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miércoles, 24 de febrero de 2016

Carta nocturna

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.283-


                                                                                         Virginia Segret Mouro

Poeta y profesora argentina, nacida en Buenos Aires, en 1953. Es Profesora de Castellano, Literatura y Latín y Maestra de inglés. Se ha desempeñado como docente en los niveles secundario y terciario. Ha publicado los libros de poesía: "Poemario" (1984), "Memoria" (2006), "Antigales" (2007), etc., además ha participado con sus textos en diferentes medios. Fue becada por la Xunta de Galicia, España en dos oportunidades. Dictó conferencias sobre literatura prehispánica y latinoamericanas. Algunos de sus poemas han sido musicalizados e interpretados en ciudades de EE.UU y Europa.


                                                                                  "Manos de palomas indolentes
                                                                                   que arrullan nuestra merecida ración
                                                                                   de infinito. Espectros incendiando
                                                                                   nuestra ceremonia de maíz"








CARTA NOCTURNA PARA EL BANDONEÓN DE TAIO

Tócame un tango, Taio.
Un tango desconocido.
Una provocación inquietante.

Todo acorde tuyo desgarra
las amapolas desdeñosas de la intemperie.

Tócame un tango, Taio.
Un tango imposible.
Un tango de sudestada en el río.
Una inundación incesante
que encrespe el límite vacilante
entre la piel de la noche
y el tuétano sangrante de los vinos.

Traéme acá tu bandoneón temblón,
que nos va de trinchera
la noche y sus lagartos y vigías.

Llenáme de aluvión de tango, Taio.
Tu música,
en el embrujo de esta noche
descampadamente azul,
cósmica,
tatuada con sus propias estrellas.

Para esta mirada que deshila
la penumbra insolente,
tango.
Para tanta extrañeza poseída
por el privilegio del secreto,
tango.
Para esta trashumante
acodada al filo del iris de su gato,
el temblor de ese beso.

El temblor de tu fuelle adolescente, Taio.-


MEMORIA

IX

En la canción concisa, de una sola nota,
apretada en la rápida explosión del trueno,
ahí nace y muere la vida.
Fugaz -esto ya sé que se dijo-
como la luz de las luciérnagas,
como un guiño, un roce, una pulsión,
como el chasquido del beso que partió el labio
o una desesperación cualquiera.
Lo dicen, hace siglos lo dijeron.
Ahora bien, yo creo
que hecha del fermento de los frutos más dulces
o de una paste acre y terrible,
resaca de la sangre sucia,
la vida pasa pero no se va, se queda retenida para siempre,
acá en el Universo, como la Memoria.
Así la carne de tu cuerpo y tu rebullir,
leve como la pluma, grávido como el núcleo metálico
de un planeta gaseoso.

Pasás y estás, y estás porque pasás,
-y así es con todo-,
Y hundís una raíz como una pata enorme
que se complace con el barro
quedándote:
hoy, una cabellera en llamas que remonta la almohada,
brazos que son colas de cometas semillando la luz,
boca, tu boca, ese gran temblor, esa colmena;
mañana, una nodriza oculta
un gránulo de polvo en la lengua traviesa de un niño.

Todo es tan poco y tanto...

Que la vida es fugaz parece una certeza...
Sin embargo, a veces pienso
que no vale compararla con la efímera rosa
si la rosa es el corpóreo fantasma del instante inmortal.

No corras, Avril, para babearte el rocío del corazón
de la rosa:
la flor y vos son una sola y misma cosa.
Olé y echate desnuda bajo el sol,
renovándote hasta elúltimo día como hace desde siempre
la primavera.
Abrazá lo que llega, despedí lo que parte.
Hacé de tus dedos
felpa con que tocar, de tu boca
un cuévano que mantenga otra boca amada,
un brote, un hocico,
una trompa pronta a descarnar las palabras del mal.
Que tus ojos sean
el géiser que se bebe el trino de todos los pájaros,
el hondón que atesora el espanto y la maravilla.
Coronáte de pámpanos y besos,
y pasá.

Pasá.-


QUILMES

1966

No elige el diablo desaprensivamente
sus coronas.

I

Yo no cuento esta historia.
Lo dicen
los ojos soñolientos de las piedras:

"Y cayeron al vacío desplegando
las últimas alas bravas más ennoblecidas,
pájaros en la luz, contra las rocas.
El blanco quedó ileso.
La nube quedó ilesa.
El sol los vio partir."

Quiero yuntas de bueyes que puedan
desenterrar este olvido.-


                 
                                                                                       Virginia Segret Mouro



Imágenes: Pinturas del argentino Héctor Basaldúa.




quiquedelucio@gmail.com 

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