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jueves, 18 de febrero de 2016

Revuelo


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.277-
                                                                             
                                                                                             Angela Valle

Poeta, narradora, periodista y ensayista de Honduras, nacida en Comayagüela en enero de 1927 y fallecida en Tegucigalpa, en mayo de 2003. En 1967 se le otorgó el Primer Premio Nacional de Poesía "Juan Ramón Molina". Fue Redactora en el Diario El Día y colaboradora de El Cronista y La Prensa, todos de Honduras. Tiene una amplia serie de poemarios publicados, entre los que se pueden mencionar, : "Arpegios", "Azahares", "Inicial", "La celda impropia", "Nombre para un soneto", Más allá de la cruz", "Pajarera de luz" (obra elegíaca en memoria del ballet infantil costarricense que en 1965 sufrió un accidente fatal en el autobús que se conducían), "Sirte", etc.


                                                                                      "De tu paso cargado supo el alba
                                                                                       y la noche de su agobiado sueño.
                                                                                       Ella fue de tu amor la mejor agua
                                                                                       y yo soy con mi amor tu derrotero"






REVUELO

Mira que tu llegada
Me ha aturdido los pájaros del alma...
Que tu sola mirada
Causó revuelo a mis aves enlutadas...
Mi aletear insólito
Se ha dejado escuchar con tu presencia.
Mira que temblorosas
Buscan el nido y lloran al no hallarte.
Debes saber que han huido
Sacudidas por vientos inauditos
Las golondrinas de mis sueños, lejos
Desde que tu has venido.
Ven, encierra una a una
Con amorosas manos las bandadas
Que asustadizas vuelan
Y por la tarde de la vida anidan
Bajo tu alero, amor, y para siempre.-


TUS MANOS

Tus manos adoradas que me han vuelto casta,
llena de pureza de las alas más diáfanas,
aromada del albo blancor que entre las sábanas
se esconde y reposa silente en las almohadas.

Manos, morenas tuyas que afanosas trabajan
y diseñan las líneas del mortero de las casas
y dibujan los marcos de luz en las ventanas.

Esas manos tan fuertes que así me enamoran
son las que sostendrán nuestros hijos mañana
cuando por tus caricias en mí, más tarde nazcan.-



LAS CALLES SON LAS MISMAS

Las calles son las mismas, iguales los andenes,
las paredes prosiguen su rutina, de guardia,
Sólo es diferente
el amor que se escapa de mi.

Las mismas las personas que nos rodean,
iguales las horas y los días,
y tan solo es distinto el saber que te amo.

Igual es mi ropaje y tu afán proletario
al sol todas las gentes que nos miraron siempre
solo que hoy, el amor sobredora las cosas.

Y nos hace sentirnos como a dos escogidos,
silenciosos al vernos, con las almas ardientes,
abrasados de un fuego sin ascuas, que sonroja.-


EL ARTESÓN

Ahora va el artesón. Pronto la casa
tendrá tendida vigas y culatas.
Ostentará orgullosa las soleras
y abrigará bajo el alero pájaros.

Mi abuelo, pobre como tu, colocaba
artesones. El supo del peso de las tablas,
suspendió con sus bíceps fornidos las cumbreras
y clavó con sus manos numerosas maderas.

Tú, mi amor, pones techos, abrigas los hogares,
eres, pues, en la magia del trabajo el más alto,
coronador de sueños y afanes con lo que haces.

Yo te quiero. Proclamo mi amor por ti en la tierra
como si enarbolara el más noble estandarte
que casa noble alguna ostentar pretendiera.-


HISTORIA NUESTRA

Tu eras un niño aún, yo te ignoraba.
Las calles ciudadanas te miraron
crecer vendiendo diarios. La mañana
en tu vida no fue una sonrisa.

Tus pies se apresuraban diariamente
y tus manos supieron del conteo
de las monedas de todas las gentes.
La ciudad absorbía tu voceo.

El frío tajante de noviembre abría
tus carnes infantiles, poco a poco,
con tu sadismo innato y tú, inocente,
soportabas la angustia y sonreías.

Tú eras niño aún. Yo te ignoraba.
Tú vendías los diarios con mis versos.
Como quien dice, tú vendías mis sueños
y mi goteante sangre, sin saberlo.

Tú aprendiste en la escuela de la vida
lo que jamás nos enseñan los libros
y guardaste en tu alma ese tesoro
del sentir que te habita y te hace bueno.

Tú eras pequeño entonces. Yo escribía...
escribía y soñaba y te esperaba
sin saber que eras tú. Entre las espinas
fui dejando el ropaje de mis cuitas.

Y hoy te llegas a mí fuerte y sincero,
con tu mirar lumínico me encierras,
en un halo de dicha a ti me llevas,
me traes la sonrisa, el sol, los sueños.-


PRESENTACIÓN

¿En dónde está mi amor? ¿Dónde trabaja?
Es el que va formando la argamasa:
la cal blanquísima, la arena, el agua
se conjugan al golpe de su pala.

Es quien va ordenando a la plomada
seguir la línea fiel, la guardarraya,
Aquel que adosa piedras y ladrillos
y hace ángulos perfectos con la escuadra.

La gota que al nivel siempre hace falta
se balancea bajo su mano, inquieta,
y él va trazando horizontal perfecta.

Ese es mi amor, humilde .
El hace casas lindas como nidos
y yo soy su mujer, su compañera.-



                                                                                                    Angela Valle



Imágenes: Pinturas de Anny Maddock (Sudáfrica, contemporánea)




quiquedelucio@gmail.com

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