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martes, 3 de noviembre de 2015

Nadie

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.179.

                                                                                          Horacio Aige

Poeta argentino, nacido en Rosario. Publicó varios libros y plaquetas de poesía. Entre ellas el libro. "Poemas" (1994). Colaboró en varias revistas literarias, como la mexicana "Poesía y Poética" dirigida por Hugo Gola y la argentina "Hablar de Poesía" dirigida por Ricardo Herrera. Entre 1995 y 1997 funda y codirige junto al poeta Héctor Piccoli la revista literaria "Cuadernas". En 2015 junto a Armando Vitus crea y dirige la revista literaria "Mirto". Parte de su obra fue traducida a varios idiomas.


                                                                               "Trataste de poner las cosas en su sitio,
                                                                                de ordenar lo desordenado.
                                                                                Trataste de ver qué cosas te eran más íntimas
                                                                                y cuáles más lejanas"




NADIE

Nadie.
Ni línea ni extensión ni tiempo
ni derrotero azul
ni abismo en movimiento.
Solamente una luz
o nuestros ojos como vientos de íntimas mareas
si la voz
no es más que un sueño
y si el amor
en su propio rosto inscribe
un alto paroxismo de amapolas
en la perfecta ribera inmovil
clausurada entre dos instantes.

Yo sé estatuas.
Yo sé otoños.
Duro solsticio de aves
por ritos en declive
hímnicamente danzando.
O altos insondables espejos
naufragando a distancia.
O fuegos fatuos de mandrágoras
entre el siempre y el jamás.

Yo sé columnas.
Yo sé días.
Eclipsadas mariposas
en el punto más extremo del límite
desligando ese punto, de otro, inefable,
como término de pavor
en el blanco centro del suicidio
inquiriendo lo inescrutable.

Nadie.
Ni torres ni lagos
ni tatuaje de las tardes
en las extrañas sinuosidades del aire.
Sólo águilas de alta mar
sobre la absuelta intimación de los mástiles
o absurdas y resentidas epístolas
rayadas por escuadras rojas y meteoros infernales.

Nadie.
Tan sólo lo inútil
como si de aquel árbol
su duramen se desanillara
hasta la imperiosa potencialidad
de su propia ausencia.
Nadie.
Tan sólo lo inútil
como un vasto alarido de silencio.-


ALEJANDRA, YA ES TARDE

Alejandra, ya es tarde
Y de seguro has de estar cansada
De tantas dedicatorias
Y breves menciones en los diccionarios:
Alejandra Pizarnik, poeta...
Sí, ya es tarde
Y en Buenos Aires llueve
Y si estuvieras aquí
A pesar de que como bien sabes
Ahora tu nombre último es la nada
Una vez más abiertos tus ojos
Sobre el blanco papel tendrías.
Es que a la vez, como siempre,
Cada lugar
Mirarías y no mirarías.
Insomnio, noches.
¿Acaso para reconocerte en la tentación de cierto ángel?
¿Su nacimiento, su desarrollo, su caída?
¿Pero quién pudo alguna vez decirlo todo?
Imsomnio, noches.
Y ya imagino el umbral donde te inclinarías,
Hacia adentro, deshabitada.

Y sería nuevamente
En el delirio del lenguaje
En honor del paraíso la palabra.
Y de pronto
La poesía un laberinto
Para vos que otra vez estarías
sóla pero otra.
Aunque siempre de tu lado el caos, por supuesto.
Por eso te digo:
En el límite de esta noche es tu ausencia la que llueve
ahora,
que ya es tarde y Buenos Aires no descansa.-


ENCUENTRO CON PABLO NERUDA

Vienes a mí, con ojo vidente, misterioso y de espalda,
y con la frente plena de circunstancias océanicas
como el que de pronto y sin saber cómo
se ha hallado ante la costa ya sin mar
y ha dejado, tendida, la desconsolada red sobre la playa.
Y yo, que he temido siempre los orígenes
y que por eso quisiera vivir donde viven
las algas y los peces,
acecho tu palabra, tu ola existencial,
atravesada por gritos que ordenan solsticios
y que a veces alzan una que otra sonrisa
sepultando la desgracia a tres palmos del suicidio
no lejos de aquel abismo,
hacia el que avanzas, obsesivo y
circular,
moviendo implacable uno y otro relámpago.
Y yo, que he temido siempre los orígenes,
acecho tu palabra, de lengua, de cántaro,
de crecidas lluvias inéditas,
como una armonía perfecta
que de golpe se quiebra.
Y entonces,a todo aquello que es invisible le digo;
inaudito órgano de labios
bajo el imperio de los sexos
temblando entre dientes
hacia todo lo que aniquila.
Luego, yo contigo me hermano
resucitando condes de lautréamont,
desenterrando amadas ya terribles,
regañando al sueño
entre horribles pesadillas,
Así, por los caminos, hechizando avanzas
entre el alba
escribiendo mágicas letras de serpientes
con tu terciaria mano inacabable
y te despojas de istmos
y despojándote te abismas en lo desconocido
que de a poco se acerca y te contempla
haciéndote volver de perfil o de frente
para que en tu rostro deambulen
entre un sueño y otro sueño
como rescatados naúfragos de altura
los idilios más espléndidos.-



                                                                                             Horacio Aige




Imágenes: Pinturas de Francis Picabia (Francia, 1879 - 1953) y de Wilfred lang.





quiquedelucio@gmail.com 

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