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sábado, 4 de junio de 2016

Yo no lo quiero

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.300 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.379-

                                                                                                   Carlos Loreiro

Poeta y narrador español, nacido en Castellón en 1987. Es Licenciado en Filogía Hispánica y ha realizado estudios de doctorado en la Universidad de Valencia. Algunos de sus poemas han sido publicados en los volúmenes colectivos  "La pasión según San Ateo" (2012), "Inflexiones" (2012), "Chénere" (2013), "Calle de impertinencia" (2013), etc. Obtuvo, entre otros,  el Premio Nacional de Literatura en la modalidad Poesía Joven "Miguel Hernández" por "Los poemas de Marcelo Aguafuerte: Crónicas para el buen Apis", también obtuvo el Premio de Poesía Joven Monteleón en el año 2013.


                                                                                    "Dicen que los detalles
                                                                                     que perduran en la memoria
                                                                                     de la infancia
                                                                                     configuran el porvenir"    
      






YO NO LO QUIERO


                                                 Yo no lo quiero, amada.
                                                 Para que nada nos amarre
                                                 que no nos una nada.

                                                                   Pablo Neruda 


La puerta del Sol en streaming a 4.000 km
¿Una esperanza lejana, tal vez?
Y nos decimos las últimas palabras,
tristísimas. Después, la sensación
de un largo coma, la ausencia de deseo
La claridad que ya se intuye ahí fuera

Soy capaz de adivinar la próxima jornada
A las 4 de la tarde la noche será perfecta y pura

Nada aprenderé de esta ciudad
Prefiero la agonía plácida del cuarto
donde todo permanece quieto bajo una bombilla
Las cosas empeñadas en no ser
ofrecen cieta calma y sin embargo
la paz dura muy poco

Y esa manía de estar vivo

Unos cuantos videoclips más tarde
el cuerpo experimenta algunos signos de actividad
que terminan en una servilleta

Entonces la actividad toma otra vez las riendas
echo un vistazo a mi alrededor
pieles de naranja fermentando en una bolsa
Ondulaciones descritas en la superficie
de las botellas. Los ácaros que avanzan
esto que parece que soy yo,
gimoteando en la cama, lamentable

Hace horas que no meo, que no hablo
al cruzarme en el pasillo con los compañeros
la voz sale incomprensible
apenas un ligero carraspeo

Albergo la esperanza de volver un día

Te voy queriendo un poco, mientras tanto.-



MARIINSKY

                         y el grito de los cisnes en el lago
                         les anunciaba el paso de la muerte
                         la enfermedad y el arte y el deseo

                                         Antonio Colinas


Un aire lúdico estropea el conjunto de la sala
Las butacas gruñen bajo sus jinetes
que posan de espaldas a la orquesta
rodeados del destello de los móviles,
enseñando, como animales rabiosos,
los dientes. Yo he olvidado mi ballesta

Hacia el final de la tarde, con el toque de queda,
mucho antes de las salas vip y los clubs de golf,
el séquito real se adentraba en los teatros
(herencia de sus abuelos decimonónicos)
amoldando el hábito de las partidas de caza
Escondían su carne flácida bajo las lentejuelas

Tras el telón, el mundo permanece inalterable,
como envasado al vacío. Extiendo la mano
y los tapices tiemblan con una leve distorsión
Soy Sigfrido y soy Rothbart
Dos alas enfrentadas en un mismo tronco
Estoy dentro de una nevera sin tirador

Mientras me resquebrajo en un estado de doble conciencia
los cisnes en el lago entonan una canción triste
que escribí para Odette. He recibido el beso delator
sorprendentemente, el agua estaba tibia

Al fin podemos entablar un diálogo de tregua
pero hemos decidido gemir de dolor
Es lo que hacen los moribundos cuando agonizan

Flota una claridad eléctica en la bóveda, un ambiente
de derrota. Los soldados posan su tambor, se sientan
a descansar el hombro. La música ha cesado

Alguién de los dos ha dado ya la última nota.-





ESTÁN BOMBARDEANDO EUROPA

Y sé que estás ahí
en alguna parte, bajo toneladas de escombros

Unos chicos prenden fuego a un perro callejero
y yo compro chicles en una tienda de comestibles
repleta de gente del Caúcaso
La vida transcurre con una normalidad
insultante

Pero me llegan las noticias  de tu pérdida
igual que una lluvia ácida
Levanto un bloque de hormigón,
estúpido acto simbólico
Tú ya no estás más que en el recuerdo
Te desenvolvías tan bien entre la sociedad occidental

Voy a vegetar en Rusia pensando en nosotros
Hubo un día en que éramos razonablemente felices
Dos seres humanos reales,
capaces del amor
Nuestros órganos se desperezaban,
estaban llenos de sangre
Los sentidos reaccionaban
ante estímulos complejos.

Ahora tan solo interviene un puñado de músculos
el cuerpo apenas transpira bajo la sábana
Aumenta levemente el ritmo cardíaco.
Es todo
Un acto de fe,  absurdo y funcional

En mitad de la noche,
bajo esta atmósfear de irrealidad

cubro con la mortaja
los restos de una masacre.-



                                                                                           Carlos Loreiro





Imágenes: Pinturas abstractas de Estados Unidos contemporáneas.





quiquedelucio@gmail.com

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