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viernes, 26 de febrero de 2016

Animales despiertos


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.285-

                                                                                             
                                                                                              David Pujante

Poeta, traductor y catedrático español, nacido en febrero de 1953. Es Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Valladolid. Se doctoró por la Universidad Autónoma de Madrid. Su primer libro de poesía fue "La propia vida" (1986) al que le siguieron, entre otros, "Con el cuerpo del deseo" (1990), "Estación marítima" (1996), "La isla" (2002), "Itinerario" (2003), "Animal despierto" (2013), "La piedra de hoy", etc. Tiene una publicación de narrativa: "Evelinda es un nombre inocente" (1981), varias obras académicas y ha participado en numerosas antologías españolas y extranjeras.


                                                                    "De fórmulas como esa nutrimos la poesía
                                                                     los humanos; la poesía que no es algo distinto
                                                                     que ofrecerle al lenguaje la frágil ocasión
                                                                     de decir sobre aquello que ignoramos"  







ANIMALES DESPIERTOS

Me gustaría tanto tener claro
que ya no te amo, que ha pasado el tiempo
y ha arrastrado consigo
aquella sensación de estar soñando
cada vez que miraba hasta tus ojos.

Y el caso es que en presencia, cuerpo a cuerpo,
una furiosa desazón me obliga
a creer que ya nada permanece.
Deseo que te vayas, estar solo,
salir a pasear con mis amigos
y serte infiel con ellos al contarles
los íntimos secretos
que celamos con gusto, en connivencia,
cuando todo era un mundo entre nosotros,
antes de estarse el mundo deshaciendo.

Creo tenerlo claro cuando marchas
y quedo solo, en el primer instante,
porque salto de gozo, y la alegría
de esa primera libertad me vuelve
más vivo, con más ganas...
Me preparo
un traje, y la corbata y los pañuelos
me son una elección regocijada;
quieren decir que libre, que animoso,
saldré a la conquista de las calles;
a perderme entre sombras, entre brazos
furtivos, en portales
donde se pide fuego con los ojos.

Pero qué extraña sensación la angustia
de que todas las ansias de locura,
de libertad, de serte infiel, se agoten
tan pronto, y un vacío, una inquietud
de soledad me inunde y me convierta en
desamparado huésped de mí mismo.

¡Cómo entonces te busco en la difusa, oscura lejanía;
cómo sospecho las claves de todo
lo que nos pasa; cómo justifico
tus injustas celadas!
Sólo ansío
que de nuevo te lances  a mis brazos;
pero dejo el teléfono en silencio,
porque es volver a comenzar lo mismo,
porque en llamarte cifro mi fracaso.-


LEVE DON

IV

En la profundidad de tu mirada
(dos negras insolencias),
las edades se agolpan.

¿Qué hiciste en otras vidas para sufrir ahora este castigo?
¿Qué no hice yo contgo, cuando nos conocimos,
para este desamparo?

llegaste un día a mi casa y te colaste
en mi coto cerrado, en mi amable reducto.
Nos miramos, nos dimos las manos y quedaron
un tiempo entrelazadas,
como cediendo al tacto ese decir
que aún no era de la boca.

¿Qué me engañó de ti, qué gesto,
qué intención aparente
que luego me negaste?-

V

Como ocurre a menudo en el amor (palabra grande,
difícil de sostener, casi siempre más allá de lo oportuno),
los afectos encuentran a sus dueños
cuando no esperan nada,
cuando van descreyendo de que un regalo nuevo
los aguarde.
Gran parte de la fuerza del amor suele ser la sorpresa.

Sería tan hermoso
que se diera ese día sencillo, en el que el mundo
-despeñándose el sueño,
descerrajado el duelo innecesario-
de pronto se alejara suavemente,
tras un cendal de brumas,
y todo se apagara con dulzura,
en paz el gozo incólume
de haber vivido el don de la existencia.-

VI

Nada tiene futuro en esta vida, y menos esto nuestro.
Así que no pregunto, me entretengo
en mirarte a los ojs, en pasar
la mano con a mente por tus sienes,
en todo lo que sé que he de perder un día,
sin pensar nada.
Como en la vida. Sin planes.
¡Qué digo como en la vida! ¡Estúpido lenguaje!
Nada de como, es la vida
que de nuevo me sorprende
inoculándome su fuerza
tras años de espectador ansioso por tocarla.-

VII

No estás entre mis brazos
y me parece, en cambio, que quieres formar parte
de mí mismo.
Pero lo que te asombra y lo que te divierte,
lo que te gusta y hace sonreír ¡me es tan ajeno!
Vive tu vida en gozo
y yo estaré en mi sitio.
Los días que la vida nos une
son un portento inexplicable.-

VIII

No puedo cometer el error de cerrarte el círculo
sobre mí mismo y axfixiar tus años.
La inteligencia también vale en el amor
y debe ser una especia que bien sazone
los ingredientes de la locura.-



                                                                                        David Pujante




Imágenes: Pinturas de la artista de EE.UU, Julie Heffernan (contemporánea)




quiquedelucio@gmail.com

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