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domingo, 14 de febrero de 2016

La luz más clara

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.273-


                                                                                             Vicente Barberá

Poeta y catedrático español, nacido en Els Ibarsos, Sierra Engarcerán. Es Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona.  Maestro, Director escolar y Profesor de Educación secundaria en las provincias de Castellón y Valencia. Se desempeñó como Inspector de Educación en Barcelona. Es autor de más de 25 libros referidos al tema de la educación y tratados de proyectos educativos. Es fundador del Club Poetas del Ateneo y cofundador de El Limonero de Homero con cuyo grupo ha participado en la publicación de tres libros. Organizador de numerosos recitales populares.



                                                                             "Un fogón en el suelo resistía
                                                                              cansado de llorar sus soledades
                                                                              y el miedo me aguardaba
                                                                              en la penumbra"








JUNTOS LA LUZ SERÁ MÁS CLARA


Juntos la luz será más clara

de invisible color

de esperanza notoria de gacela
que consume feliz tanto sosiego

ej cariño penetra con dulzura
       y entre los dos renacen
       melodías y adagios de pasión
       allá en el valle alegre

las amapolas lucen su poesía
sobre un verde mantón iluminado
regado por rocío y hierba buena
       brillo de plata
       enamorada luna
astral refugio del amor que vives.-



AMANECER EN TUS BRAZOS

                                                            El hombre está colocado donde termina la tierra;
                                                            la mujer donde comienza el cielo.

                                                                                                     Víctor Hugo

Cuando despierto y veo aparecer
el día y sus colores estimulan
la vida que renace en todas partes
y alumbra con su sol anaranjado,

los rincones ocultos de la tierra
y mis ojos cegados por la sombra
entonces me contemplo y me dibujo
en el dintel de entrada de mis sueños

y parezco ese rayo que se oculta
por detrás de una nube perezosa
jugando al escondite e invitándome

a volar por el aire con las alas
que me dan la alegría de tenerte
cuando bajo y me abraso entre tus brazos.-


NINFA

Eres como una ninfa que en mi sueño
aparece tranquila y adornada
con la oscura caricia de la nada
apenas dibujada en su risueño

rostro. Te miro entonces y pareces
un lejano recuerdo entre endredones
de pasados suspiros y pasiones.
No obstante estoy pensando que mereces

la flor, el sol, la gloria y las estrellas,
las gotas plateadas del rocío:
todo el calor de mi atrevido verso

¡Déjame acariciar tus rosas bellas
y presentir el dulce escalofrío
de compartir contigo el universo!-



RECÓNDITO LUGAR

Esas hojas que caen lentamente
apenas detenidas en su vuelo
parecen olas lánguidas. El suelo
se cubre de una capa consistente,

densa, casi cubierta por un velo
que se extiende a lo lejos, sin medida.
Es un recóndito lugar sin vida
donde reina el silecio. Con el hielo

se han muerto ya las flores. La avenida
de robles, por las sombras circundada,
queda oscura, borrosa y olvidada.
Una rambla amenaza una crecida

con su lengua cubriendo la hondonada
del cauce, casi plano, en un paisaje
oculto por la bruma, sin ropaje,
que hiere la ilusión de mi mirada.

No había solución porque el paraje
era una triste sombra bajo el cielo,
y no quedaba ya ningún consuelo
para quien suele andar sin equipaje.-


AQUELLA CASA TRISTE

Aquella casa triste de mi abuela
que al levantar las manos me miraba
para lavar mi cara adormecida
en la jofaina presta en el umbral.

La ternura manaba de sus labios,
la sonrisa asomaba por sus ojos.
Sus apacibles gestos arrugados
las puertas de mis dudas entreabría.

Desde fuera la calle me esperaba,
sucia, sin esperanza ni adoquines
mientras amanecía el sol ardiente.

En frente de corrales destruidos
y detrás unos campos de secano
y más allá la rambla abandonada.

Apenas por las noches sin candíl,
dar un paso podía ser caerme
al abismo de todos mis fantasmas.-



                                                                                                  Vicente Barberá



Imágenes: Pinturas del artista contemporáneo John Burikas.





quiquedelucio@gmail.com

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