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lunes, 21 de noviembre de 2011

Tener una segunda oportunidad

Muchas veces, individualmente, nos equivocamos y generalmente decimos "Ya tendré una segunda oportunidad". Es mucho más difícil, por supuesto, cuando es la humanidad entera la que se equivoca. Entonces, el razonamiento es otro, ¿Merecemos una segunda oportunidad?. El gran Gabriel García Márquez, dijo al respecto: "Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré." Hermosa frase optimista. Césare Pavese (1908-1950), también dijo lo suyo , más pesimista como lo fue en casi toda su magnífica obra:

                                                        "La primera vez/ para nunca fue.
                                                         La primera vez/ será/ para siempre/
                                                         la segunda vez.
                                                         Después,/ corregida,/
                                                         aumentada,/ la primera vez/
                                                         será nada.
                                                         Después: / siempre en vez de/
                                                         siempre en vez de/ siempre en vez."-

DILUVIO

Eran tantas las lluvias que cayeron sobre Castelldefels, que una noche en sueños recibió un mensaje divino. Al igual que Noe debería botar una embarcación con dos animales de cada especie, pues el diluvio era inminente. Quedaba sólo un mes. Visitó todos los bancos y cajas de ahorro. Promocionó todo tipos de rifas, timbas, colectas. Creo asociaciones, fundaciones y en tres semanas empeñándose por varias vidas compró un superpetrolero con bandera chipriota.
Como en el Zoológico de Barcelona, pensaban en un inmediato traslado, con suma astucia y artimañas, los embarcó para hacer un viaje promocional. Cargó el superpetrolero y mientras se ultimaban detalles, pensó en los pasajeros que llevaría. Al ser un huérfano que había vivido casi en la calle; al estar soltero, al no tener amigos; no quiso meter extraños en el barco que se pelearan por minucias. Por eso adelantó la salida y ya en alta mar comenzó el diluvio. El día cuarenta, salió el sol, dejó a los primates en una isla alejada del resto de los animales. Al no poder reproducirse él, les daba así una segunda oportunidad.-

                                     Carlos Fernández Guillén


Imágenes: pinturas de Edward Hick (1780-1849), pintor folclórico estadounidense, "Convivencia" y "El arca de Noe".

quiquedelucio@gmail.com
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