Páginas vistas en total

lunes, 2 de noviembre de 2015

Realidades fraudulentas

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.178-

                                                                                         Alberto Rivas

Poeta español, nacido en Móstoles, Madrid en 1983. Es fotógrafo de profesión. "Cartas a Gilgamesh" (LV Rediciones, 2015), es su primer libro publicado.


                                                                                 "Tienes el don de parecer
                                                                                  que no has pasado nunca
                                                                                  suerte que miro al espejo
                                                                                  y el espejo no me mira"







REALIDADES FRAUDULENTAS CON EL DON DE ENCANTAR


Vivimos el invierno constante
tú yo hermano del mismo páramo
árboles de dura corteza retorcidos
el alma de sal y silencio
tenemos las raíces y la culpa
compartimos el mismo viento
no queda ya calor
llora el sol en luminosa batalla
viviendo un día más

La lucha es siempre mentira
pactando el verbo
vivir nos da lo mismo
pero morir nos aterra
en un día a día inadvertido
la caliente oquedad del ayer
la fría bandeja del mañana
no eres especial
la primavera escasea para todos
ahí fuera las bestias
aquí dentro
algo parecido a una promesa
pero más líquido

no te afanes en sonreír
el hambre nos la hemos buscado nosotros
los que queremos volar
y siendo blancos como nubes
solo sabemos llover

La condena es entender
el mito que nació de la palabra
la condena es dejarse hundir
por este océano sin comisuras
la condena es invierno
un mundo para todos
arráncate el corazón del pecho si quieres
no tiene boca pero miente
todo es humo
se abraza la locura hasta nuestra nuca
rascando hasta ver el hueso sustento
anónimo y pálido
se va pudriendo
como cualquier verdad
todo lo que va por debajo es tristeza
todo cuanto tienes que decir es silencio.

Siempre la sangre ayuda
a tapar la herida.-


***

                                               "que derriben estos muros de esperanza
                                                detrás está mi casa"


La casa en que crecí
es un laberinto de olas sobre el suelo
una marea gritando,
a veces,
dos desconocdos bastan
sus cimientos en tierra roja.
Se acumula el barro en miles de libros
mi casa es un continuo bastión contra el futuro
una extensión del otoño en pleno invierno

con una madre canto de sirena
al final del arcoirís pelea el Sol
las nubes de cacharros hiperrealistas

mi casa es un cuadro de Antonio López
bajo un himno en piedra
con un padre preso
la carcoma de saber que la vida se termina al dente.

Esa es la casa en que crecí.

un paraíso artificial
molinos derriban gigantes
ya no hay locos en España

la soledad de las paredes insulta a la televisión
la radio chillando se repite en todas las ventanas

esta es la casa en que crecí,
la casa de mis horas.

Habitaciones sin fuga y con espejos.
Habitaciones gusano ¿y ahora qué?

Para gastar el hambre de los valientes
aquí se guarda un dios en la despensa
el resto cocina, caos y miedo

el desorden coloca las cosas con la cabeza de otro
con las manos de otro,
en la casa en que crecí se amontona
vivr por los rincones
y el tiempo yace en el sofá junto a papá.

No me gusta enfrentarme a las paredes
ellas     saben     la     verdad
saben quién soy.

Enfrentar la luz tamizada del salón,
ese niño grande con mirada de loco
la cárcel sincrética de la esperanza
el abandono del nido
romper los lazos de la sangre sangrando
con barba y a veces amarillos los dientes.

Ellos te recuerdan: te recordarán siempre:

la casa en que nací
es un eterno recuerdo del presente.-

***

Te pronuncié esdrújula
porque sabía que sabías bailar
te llevé a los adentros
porque sabía que sabías el camino
te apagué la luz
porque sabía que alumbrabas con los ojos
todas las palabras que guardo
en el fondo del estómago.

Dadme piel
y cometeré una y otra vez
el mismo error
con nombre y apellidos.-


                                                                                                  Alberto Rivas



Imágenes: Pinturas de Matteo Arfanotti  (Italia, 1974)




quiquedelucio@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario