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lunes, 30 de marzo de 2015

Así era

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                                                   José Hierro


Poeta español nacido en Madrid el 3 de abril de 1922 y fallecido a los 80 años en su ciudad natal, el 21 de diciembre de 2002.


                                                                                "Yo ya no lloro
                                                                                 excepto por aquello que 
                                                                                 algún día me hizo llorar como
                                                                                 la estación amarilla diluida en la noche"






ASÍ ERA

Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
Dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
No nadar por aguas profundas,
No saltar los puentes del tiempo
Hacia un pasado que me abruma,
No desgarrar ya más mi carne
Por los zarzales, en tu busca.

Canta, me dices. Yo te canto
A ti, dormida, fresca y única,
Con tus ciudades en racimos,
Como palomas sucias,
Como gaviotas perezosas
Que hacen sus nidos en la lluvia,
Con nuestros cuerpos que a ti vuelven
Como a una madre verde y húmeda.

Eras de vientos y de otoños,
Eras de agrio sabor a frutas,
Eras de playas y de nieblas,
De mar reposando en la bruma,
De campos y albas ciudades,
Con un gran corazón de música.-



CON LAS PIEDRAS CON EL VIENTO

Con las piedras, con el viento
Hablo de mi reino.

Mi reino vivirá mientras
Estén verdes mis recuerdos.
Cómo se pueden venir
Nuestras murallas al suelo.
Cómo se puede no hablar
De todo aquello.
El viento no escucha. No
Escuchan las piedras, pero
Hay que hablar, comunicar,
Con las piedras, con el viento.

Hay que no sentirse solo.
Compañía presta el eco.
El atormentado grita
Su amargura en el desierto.
Hay que desendemoniarse,
Liberarse de su peso.
Quien no responde, parece
Que nos entiende,
Con las piedras, con el viento.

Se exprime así el alma. Así
Se libra de su veneno.
Descansa, comunicando
Con las piedras, con el viento.


CORAZÓN QUE TE HIEREN

Corazón que te hieren
Con una rama verde.

Llegó a mi lado. Era
El momento más fuerte
Que el recuerdo. Es hoy y todo
Inolvidable. El verde
De los álamos es
Vida. Los cielos tienen
Azul de amor sereno
Que aún ignora la muerte.

 Llega a mi lado. Trae
Una rama. (Parece
La verde primavera
Que entre sus manos duerme.)
Oh, qué felicidad.
Las brisas, cómo mecen.
Ella saca a las flores
De su encanto silvestre.
Ella toca de gracia
El áspero presente.

Llega a mi lado. Trae
Una rama. (Se mueve
Irreal: su elemento
Es la música. Viene
Quebrando los silencios
Maravillosamente).

Entre sus manos es
La rama una serpiente
De luz, un río frágil,
Bandera tansparente
Que pone en este ensueño
Su alegría evidente.
(Por la rama comprendo
Que estamos vivos. Este
Instante no es un sueño
Que pasa y no nos mueve)
Es un látigo frágil,
Una llama en que beben
Nuestros ojos.

¿Por qué la ceñiste a mis sienes
Como si fuera el único
Dios a quien perteneces?
¿Por qué te he preguntado
Si ceñiste otras sienes?

Corazón te han herido
Con una rama verde.-



                                                                                     José Hierro


Imágenes: Pinturas acuarelas de Bev Jozwiak  (Estados Unidos, 1953)



 quiquedelucio@gmail.com

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