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sábado, 11 de junio de 2016

Karma




Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.300 escritores, respetando el derecho de autor.


   Publicación N° 1.386-                                                                                 


                                                                                                  Héctor Cañón

Poeta , narrador y comunicador colombiano. nacido en Bogotá en 1974. Es profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana de Bogotá y Diplomado en Guión de la Universidad del Rosario. Ha publicado en los principales periódicos  y revistas de Colombia y México. Fue finalista del Concurso de Cuentos El Brasil de los Sueños (2008), Su texto: "De primerísima mano" fue seleccionado en la antología de crónica bogotana (1986-2006), es autor de los libros: "En la intimidad de sus bibliotecas" y "Hazañas colombianas" de Editorial Norma y del poemario "Los viajes de la luz "de  El Ángel editor.


                                                                               "La brisa de la tarde flota en su siesta verde
                                                                                 antes de emprender el túnel de la noche
                                                                                 al vaivén de una creciente luna árabe y azul,
                                                                                 las chicharras cantan su plegaria roja"
        






KARMA

es bastante probable que todas las noches
de todos los días
cualquier hombre haya sentido como yo
en los campos sudorosos,
en las tenaces luces de la ciudad
asomándose al trayecto del avión,
en la húmeda fertilidad de lo imposible
y en ningún espacio que se pueda precisar,
esta potente tristeza,
esta vasta certeza
de que vamos caminando hacia ningún lugar,
        escúchame,
vengo de ver llorar a los padres
la muerte de sus hijos
con falible anticipación,
vengo de ver al hermano
esconderle un pedazo de pan a su hermano
en nombre del odio y del amor,
vengo muerto de la risa de la tumba
que guardaba tu nombre
con dos fechas estúpidas entre un guión,
                            escúchame, Señor Amor,
vengo de ti mismo
a revelarte
que hoy todo tiene aliento de tu voz.-



EL VIENTO BORRA LAS ESTRELLAS

El viento borra las estrellas
de la piel del río.
Hoy el agua sólo busca
unir orillas
y los pájaros blancos
se hunden en la noche
como semillas en tierra.

Las hojas respiran sin prisa
a la vera del río
mientras el fondo del mar piensa
en todo lo que se mueve.

Ya no espero
lo que siempre ha de llegar
porque los días suenan
uno tras otro como música de olas.



LA PARADOJA DEL AGUA

La música de la corriente
está enseñando
que no existe el tiempo.

Cuando las luces del cielo se apagan,
permanece el pulso azul de las estrellas
batiéndose en el agua
como una vieja melodía
que contiene todas las palabras.

Eso es amor:
la música como el tiempo es solo agua.

A esta hora los viajeros reposan,
la luna no tiene orgullo por alumbrar al hombre
y tanto aire entre las hojas
se va diluyendo
en la música buena y larga

de agua

que, aún desvaneciéndose,
hace interminable las orillas.-



LAS ONDAS QUE DIBUJA LA PIEDRA

Las ondas que dibuja la piedra
al caer en el agua
regresan desde las orillas
al corazón del río.

Todo lo que va y viene
es sólo música
de agua nadando contracorriente.

El cuerpo no cambia
por agitar su reflejo en el río
ni la sombra se deshace
tras reposar en la noche.

La piedra del fondo recuerda
que todas las aguas viajeras regresan
aunque el camino de vuelta
nunca sea el mismo.


39 CON CARACAS

El reino cabe en la palma de mi mano
mientras el sol picante del mediodía
parte a Bogotá en dos.
Las fotos de ayer
siguen sucediendo en los portarretratos,
en la piel brillante de los charcos
y en las nítidas pupilas de la tarde
camuflada entre las nubes que aún no llegan.
Algunas cosas que quise
están ahí, en la palma de la mano,
y ya no las quiero.
El hastío es como miel
-se dispersa donde sea-
escribo sin computador
bajo el semáforo en rojo de la 39 con Caracas
esperando mi turno a la vez.
Los puentes peatonales
se ven casi sublimes
cuando no están ahí.
Dime entonces -ciudad sin mar-
a qué huelen las calles de Teusaquillo
si en pleno día la luna arde también
y es la sombra quien nos cuenta
que la vida es exacta,
que el atardecer es otro nacimiento
y que los muertos
no se van para ninguna parte:
se quedan respirando el vacío amable
irradiado siempre
desde dentro de las cosas.-



                                                                                                                                                                                                                                                                  Héctor Cañón



Imágenes: Pinturas de Georges Braque  (Francia, 1882 - 1963)



quiquedelucio@gmail.com

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