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viernes, 19 de febrero de 2016

El amor


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.278-


                                                                                                    Yoryis Pavlópulus

Poeta, narrador y traductor griego, nacido en Pirgos de Llías en 1924 y fallecido en 2008. Fue miembro fundador de la Asociación Piryóticos Parnasós. Publicó, entre otros, los libros de poesía: "El sótano" (1971), "El saco" (1980), "Las llaves maestras" (1988), "Treinta y tres Haikus" (1990), "Un poco de arena" (1997), "Poemas  1943 - 1997" (2001), etc. Tradujo al griego obras de Ezra Pound y Edith Sitwel. A su vez sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, alemán, polaco y ruso. El interés suscitado por su poesía ha hecho que poemas suyos hayan sido recogidos en numerosas antologías dentro y fuera de Grecia.-



                                                                          "Soñé que una vez escribí poemas
                                                                           pero no recordaba nada
                                                                           excepto un verso tan sólo:
                                                                           Soñé que una vez escribí poemas"   






EL AMOR

Existe el amor siempre en los poemas.
Y sólo en el amor
oyes tu voz en la voz del otro
oyes la voz del otro en tu voz.
Por ello en los poemas no eres tú.
Y una sola voz.
Estás tú y el otro en una sola voz
que se oirá siempre en los poemas.
Los que has escrito y aquellos
que no escribirás nunca y que quedarán para ti
una posibilidad de amor
en el horror y la pena
y en la futilidad del mundo.-


***

Y cuando me despierte
caeré de nuevo
en el mismo miedo
sentiré de nuevo la misma tristeza
la tristeza de los árboles
donde me subí de niño
viendo desde lo alto
a mis amigos sonreírme.-


CIRCE

Me tendía en la oscuridad y la esperaba
oyéndola subir las escaleras
en el frescor de la casa
como un murmullo de besos y alientos.

Intentaba entonces escaparme
pero su belleza me penetraba en los huesos
en noches que estudiaba el vacío
yendo del placer al infierno.

Y sus costados resplandecían en mi sueño
pestañas y labios que abría mi deseo
y sólo en sueños mi regreso
un poco de humo a lo lejos
flores y un cántaro fresco.
Y mi barco en su huerto
amarrado y vigilante
como un gran perro negro
me recordaba a veces los compañeros
que se perdieron
o los extraños motivos del amor.-


DOMINGOS

Ni fuego ni hierro
ni el anhelo por el regreso.
Los que perecieron perecieron por nosotros.
Ahora polvo los Domingos
el país arrodillado
al navajazo permanente en el costado.
Automóviles polvo y gritos
imágenes baratas incomprensibles
burbujas que estallan
en millones de televisores.-


LA ESTATUA Y EL ARTISTA

Cuando cerraba el museo
a media noche Deidamía
bajaba del frontón del templo.
Cansada de los turistas
tomaba su baño caliente y luego
mucho tiempo ante el espejo
peinaba sus dorados cabellos.
Su belleza era para siempre
detenida en el tiempo.

Entonces lo veía allí de nuevo
acechándola en un rincón oscuro.

Llegaba tras ella en silencio
le tomaba la cintura y el pecho
y sujetándole los costados
con uno de sus pies
le metía su talón potente
junto a su muslo bello.

En modo alguno la sorprendía
cada vez que se le echaba encima
Más bien lo esperaba se había acostumbrado ya.
En apariencia se resistía empujando
con el codo su voluptuoso rostro
y al tiempo que se perdía por entero
en la presa de su cuerpo
lo sentía transformarse
lentamente en centauro.

Ahora su casco de caballo
le hacía daño por alguna parte
dulcemente en el hueso
y soñaba perdida
entre su lascivia y su propio miedo
cómo todavía la esculpía.-


EL POETA Y LA LUNA

Duerme y la luna lo posee.

En el camino en la luna
un saco de huesos y el caballo.
Es el tul de su amor
la carne de ella la arena y la soledad.
Es el lodoso rostro de Ártemis
y el Alfeo descendiendo entre los ruiseñores.
En el terrible precipicio que nadie pasó.
En la brizna del Tiempo que cae eternamente.

en el mar del olvido. Es lo inevitable:
la última vez que verás la luna sin saberlo.

Y ciertamente no es nada de todo esto.
Es sólo el poema que pasó en su sueño
y en vano luchará por recordar después
después incluso de haberlo
llevado a este escrito.-


***

Recuerdo que tomaste un poco de arena
la retuviste en tu mano
y luego la dejaste
caer despacio
en la palma de mi mano

En el siglo venidero por tanto
quedará un poco de arena
con nuestra huella
y el viento cuando sople
como aquella tarde de octubre
la arrastrará aquí y allá
continuamente la arrastrará.-



                                                                                       Yoryis Pavlópulus




Imágenes: Pinturas de la artista de Estados Unidos Andrea Kowch (contemporánea)




quiquedelucio@gmail.com

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