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martes, 24 de noviembre de 2015

A través


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.199-

                                                                                               Octavio Paz

Reconocido escritor de México, nacido en México D.F el 31 de marzo de 1914 y fallecido el 19 de abril de 1998, a los 84 años, en su casa de Santa Catarina, Coyoacan, Ciudad de México. Merecedor de varios galardones, fue Premio Nobel de Literatura 1990.


                                                                                             "El sol entre los follajes
                                                                                              y el viento por todas partes.
                                                                                              Construída de reflejos:
                                                                                              Luz labrada por las sombras" 






A TRAVÉS

Doblo la página del día,
Escribo lo que me dicta
El movimiento de tus pestañas.

Mis manos
Abren la cortina de tu ser
Te visten con otra desnudez
Descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
Inventan otro cuerpo a tu cuerpo.

Entro a ti,
Veracidad de la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
Beber el vino negro
Toma mis ojos y reviéntalos.

Una gota de noche
Sobre la punta de tus senos:
Enigmas del clavel.

Al cerrar los ojos
Siempre está despierta
Y húmeda tu lengua.

Hay fuentes
En el jardín de tus arterias.

Con tu máscara de sangre
Atravieso tu pensamiento en blanco:
Desmemoria me guía
Hacia el reverso de la vida.-


AGUA NOCTURNA

La noche de ojos de caballo que tiemblan
La noche de ojos de agua en el campo dormido,
Está en tus ojos de caballo que tiembla,
Está en tus ojos de agua secreta.

Ojos de agua de sombra,
Ojos de agua de pozo,
Ojos de agua de sueño.

El silencio y la soledad,
Como dos pequeños animales a quienes guía la luna,
Beben en esos ojos,
Beben en esas aguas.

Si abres los ojos,
Si abres la noche de puertas de musgo,
Se abre el reino secreto del agua
Que mana del centro de la noche.

Y si los cierras,
Un río, una corriente dulce y silenciosa,
Te inunda por dentro, avanza, te hace oscura:
La noche moja riberas en tu alma.-


BAJO TU CLARA SOMBRA

Un cuerpo, un cuerpo solo, un solo cuerpo
Un cuerpo como día derramado
Y noche devorada;
La luz de unos cabellos
Que no apaciguan nunca
La sombra de mi tacto;
Una garganta, un vientre que amanece
Como el mar que se enciende
Cuando toca la frente de la aurora;
Unos tobillos, puentes del verano;
Unos muslos nocturnos que se hunden
En la música verde de la tarde;
Un pecho que se alza
Y arrasa las espumas;
Un cuello, sólo un cuello,
Unas manos tan solo,
Unas palabras lentas que descienden
como arena caída en otra arena.

Esto que se me escapa,
Agua y delicia oscura,
Mar naciendo o muriendo;
Estos labios y dientes,
Estos ojos hambrientos,
Me desnudan de mí
Y su furiosa gracia me levanta
Hasta los quietos cielos
Donde vibra el instante;
La cima de los besos,
La plenitud del mundo y de sus formas.-


CUARTO DE HOTEL

A la luz cenicienta del recuerdo
Que quiere redimir lo ya vivido
Arde el ayer fantasma ¿Yo soy ese
que baila al pie del árbol y delira
Con nubes que son cuerpos que son olas.
Con cuerpos que son nubes que son playas?
¿Soy el que toca el agua y canta el agua,
La nube y vuela, el árbol y echa hojas,
Un cuerpo y se despierta y le contesta?
Arde un tiempo fantasma:
Arde el ayer, el hoy se quema y el mañana.
Todo lo que soñé dura un minuto
Y es un minuto todo lo vivido.
Pero no importan siglos o minutos:
También el tiempo de las estrellas es tiempo,
Gota de sangre o fuego: parpadeo.-

II

Roza mi frente con sus manos frías
El río del pasado y sus memorias
Huyen bajo mis párpados de piedra.
No se detiene nunca su carrera
Y yo, desde mí mismo, lo despido.
¿Huye de mí el pasado?
¿Huyo con él y aquel que lo despide
Es una sombra que me finje hueca?
Quizá no es él quien huye: yo me alejo
Y él no me sigue, ajeno, consumado.
Aquel que fui se queda en la ribera.
No me recuerda nunca ni me busca,
No me contempla ni despide:
Contempla, busca a otro fugitivo.
Pero tampoco el otro lo recuerda.-


DESTINO DE POETA

¿Palabras? Sí, de aire
Y en el aire perdidas.

Déjame que me pierda entre palabras,
Déjame ser el labio en unos labios,
Un soplo vagabundo sin contornos
Que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde.-



                                                                                                 Octavio Paz



Imágenes: Pinturas de Thomas Cooper Gotch.




quiquedelucio@gmail.com

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