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sábado, 14 de noviembre de 2015

Arcadia


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.189-


                                                                                               Rose Mc Larney

Poetisa de Estados Unidos, nacida en Franklin, Carolina del Norte. Actualmente reside en Opelika. Los poemas, aquí presentados,  fueron traducidos por Alejandro Silva.


                                                                          "Tal vez un grito derrumbe los muros.
                                                                            Tal vez en el vacío que arde en nuestra fibra
                                                                            más recóndita por fin encontrará
                                                                            las negras alas del vuelo"





ARCADIA

Quise dejar atrás
cuanto pudiera hacerme arder
para evadirme de la urgencia
del cambio, para acallarme a mí misma

en el campo. Vivo apartada
en la quietud y paso las tardes
en búsquedas silenciosas, estudiando
historia. Lo que he aprendido

es que la casa que elegí
por su descuidada madera crujiente
se construyó después que una mujer
prendiera fuego a su primera casa,

desesperada por tener algo
nuevo. Es a la casa de su
deseo, a sus azaleas en llamas
alrededor, creciendo cada vez más cerca,

adonde he venido a simplificar
mis deseos. Vadeo el arroyo,
recojo del agua fragmentos
de porcelana con los bordes chamuscados.-


CONSERVADORES

Nosotros otorgamos a los artefactos galería,
cristal, candados,
los manejamos con guantes de algodón blancos
para preservarlos del cambio. Aunque ya estén
corroídos, descoloridos, algo rotos,
pensamos que nuestro tiempo
aún puede detenerse.

Es lo que mejor hacemos, formular un gran deseo,
apaciguar reliquias: los vientos que soportas
son de un tiempo anterior al nuestro. El daño
hecho es un daño del pasado.

Sólo en los museos profesamos ahora
tal devoción profunda, oteando las cabezas
de la multitud que se inclina
ante el objeto de su reverencia.

El hombre histórico merece nuestros corazones;
su comportamiento ha sido determinado.
(Sabemos que en el período silvícola
había arte, ceremonias, cultivos).
No nos defraudará. ¿Y nosotros?
De la forma de una flecha deducimos
qué cazaba. De un hacha de cobre exótico,
con quien comerciaba. Si los conservadores
estudian algún día las esquirlas de nuestros tarros
encontrarán, más que roturas, caricias
modelando nuestros cuerpos en barro.-


HOMENAJE

Una vez Jerónimo Matute montó su caballo
hasta el bar, pidió una bebida y se la tragó
sin apearse. Muchas tardes

su caballo entraba en casa mientras mi madre
servía la cena y él gritaba:
¡Mejor a tiempo que invitado!
Casi cada mañana, al amanecer

galopaba hacia el mar, enlucía con arena
el vello gris de su pecho, se arrancaba
el parche de su ojo
blanco y ciego y gritaba con todas sus fuerzas. Hoy

ha muerto. Pero ¿no es cierto que en el continente
donde una vez le conocí tal color se oscurece
bajo una colocasia, sorbe caña de azúcar, golpea

fichas de dominó sobre un barril de aceite resonante?
El juego sigue, el ron en la habitación trasera,
esa vida

la de las hurras de Matute o los monos aulladores
que me despertaban de mi sueño infantil. Es su
pérdida, su simpatía por el otro. Eso es lo que lloro,

al despertarme con sólo café negro,
toda esta mañana
silenciosa.-


JUEVES SANTO

Estás podando el jardín y limpiándolo de mala hierba,
halando bejucos, invasores de las grietas
en el concreto del patio.
Ahora hay más luz aquí.
Encuentro un cenicero sobre la mesa
lleno de agua de invierno
y lo derramo sobre el pasto.
Cicatrices negras aún manchan el fondo
donde apagábamos los cigarrillos mientras hablábamos,
en aquel entonces, enamorados, viendo nubes y
atardeceres
desvanecerse en la noche.

Ahora el romance es un hábito.
Las palabras, arrancadas de raíz, se pudren.
Tuvimos nuestra última cena en alguna parte,
no recuerdo dónde.
Un nuevo verano está ante nosotros,
incluso ahora siento
el dolor de su agonía.-



                                                                               Rosa Mc Larney



Imágenes: Pinturas de Joshua Burbank (Estados Unidos, contemporáneo)





quiquedelucio@gmail.com

1 comentario:

  1. Quique: cuál será La Arcadia para cada uno de nosotros "...prisionero de la Arcadia del presente.. le aburre, sólo el humo del tabaco.."Del pasado efímero.

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