                                   un silencio anterior a la ciencia"









AGUAS ABAJO

Sin alivio, sin aliento,
ríos descontrolados aguas abajo, aguas abajo,
azulejos pálidos, paredes blancas devuelven la imagen,
"de lo que viene
y lo que va".
Reptil inmóvil mi cuerpo de dolor.

El nombre de esta enfermedad es mi nombre.
Lo sustantivo aquello que se nombra,
verbo ontológico.

Eterno es el rebote de pared en pared.
Ay los precipicios, los adentros y las profundidades.

La herida inconmensurable abre su mandíbula

y muerde
hasta tragarme.


BAMBÚ

Siete son los días del Bambú y siete mis ciclos
de vara madura,
siete vidas al embrión árbol
y la vida de los gatos.

Soy hembra hembra al final de las ruinas.

Hay raíces en las leyes de este mundo
y ramas
en el lenguaje de los frutos.


AEROPUERTO

Que sean los gendarmes quienes la cuiden de los vientos,
porque hoy el verde conduce la ruta femenina:
pétalos, perfumes, obsidianas y amatistas,
saberes ancestrales,
la madre cruel
que hay que sanar,
que hay que saber.
La recuperación estética alumbra
una gruta sagrada tierra,
transitar liviana, suave , chamánica,
este fluir de dedos o maracas.
Cualidad y cremas el movimiento
de la gran sacerdotisa sobre ella,
las manitos que la cuidan embellecen el adentro,
poros abiertos
hacia el centro de la violencia que es;
de la ternura que es;
se refleja en los rostros de otras violencias y máscaras,
excesos de generosidad, dar amor sin límite,
la medida y la balanza o el perfume,
la avaricia,
dos caras de la misma moneda
cuando de amar se trata.
Para arrojar luz en esta ruta
se solicita la propiedad del pétalo
lluvia mansa acaricia,
penetra picante en secretos de piedra,
la piel,
es reverso en la revelación.
Lluvia, humedad, presión en los ojos,
el entrecejo,
caricia, colonia de rosa,
como el nombre de su madre,
sabe a aceitunas, a champaña
e instrumentos de viento como el jazz
este adentrarse sin lágrimas
a lo oscuro.

Hay jardín en las abuelas;
pensamientos y margaritas,
las huertas de otras abuelas,
las manos de la cosmiatra,
y su madre, verde los ojos de su madre,
que llueven esta lluvia de pétalos y sahumerios
de templos y talismanes
donde habitar el descenso
de un largo y doloroso viaje.
¿Descansar finalmente?
Si es que se pudiera acaso
sin morir, latiendo
como los corazones de los donantes
o las madres.
Flores ámbar coronan,
clausuran lo que se revela en el bar,
dar gotas, miel, humedad a los pétalos,
canal hacia abajo,
hacia la puerta de entrada a casa
que fue forzada por ladrones
mientras dormía o callaba
o viajaba
o volvía
de lágrimas ajenas
u otras leyendas,
¿a tiempo?
Es el camino del regreso para quien sabe,
violencias, traiciones, asesinatos,
muertes naturales,
mordeduras tajantes y otras hierbas,
pero es el pétalo el camino de la fuente,
el olor a talquito,
a semillas de lino, a esmalte.
Es en la estética de la peluquería
donde hay rutas a tierra,
aterrizaje hechicero;
hambrienta luz la belleza que se expresa,
el centro es femenino,
suave lo que domina o blando en el lenguaje sapiencial
de la filosofía, pues su madre es ella, lo que de ella hay
en esta tarde de perros peluqueros
y pintores violentos.
Nunca más será extranjera en su tierra,
ni humillada ni asesina asesinada
ni muerta en un hogar que no sea pertenencia,
doliente duelada la mujer que necesitaba cuidar,
dar más que recibir en calidad de madre,
recibir en cualidad de mujer
aquello signado por la herencia.
Resucitado el canal;
que da luz, a luz,
a viva voz.
Sean benditas las palabras.
Hay aeropuerto en un Bar de Barracas.
Es pétalo con un pelo precioso.
Soy poeta, dice, y adoro a los niños.
El fuego sagrado en la Gran Sala se enciende
asciende envolvente la naturaleza del amor
y habita los rincones de la casa
iluminada, ahora, con su aura.
Los gendarmes, alegremente, reportan el incidente.-





                                                                                                                      Gabriela Pais




Imágenes: Arte digital de Tom Bagshav (Estados Unidos, contemporáneo)





quiquedelucio@gmail.com

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