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jueves, 5 de noviembre de 2015

El salobre

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicación N° 1.181-


                                                                                                   Lidia Salas

Poeta, crítica y ensayista colombiana, nacida en Cartagena. Licenciada en Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico, Barranquilla, Colombia. Cursó Maestría en Literatura Venezolana en la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado: "Arañando el silencio" (1984), "Mambo Café" (1994), "Venturosa" (1995), "Luna de Tarot (2000), "Sedas de otoño" 2006), "Itinerario fugaz" (2006), etc. Su obra se encuentra recogida en la Antología de Poetas Venezolanos del Círculo de Escritores. Obtuvo, entre otros, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba.


                                                                              "sobre el zinc de la memoria
                                                                               remota alegría de la infancia,
                                                                               atisbo la alegría elemental
                                                                               de la niña que fui bajo tus aguas" 





EL SALOBRE DE TU RASTRO

El salobre de tu rastro fluye a veces
desde el centro de mi boca.
El salitre de tu arena en las pupilas.

Diviso tus esquinas
en las visiones
de mis sueños.
La piedra de tus muros,
los muelles en el puerto
se hacen humo, bruma, nada.

Esquivas este gesto de encontrarte,
como fruta lejana y sazonada.

La luna humedecía
un aroma de azahares.
Aquel patio, ya es olvido.

A veces dudo del recuerdo.
Y si tu espejismo de ciudad abandonada
es saudade de otro exilio?

Difumado país de la utopía.-


EL VERANILLO DE SAN JUAN

       El veranillo de San Juan
en el azul cálido y seco.

      Los pétalos morados
de los matarratones florecidos
tenían ese color de mis pezones.

En las estampas del verano:
el viento desordena la hojarasca
y hace estragos en la escritura
de los astros.

Seducida por los augurios de la fuga
se confunden las señales.

Pueden unos escasos días de luz
convertirse en estación del alma?-


DESOLADAS

Desoladas. Como pájaros ciegos
de un árbol arrasado, parten de mí las voces.
El silencio sabe decirnos de ausencias.

Restauro en estos versos
girones de recuerdos.

      En nidos de la fragua,
la incierta materia de mis duelos.
Incendiaré en mi canto,
las palabras desnudas.

Transmutaré -en el glorioso cuerpo
del poema- mis días oscuros, solitarios.
Para los pájaros de tus amaneceres.-


INAUDIBLE SONIDO

      Inaudible sonido de mi vida
Sabor de uva macerada entre los labios.

Creer que el milagro de los nardos
lava la piel oscura de la muerte.

      Reconocer en la delgada voz,
en la desafinada voz del jazz
el grito de otro cuerpo.

      Entonces no sabías
la ruta del destino.
Ahora que me ves sobre los hombros
los meandros del camino,
casi todo es pasado.
Aún persigues el inaudible sonido de la vida.
      En memoria del sonido de tus cigarras.-


CIUDAD DE AZUL Y VIENTOS

en las memorias del ayer.
De tus ráfagas de arena
caían pájaros en llamas de las horas.
Ahora cuando es irremediable la distancia
la seda de acordeones me devuelve
la belleza desnuda de tus noches.
El aroma de heliotropos humedece
el recuerdo donde alguien con mi cuerpo
atraviesa tus sombras.
¿Cuál destino dilata los secretos
anhelos de la sangre que me trajo
a esta orilla de tu ausencia?
Atrás quedó el asombro por la vida,
el grito estremecido de los sueños,
el vino del adiós.
¿Es ilusorio el gesto de alcanzarte
en el poema?
Ciudad de azul y vientos, tu aire
ardía en alas de candela.-


CANDELA

De algún junio remoto
viene esta luz: esquiva transparencia
me ciñe como si fuera un exiliado dios
atrapado en un perfil de lluvias y lodo.
Exige en su palabra
una ciudad de almendros temblorosos
asediada por todos sus costados
      de espumas y de arenas.
Se mecen en el hueco de la brisa
los pájaros de luto
abajo,
los ojos de perros desolados
reflejan su hambre en las esquinas.
Partió
de la candela de tus calles
la andadura del poeta solitario.-


                                                                                                   Lidia Salas



Imágenes: Pinturas de Andrea del Sarto (Italia, 1486 - 1530)




quiquedelucio@gmail.com

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